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Orbitador lunar de la NASA detecta un nuevo cráter lunar ‘único en el siglo’

Imagen en blanco y negro de una superficie texturizada y llena de cráteres. Dos flechas negras cerca del centro apuntan hacia adentro, hacia una pequeña formación circular y oscura.
Vista ampliada de la Luna compuesta por imágenes de la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LROC) de la NASA. (Más información al final del artículo).
Credits: NASA Goddard/Intuitive Machines/Robert Wagner

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Todo comenzó como una verificación rutinaria de la calidad de los datos. Pero cuando Robert Wagner, científico de la misión del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA, examinaba un mapa gigante de la Luna en la pantalla de su computadora, le llamó la atención una mancha brillante inusualmente grande rodeada por un halo oscuro, ya que eso sugería que el material de la superficie de esa zona había sido sacudido.

“Simplemente me detuve, dejé todo lo que estaba haciendo y comencé a investigar qué era aquella mancha”, dijo Wagner, especialista en procesamiento de imágenes de la empresa Intuitive Machines que trabaja con datos de la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LROC, por sus siglas en inglés), un sistema compuesto por tres cámaras.

Al comparar las imágenes de la Luna tomadas antes y después, Wagner se dio cuenta de que había descubierto el cráter recién formado más grande que se haya encontrado en el sistema solar, tal como informaron los investigadores el 16 de septiembre en la revista científica Science Advances. Este descubrimiento pone de relieve el valor de los datos obtenidos por el orbitador lunar de la NASA para estudiar este paisaje dinámico, a medida que la agencia avanza hacia una presencia humana sostenida y una mayor actividad científica y comercial en la Luna.

Dos imágenes en blanco y negro casi idénticas aparecen una al lado de la otra, separadas por una línea vertical negra. Cada una muestra una superficie oscura e irregular con pequeñas depresiones circulares dispersas y varias formaciones redondas más grandes con bordes brillantes y elevados. En la imagen de la izquierda, un círculo blanco delgado marca un pequeño punto blanco cerca del centro; no hay ningún punto blanco marcado con un círculo en el área correspondiente de la imagen de la derecha.
Vista ampliada del cráter McGetchin, señalado con un círculo a la izquierda, junto a una imagen del “antes” a su derecha. El panel de la izquierda está compuesto por imágenes captadas por la Cámara de gran angular (WAC) del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA en el verano boreal de 2025; el panel de la derecha fue elaborado con imágenes tomadas en la primavera de 2011. La mancha blanca no es el cráter en sí, sino material expulsado fuera del cráter, el cual se formó cuando una roca, posiblemente del tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos, se estrelló contra la Luna entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024. Se trata de un evento que ocurre una vez por siglo, según informaron los investigadores el 16 de septiembre de 2026 en dos artículos publicados en la revista científica Science Advances. El área que muestran las imágenes tiene 61 kilómetros (38 millas) de ancho.
Centro Goddard de la NASA/Intuitive Machines/Robert Wagner

El cráter, oficialmente llamado McGetchin en honor al pionero de la ciencia lunar Tom McGetchin, se formó en el borde oriental de la Luna en algún momento entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024, tras el impacto de un cometa o asteroide del tamaño de un edificio de entre tres y seis pisos contra su superficie.

El choque dejó un cráter de 222 metros (728 pies) de ancho, una extensión equivalente a la longitud de dos campos de fútbol americano. Con una profundidad de 43 metros (141 pies), el cráter podría contener tres autobuses escolares amarillos apilados verticalmente.

Los científicos estiman que un impacto de esta magnitud ocurre en la Luna aproximadamente una vez por siglo, o incluso con menor frecuencia.

La Luna recibe algunos impactos

Durante más de 17 años, LRO ha estado orbitando la Luna y utilizando sus siete instrumentos para cartografiar la topografía, la composición de la superficie, la temperatura y el entorno de radiación de este satélite natural. El equipo de la sonda espacial ha identificado al menos 1.000 nuevos cráteres de impacto a lo largo de la misión y ha detectado otros 100.000 cambios en la superficie ocasionados por el choque de objetos contra la Luna o por los escombros expulsados tras esos impactos.

Al no haber atmósfera que los queme o los consuma, las rocas espaciales y otros objetos llegan fácilmente a la superficie lunar. La mayoría son mucho más pequeños que el objeto que formó el cráter McGetchin. Los cráteres más pequeños que los científicos pueden distinguir a partir de las imágenes de LRO tienen unos 9 metros (30 pies) de diámetro, el equivalente a la longitud de un edificio de tres pisos tumbado de lado, y fueron creados por rocas de casi 1 metro (43 pulgadas) de ancho, un diámetro similar al del neumático de un monster truck (camión monstruo). Los científicos estiman que los impactos de esta magnitud producen alrededor de 140 cráteres nuevos en la Luna cada año. Sin embargo, la mayoría de los cráteres recientes son producidos por proyectiles microscópicos que dejan agujeros demasiado pequeños para ser identificados en las imágenes orbitales.

Gracias a sus numerosos instrumentos, el orbitador puede observar cambios en la superficie lunar que no son evidentes solo con las imágenes de LROC. Después del descubrimiento del cráter, los científicos que trabajan con el instrumento térmico de LRO, llamado Diviner, hicieron observaciones de seguimiento del lugar. Hallaron un área de 6,4 kilómetros (4 millas) de ancho alrededor del cráter que durante la noche registra una temperatura casi 9 grados Celsius (16 grados Fahrenheit) más baja que la de su entorno.

Mapa de temperatura animado que alterna entre dos imágenes. Una franja vertical que atraviesa el centro parpadea, revelando un área circular de color azul oscuro que rodea un pequeño punto blanco cerca del medio. El mapa azul pálido también contiene puntos y anillos amarillos, anaranjados y rojos dispersos, que incluyen una gran formación curva de color rojo y amarillo cerca de la parte inferior central. Una barra de escala de 5 kilómetros aparece en la parte inferior izquierda, y una leyenda de colores varía desde 90 kelvin en azul oscuro hasta 130 kelvin en rojo oscuro.
Esta serie de imágenes animadas muestra una zona del limbo oriental de la Luna antes y después de que se formara el cráter McGetchin, en algún momento entre el 11 de abril y el 22 de mayo de 2024. La imagen posterior al impacto fue elaborada utilizando datos recopilados por el instrumento térmico Diviner del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA, entre el 15 de noviembre de 2025 y el 18 de febrero de 2026, después de que los científicos descubrieran el cráter en imágenes de luz visible captadas por la Cámara de gran angular (WAC) de LRO. Las temperaturas previas al impacto provienen de los mosaicos globales de alta resolución (GHRM) generados por Diviner. El cráter se formó en la Luna después de que un cometa o asteroide, posiblemente del tamaño de un edificio de seis pisos, chocara contra la superficie en un tipo de colisión poco frecuente, que solo ocurre una vez por siglo. La franja de color azul oscuro que aparece de forma intermitente revela una “zona fría” de 6,4 kilómetros (4 millas) de ancho alrededor del cráter que durante la noche registra una temperatura casi 9 grados Celsius (16 grados Fahrenheit) más baja que la de su entorno. Este enfriamiento se produce porque el impacto esponja el regolito alrededor del cráter, haciéndolo menos compacto y, por lo tanto, menos capaz de retener calor. Los investigadores del equipo de Diviner informaron sobre este hallazgo en un artículo publicado el 16 de septiembre de 2026 en la revista científica Science Advances. Las manchas rojas y amarillas indican zonas típicamente asociadas con rocas excavadas por impactos muy antiguos que, aunque mantienen temperaturas criogénicas similares a las de su entorno, permanecen ligeramente más cálidas durante la noche.
Centro Goddard de la NASA/UCLA/JHU APL

En un segundo artículo publicado el 16 de septiembre en la misma revista, los investigadores señalan que el enfriamiento ocurre porque el impacto esponja el regolito alrededor del cráter, haciéndolo menos compacto y, por lo tanto, menos capaz de retener calor.

La gran extensión de esta “zona fría” resulta sorprendente, según los científicos, porque muestra que los impactos pueden modificar la superficie de la Luna mucho más allá del cráter mismo. Estos cambios físicos podrían afectar, por ejemplo, la forma en que las ruedas de los vehículos exploradores interactúan con la superficie.

Imagen amplia en blanco y negro de una superficie rugosa e irregular densamente cubierta de depresiones circulares y áreas elevadas. Los bordes superior e inferior son especialmente accidentados, mientras que el centro es más liso y está dividido por sutiles bandas verticales. Una flecha negra a la izquierda del centro apunta hacia una marca vertical tenue y estrecha.
Vista global de la Luna elaborada uniendo cientos de imágenes captadas por la Cámara de gran angular (WAC) a bordo del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) de la NASA. Robert Wagner, especialista en procesamiento de imágenes de LRO, compuso este mapa utilizando dos conjuntos de imágenes obtenidas con varios años de diferencia. Para ello, empleó un programa informático diseñado para resaltar cualquier cambio entre los dos conjuntos. Todo lo que permanecía igual se volvía gris, mientras que cualquier elemento diferente se veía como manchas claras u oscuras. Una flecha negra situada justo a la izquierda del centro apunta hacia el cráter McGetchin.
Centro Goddard de la NASA/Intuitive Machines/Robert Wagner

Camino al descubrimiento

El sistema LROC obtiene imágenes desde una altura de unos 97 kilómetros (60 millas) sobre la Luna, a medida que LRO recorre una trayectoria de polo a polo. El sistema consta de dos cámaras que capturan imágenes en blanco y negro de alta resolución y una cámara para imágenes multiespectrales de resolución moderada. A lo largo de los años y tras miles de pasadas, los científicos han elaborado mapas lo suficientemente detallados como para detectar no solo nuevos cráteres, sino también deslizamientos de tierra, módulos de aterrizaje, fallas sísmicas e incluso indicios de tubos de lava.

Los científicos que operan LROC analizan regularmente las imágenes en primer plano de pequeñas zonas de la superficie de la Luna captadas por la Cámara de ángulo estrecho (NAC, por sus siglas en inglés). A partir de estas imágenes, buscan cambios que, por lo general, miden menos de 9 metros (30 pies) de ancho. Pero cada pocos años el equipo busca formaciones de gran tamaño, superiores a 46 metros (150 pies) de ancho, creando mapas globales de la Luna y comparándolos con versiones anteriores.

Eso es lo que hacía Wagner el 24 de octubre de 2025, cuando se topó con McGetchin. Utilizando imágenes de la Cámara de gran angular (WAC, por sus siglas en inglés) de LROC, la cual captura vistas amplias con píxeles del tamaño de campos de fútbol americano, superpuso cientos de fotogramas de “antes” y “después” usando un programa informático diseñado para resaltar los cambios. Todo lo que permanecía igual se volvía gris, mientras que cualquier elemento diferente se veía como manchas claras u oscuras.

Aunque el proceso parece sencillo, identificar cráteres reales requiere mucho trabajo manual. El software señala cualquier cambio mínimo en la iluminación o las sombras, lo que genera cientos de falsas alarmas. Por esta razón, Wagner suele verificar los resultados del programa, buscando pequeños halos difusos alrededor de zonas brillantes del ancho de un píxel, lo que indica la presencia de regolito expulsado en torno a un cráter reciente.

El cráter McGetchin, que abarcaba cientos de píxeles, se destacó de inmediato. “Fue, con creces, el patrón de escombros de impacto más evidente que he visto jamás en una de estas imágenes”, dijo Wagner.

Después de su descubrimiento, los científicos recurrieron a NAC, la cual captura imágenes mucho más nítidas que tienen una resolución aproximada de 1 metro (3 pies) por píxel. Las imágenes en primer plano obtenidas por esta cámara —tomadas durante un nuevo sobrevuelo de LRO sobre el lugar del impacto— revelaron el tamaño y la forma del cráter, así como la manera en que resultó afectado el terreno circundante. Asimismo, estas imágenes permitieron a los investigadores estimar el tamaño y la fuerza del fragmento de roca que formó el nuevo cráter. Se prevé que estos detalles sean publicados en un futuro artículo.

Leyenda de la imagen del titular: Vista ampliada de la Luna, en la que se aprecian los escombros alrededor del cráter McGetchin como una mancha blanca rodeada por un halo oscuro, justo a la derecha del centro de la imagen (señalada con flechas negras). Esta es la imagen que vio Robert Wagner el 24 de octubre de 2025, durante una verificación rutinaria de la calidad de los datos. Wagner es especialista en procesamiento de imágenes para la Cámara del Orbitador de Reconocimiento Lunar de la NASA, un sistema compuesto por tres cámaras. Utilizando imágenes de la Cámara de gran angular (WAC), la cual captura vistas amplias con píxeles del tamaño de campos de fútbol americano, Wagner superpuso cientos de imágenes captadas por este instrumento a lo largo de los últimos años usando un programa informático diseñado para resaltar los cambios. Todo lo que permanecía igual es de color gris, mientras que cualquier elemento diferente se muestra como manchas claras u oscuras. Las franjas que se observan en la imagen se deben a ligeras variaciones en la iluminación entre las imágenes más antiguas y las más recientes. Esta imagen compuesta muestra una superficie de la Luna de aproximadamente 1.450 kilómetros (900 millas) de diámetro.

Por Lonnie Shekhtman

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Detalles

Última actualización
Sep 28, 2026

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