
Entre el 11 y el 12 de agosto, el Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en ingles) de la NASA captó una serie de imágenes de un nuevo cráter en la Luna. El cráter se formó el 5 de agosto, cuando la etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX impactó contra la superficie después de su lanzamiento en enero de 2025 para la misión Firefly Blue Ghost 1.
Para captar las imágenes del impacto, los ingenieros inclinaron la nave espacial de modo que sus cámaras apuntaran hacia el cráter cada vez que el LRO pasaba a unos 96 kilómetros (60 millas) sobre la Luna, viajando a una velocidad aproximada de 1,6 kilómetros por segundo (una milla por segundo). El orbitador gira alrededor de la Luna, de polo a polo, cada dos horas, mientras que nuestro satélite gira lentamente debajo de él. Para fotografiar un lugar específico, la sonda debe esperar hasta que esa ubicación quede a la vista, lo que en este caso tomó seis días.
Lograr la orientación correcta era solo la mitad del desafío; la sincronización también tenía que ser precisa. Si la cámara tomaba la imagen con tan solo 10 segundos de antelación o de retraso, el objetivo se desviaría 16 kilómetros (10 millas) de su posición central.
Gracias a la variedad de ángulos de observación, los científicos pudieron ver el cráter bajo diversas condiciones de iluminación que revelaron características singulares. En las imágenes donde destacaba el borde del cráter, los investigadores midieron su anchura de 18 metros (60 pies). Los científicos también determinaron que el cráter tiene menos de tres metros (10 pies) de profundidad basándose en la longitud de su sombra.
Para captar estos detalles, LRO utilizó su Cámara de ángulo estrecho, la cual puede detectar rasgos de tan solo 90 centímetros (tres pies) de ancho.

Las imágenes anteriores muestran rayos brillantes y oscuros que se extienden desde el cráter. Las franjas más oscuras están compuestas por polvo y rocas de la superficie que han sido alteradas durante un largo tiempo por el viento solar, los rayos cósmicos galácticos y el impacto de micrometeoritos. Este material erosionado fue excavado por la colisión desde una profundidad de casi 46 centímetros (1,5 pies) por debajo de la superficie lunar. Las franjas más claras cerca del borde del cráter están hechas de material fresco excavado a mayor profundidad en el subsuelo.

Encontrar el sitio de impacto requirió una coordinación global entre expertos y aficionados. Astrónomos independientes identificaron inicialmente la trayectoria del cohete utilizando datos de acceso público. El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra de la NASA, el cual monitorea objetos naturales que podrían representar un peligro para la Tierra como parte del programa de Defensa Planetaria de la agencia, aprovechó esta oportunidad para poner a prueba y validar herramientas y técnicas de predicción de impactos.
Desde su sede en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en el sur de California, este centro refinó progresivamente la trayectoria hasta identificar el lugar del impacto, información que proporcionó a la República de Corea para su equipo responsable de la misión del Orbitador Lunar Pathfinder de la República de Corea (Danuri). Pocas horas después, este equipo utilizó la cámara de alta resolución LUTI a bordo de Danuri para obtener imágenes del cráter, constatando que la predicción era precisa y tenía un margen de error de menos de un kilómetro (0,6 millas).
Tras captar lar imágenes del cráter, la misión Danuri envió las coordenadas al equipo de LRO de la NASA para ayudar a refinar su secuencia de imágenes de seguimiento. Al comparar las nuevas imágenes del cráter con las imágenes previas al impacto, el equipo de LRO actualizó las coordenadas del centro del cráter: 19.4759°N, 266.7138°E y 511 metros de elevación.
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