

La base científica que sustenta la película ‘Project Hail Mary’
En la novela de ciencia ficción “Project Hail Mary” y en la película basada en ella —traducida principalmente como “Proyecto Salvación” y “Proyecto Fin del Mundo”—, la historia gira en torno a varios ejes: las dificultades de un astronauta que trabaja y sobrevive durante una misión de varios años, el poder de las comunicaciones en el espacio profundo, la búsqueda de vida más allá de la Tierra y los sistemas estelares cercanos que existen en la realidad: Tau Ceti y 40 Eridani A.
Aquí te aclaramos algunas ideas: explora los recursos que ofrecemos a continuación para conocer los hechos científicos que sustentan esta historia de ciencia ficción.
¿LA NASA TIENE RESPUESTAS, PREGUNTA?
Imágenes de arriba:

Un planeta verde, resplandeciente y rebosante de vida
Lo que podría parecer un par de naves espaciales orbitando un exoplaneta de color verde pálido (tal como se describe a “Adrian”) es, en realidad, una fotografía de la Estación Espacial Internacional sobre la Tierra, tomada en octubre de 2024. Intensas tormentas geomagnéticas produjeron en la atmósfera no solo las resplandecientes auroras verdes, más comunes, sino también las muy inusuales auroras de color rojo brillante.
Crédito: Astronauta de la NASA Don Pettit

Venus se interpone entre la Tierra y el Sol
El tránsito de Venus de 2012 —el espectacular paso de Venus frente a la cara del Sol— ha sido captado en esta imagen compuesta por diferentes exposiciones y de ultra alta definición tomada por la nave espacial de la misión Observatorio de Dinámica Solar (SDO, por sus siglas en inglés). Considerado el evento solar predecible más extraordinario, el próximo tránsito de Venus no ocurrirá sino hasta el año 2117.
Crédito: NASA/Centro de Vuelo Espacial Goddard/SDO
Sin exoplaneta rocoso
Es posible que el exoplaneta rocoso 40 Eridani A b no exista, pero esta imagen en el infrarrojo cercano muestra al exoplaneta confirmado 51 Eridani b, situado a unos 96 años luz de la Tierra. Esta imagen, captada en 2014 por el instrumento Generador de imágenes de planetas del observatorio Gemini, oculta la estrella situada en el centro, 51 Eridani, para evitar que su resplandor eclipse al planeta 51 Eridani b, de un tamaño similar al de Júpiter. 51 Eridani b orbita a 17.700 millones de kilómetros (11.000 millones de millas) de su estrella, una distancia un poco mayor que la de la órbita de Saturno en nuestro sistema solar.
Crédito: Observatorio Gemini, NOIRLab de la Fundación Nacional para las Ciencias (NSF), NSF, AURA, Julien Rameau (Universidad de Montreal), Christian Marois (NRC Herzberg)

Artemis y los vuelos espaciales tripulados
En abril de 2026, la NASA envió astronautas nuevamente al espacio profundo por primera vez en más de 50 años. La misión Artemis II llevó a cuatro tripulantes más allá de la Luna y de regreso, aventurándose a una distancia de la Tierra mayor de lo que los seres humanos han alcanzado jamás. A esta misión le seguirán Artemis III, la cual orbitará la Tierra, y Artemis IV, que llevará a cuatro astronautas a la superficie de la Luna. Cada misión se fundamenta en las anteriores, extendiéndose cada vez más lejos y por períodos de tiempo cada vez más prolongados, ampliando así la exploración humana desde la Luna, hacia Marte y más allá.
Sin embargo, los viajes espaciales son muy exigentes para los seres humanos, especialmente las misiones de larga duración; por ello, la NASA ha estudiado durante mucho tiempo el impacto de los vuelos espaciales en los astronautas, incluyendo los efectos del aislamiento y las formas en que la microgravedad altera el organismo, así como las formas de desarrollar alimentos que sean apetitosos a la vez que nutritivos.
Un compromiso a largo plazo
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Vuelos espaciales de larga duración
De entre los astronautas de la NASA, Frank Rubio y Peggy Whitson poseen actualmente los récords de estadía prolongada. El 27 de septiembre de 2023, Rubio concluyó una misión de 371 días a bordo de la Estación Espacial Internacional, marcando la primera vez que un astronauta estadounidense pasaba más de un año en el espacio en una sola misión. Whitson posee el récord acumulado entre los astronautas estadounidenses, con un total de 665 días distribuidos en tres misiones de larga duración, dos de las cuales cumplió como comandante de la estación. Los cosmonautas rusos han pasado períodos aún más prolongados en el espacio.
(17/02/2017) — A bordo de la Estación Espacial Internacional, la astronauta de la NASA Peggy Whitson cosecha y limpia un tipo de repollo, cultivado en órbita, del cual se tomaron muestras que fueron enviadas a la Tierra para su análisis. Los organismos crecen de manera diferente en el espacio, desde las bacterias unicelulares hasta las plantas y los seres humanos. Sin embargo, las futuras misiones espaciales de larga duración requerirán que los miembros de la tripulación cultiven sus propios alimentos; por ello, comprender cómo responden las plantas a la microgravedad es un paso importante hacia el logro de ese objetivo.Thomas Pesquet -
La astronauta Christina Koch, de la misión Artemis II de la NASA, posee el récord del vuelo espacial más largo realizado por una mujer, 328 días, establecido durante su misión a la Estación Espacial Internacional entre 2019 y 2020. Ahora también posee el récord de distancia, compartido con sus compañeros de tripulación de Artemis II, Reid Wiseman, Victor Glover y Jeremy Hansen. El 6 de abril, al pasar sobre el lado lejano de la Luna, alcanzaron una distancia máxima de la Tierra de 406.835 kilómetros (252.756 de millas), estableciendo un nuevo récord para los vuelos espaciales tripulados.
La astronauta de la NASA y especialista de misión de Artemis II, Christina Koch, mira a través de una de las ventanas principales de la cabina de la nave espacial Orion, observando la Tierra, mientras la tripulación viaja hacia la Luna.NASA
¿Qué dificultades enfrentan los astronautas en las misiones de larga duración?
La NASA ha identificado cinco peligros de los vuelos espaciales tripulados: la radiación espacial, el aislamiento y confinamiento, la distancia de la Tierra, los campos de gravedad y los entornos hostiles/cerrados.
Aprende más
¿Cómo nos comunicamos con las naves espaciales lejanas?
La Red del Espacio Profundo (DSN, por sus siglas en inglés) —la red mundial de enormes antenas de radio de la NASA— se comunica con nuestras naves espaciales las 24 horas del día, los 7 días de la semana; esto incluye las sondas que se dirigen hacia el cinturón de asteroides, las naves en Marte e incluso en el espacio interestelar. Ubicadas en Madrid (España), en Canberra (Australia) y en el desierto del sur de California en Goldstone, estas antenas están distribuidas de manera uniforme alrededor del globo terráqueo para garantizar que todas las áreas del firmamento estén cubiertas.
En “Project Hail May”, un personaje menciona que su nave espacial “esperará instrucciones de la Red del Espacio Profundo” y que estas podrían provenir desde tan lejos como la órbita de Saturno. En la vida real, la DSN envía y recibe rutinariamente mensajes a naves espaciales situadas en la Luna, los planetas exteriores e incluso a la nave espacial más lejana de la historia, Voyager 1, la cual actualmente se encuentra a unos 26.000 millones de kilómetros (16.000 millones de millas) más allá de Saturno.

Astrobiología
¿Estamos solos? ¿Existe vida en algún otro lugar del universo? La NASA se ha esforzado por responder a estas grandes preguntas —tal vez las más grandes de todas— desde sus primeras investigaciones en exobiología en 1959. Desde entonces, la agencia ha estado investigando la vida en muchos niveles: cómo se originó, cómo evolucionó aquí en la Tierra y dónde podría existir en otros lugares.
Conoce más sobre la búsqueda de vida en el cosmos de la NASA
Rovers en el planeta rojo: en busca de señales de vida
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‘Lo más cerca que hemos estado de descubrir vida en Marte’.
En el verano boreal de 2024, el rover Perseverance, el vehículo explorador de la NASA en Marte, investigó la que, según un científico de la misión, es la “roca más enigmática, compleja y potencialmente importante hasta el momento”. Esta roca mostraba indicios de la existencia de agua en el pasado, material orgánico y pistas que sugerían la presencia de reacciones químicas generadas por vida microbiana. En septiembre de 2025, después de un riguroso proceso de revisión realizado por pares científicos que tomó un año de duración, destinado a analizar minuciosamente los hallazgos del equipo de la misión Mars 2020, la revista Nature publicó los resultados validados: la muestra “Sapphire Canyon” obtenida por Perseverance a partir de la roca apodada “Cheyava Falls” contiene posibles biofirmas; estos son indicios que sugieren la presencia de vida en el pasado, pero que requieren la obtención de más datos o estudios adicionales antes de poder sacar conclusiones definitivas sobre la ausencia o presencia de vida.
El rover Perseverance de la NASA en Marte tomó esta selfi, compuesta por 62 imágenes individuales, el 23 de julio de 2024. A la izquierda del rover, cerca del centro de la imagen, se encuentra una roca apodada “Chevaya Falls”, la cual tiene características que podrían ser relevantes para responder a la pregunta sobre si el planeta rojo albergó vida microscópica hace mucho tiempo.NASA/JPL-Caltech/MSSS
El Sol

Es la estrella de nuestro vecindario; puede parecer una fuente inmutable de luz y calor en el cielo. Pero el Sol es una estrella dinámica, que cambia constantemente y emite energía hacia el espacio, una energía necesaria para la vida en la Tierra. Y el Sol ha estado haciendo esto desde hace unos 4.600 millones de años, con otros 5.000 millones de años más o menos en su estado actual. Conoce más sobre el Sol y cómo lo estudia la NASA, incluyendo la primera nave espacial que voló a través de su atmósfera y “tocó” la única estrella que podemos estudiar de cerca.
Venus
A Venus a veces se le denomina el gemelo de la Tierra, porque es nuestro vecino planetario más cercano y es similar en tamaño y estructura. Pero la lista de similitudes es bastante corta. Venus tiene una temperatura superficial más elevada que la de Mercurio (a pesar de que ese planeta se encuentra mucho más cerca del Sol) y su atmósfera es un manto de dióxido de carbono que atrapa el calor y crea una presión de aire en la superficie 92 veces superior a la que existe al nivel del mar en la Tierra, con nubes de ácido sulfúrico que giran a más de 320 kilómetros (200 millas) por hora.
Exoplanetas: Otras estrellas, otros mundos
Los exoplanetas son planetas situados fuera de nuestro sistema solar; en su gran mayoría, orbitan alrededor de otras estrellas, del mismo modo que la Tierra, Venus y los demás planetas de nuestro sistema solar orbitan alrededor del Sol. Los científicos han confirmado la existencia de más de 6.000 exoplanetas en nuestra galaxia, de los miles de millones que se estima que existen. Conoce más sobre algunos de los sistemas estelares cercanos que han adquirido una nueva notoriedad: Tau Ceti y 40 Eridani A.
Tau Ceti
Tau Ceti ha sido durante mucho tiempo un escenario popular en la ciencia ficción, al ser una de las estrellas más cercanas similares al Sol. Presente en obras de Isaac Asimov, Arthur C. Clarke, Frank Herbert, Robert Heinlein, Ursula K. Le Guin y Kim Stanley Robinson, el sistema de Tau Ceti sirve incluso como escenario para la película de 1968 “Barbarella”, protagonizada por Jane Fonda. En “Project Hail Mary” constituye el origen de una plaga apocalíptica, la fuente de la solución para salvar la Tierra y, tal vez, incluso el hogar ancestral de uno o más personajes.
Tau Ceti e
Apodado “Adrian” en “Project Hail Mary”, este exoplaneta fue uno de los cuatro planetas que, según se anunció en 2017, orbitaban alrededor de la estrella Tau Ceti. Pero nuevos estudios publicados en 2024 y 2025 —los cuales llevaron a cabo monitoreo y análisis adicionales de la estrella— revelaron que las cuatro señales probablemente se deban a peculiaridades del proceso de análisis de datos, o a la actividad en la propia superficie de Tau Ceti, y no a la presencia de ningún planeta a su alrededor.
40 Eridani A
Otra estrella popular en la ciencia ficción, 40 Eridani A alberga al planeta Vulcano en “Star Trek” y a un planeta capaz de sustentar vida en “Dune”. En realidad, la estrella forma parte de un sistema de tres estrellas, junto con 40 Eridani B y C; también recibe el nombre de Keid (de la palabra árabe para “cáscaras de huevo”) o HD 26965.
40 Eridani A b
Este es el exoplaneta denominado Erid en “Project Hail Mary”, el mundo natal del personaje Rocky; se pensó que era un exoplaneta real cuando fue descubierto en 2018, pero resultó ser un falso positivo. En aquel entonces, a la gente le gustaba compararlo con Vulcano de “Star Trek”, porque ese planeta también orbitaba alrededor de 40 Eridani A. Para el novelista autor de “Project Hail Mary”, Andy Weir, la exobiología de su historia se inspiró en el supuesto entorno de 40 Eridani A b: un mundo de presión extremadamente elevada, donde la vida evolucionó para “ver” mediante la ecolocalización, con el fin de minimizar el movimiento y el gasto energético.
Alerta de descubrimiento: el planeta natal de Spock se esfuma
Un estudio de 2024 reveló que un planeta que se creía que orbitaba 40 Eridani A — la estrella anfitriona de Vulcano, el planeta natal ficticio del señor Spock en el universo de “Star Trek” (así como el planeta natal de Rocky en “Project Hail Mary”)— era en realidad una especie de ilusión astronómica causada por los pulsos y las oscilaciones de la propia estrella.
Lee más (en inglés)
Otras estrellas de cine… pero con un futuro cada vez más tenue
Varias estrellas mencionadas en el relato fueron retratadas como víctimas de la crisis en “Project Hail Mary”. Esto es lo que sabemos sobre sus contrapartes de la vida real (enlaces a contenido en inglés).

Epsilon Eridani
También conocida como Ran, se encuentra a 10,5 años luz de la Tierra y es la tercera estrella más brillante visible a simple vista. Su sistema contiene dos exoplanetas confirmados y dos cinturones de asteroides.

WISE 0855-0714
Ni estrella ni planeta, esta es una “enana marrón”, una estrella fallida de aproximadamente cinco veces el tamaño de Júpiter y situada a tan solo 7,2 años luz de la Tierra. Detectado en 2014, es el objeto más frío conocido fuera de nuestro sistema solar.
Sirio
La estrella más brillante de nuestro cielo nocturno, conocida también como “la estrella del perro”, Sirio es en realidad un sistema binario compuesto por Sirio A y su diminuta compañera, Sirio B. Situado a unos 8,6 años luz de la Tierra, es el quinto sistema estelar más cercano.

Wolf 359
A solo 7,8 años luz de distancia, lo que la convierte en una de las estrellas más cercanas a nuestro sistema solar, Wolf 359 es una enana roja —también conocida como de tipo M, el tipo de estrella más común del universo— con una masa aproximada de una décima parte de la del Sol.

Ross 128
Situada a unos 11 años luz de distancia, Ross 128 es una estrella enana roja para la cual se confirmó en 2017 la existencia de un exoplaneta de tipo supertierra (Ross 128 b, ilustrado arriba), el cual orbita la estrella en 9,9 días.

Lalande 21185
Otra enana roja, situada a 8,3 años luz de distancia; también es conocida como GJ 411 o HD 95735 y, hasta la fecha, tiene dos exoplanetas confirmados.
Mensajeros interestelares
En “Project Hail Mary”, son naves espaciales robóticas lanzadas al espacio, que transportan instrucciones detalladas y mensajes importantes.
Lee (en inglés) sobre las Voyager 1 y 2, los objetos más distantes creados por el ser humano
Oficina de viajes a exoplanetas
No podemos viajar a otras estrellas y sus planetas... todavía.
Pero, ¿y si pudiéramos? ¿Y si el viaje fuera por placer y no por trabajo (para salvar a tu especie)? Nos asociamos con científicos, futuristas y artistas para imaginar cómo serían unas vacaciones del otro mundo.

Ciencias Biológicas y Físicas de la NASA: Gestión de lo microscópico
La película “Project Hail Mary” explora cómo los microorganismos pueden ser al mismo tiempo una amenaza y una solución en el espacio profundo. En la realidad, cada nave espacial transporta billones de microbios, y resulta fundamental comprender cómo se comportan estos pasajeros invisibles. La NASA monitorea las comunidades microbianas de la Estación Espacial Internacional utilizando la secuenciación de ADN en tiempo real, con el fin de rastrear qué cambios se producen y por qué. Para las misiones a Marte y más allá, la gestión de la vida microscópica es esencial para la seguridad de la tripulación.

Supervivientes extremos
Puede sonar a ciencia ficción, pero es solo biología. Los osos de agua (animales microscópicos también conocidos como tardígrados) pueden sobrevivir a condiciones que acabarían con casi cualquier otro ser vivo: radiación extrema, temperaturas cercanas al cero absoluto y el vacío del espacio. Cuando se ven amenazados, detienen todos sus procesos vitales y entran en un estado de animación suspendida que puede durar décadas o incluso siglos. Basta con añadir agua para que se reactiven en menos de una hora, moviéndose y reproduciéndose como si nada hubiera ocurrido. La NASA estudia a estos extremófilos a bordo de la Estación Espacial Internacional para identificar los mecanismos moleculares que sustentan su extraordinaria resiliencia, así como las estrategias de supervivencia que podrían proteger a los astronautas durante misiones de años de duración hacia destinos lejanos.

Soluciones microscópicas para el espacio profundo
En “Project Hail Mary”, un organismo microscópico se convierte en la clave para la supervivencia. La NASA está explorando posibilidades similares en la vida real. Durante la misión Artemis I, una especie de algas viajó alrededor de la Luna para comprobar si un solo tipo de microorganismo podría desempeñar múltiples funciones importantes en las misiones, tales como producir combustible, proporcionar nutrientes y crear medicamentos. Las algas no solo sobrevivieron a la intensa radiación más allá del campo magnético protector de la Tierra, sino que prosperaron. Comprender cómo estos pequeños organismos se adaptan a condiciones extremas podría ofrecer información para futuras misiones a la Luna, Marte y más allá.

















