


Datos sobre los asteroides
Los asteroides, a veces llamados planetas menores, son restos de las rocas que quedaron de la formación de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años.
Introducción
La mayoría de los asteroides se pueden encontrar orbitando nuestro Sol entre Marte y Júpiter, dentro del cinturón principal de asteroides. Los asteroides varían en tamaño, desde Vesta —el asteroide más grande, que mide alrededor de 530 kilómetros (329 millas) de diámetro— hasta cuerpos celestes con menos de 10 metros (33 pies) de ancho. La masa total de todos los asteroides combinados es menor que la masa de la Luna de la Tierra.
A veces, los asteroides y los cometas son empujados hacia los alrededores de la Tierra por la gravedad de los planetas cercanos. Estos objetos se denominan objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés). Alrededor del 99% de los NEO son asteroides. Su máxima aproximación al Sol es menos de 1,3 veces la distancia de la Tierra al Sol.
La mayoría de los asteroides tienen forma irregular, aunque algunos son casi esféricos y suelen tener hoyos o cráteres. A medida que giran alrededor del Sol en órbitas elípticas, los asteroides también rotan, a veces de forma bastante errática, dando vueltas a medida que se desplazan. Se sabe que más de 150 asteroides tienen una pequeña luna compañera (algunos tienen dos lunas). También hay asteroides binarios (dobles), en los que dos cuerpos rocosos de aproximadamente el mismo tamaño se orbitan entre sí, así como sistemas de asteroides triples.
¿Alguna vez un asteroide chocará contra la Tierra?
Es muy poco probable que un asteroide lo suficientemente grande como para causar daños generalizados impacte la Tierra durante los próximos 100 años o más, según los científicos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS, por sus siglas en inglés) del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en el sur de California. CNEOS se especializa en rastrear asteroides y cometas, calcular sus órbitas y determinar si alguno de ellos es peligroso para la Tierra.
A medida que los telescopios exploran el cielo con el objetivo principal de descubrir objetos lo suficientemente grandes como para causar daños a la superficie terrestre, ocasionalmente detectarán objetos mucho más pequeños con rumbo a una colisión con la Tierra. Estos objetos generalmente solo tienen poco más de un metro (unos pocos pies) de tamaño y llegan a la atmósfera de la Tierra varias veces al año sin causar daños. Los impactos de objetos más grandes son mucho menos frecuentes y, en promedio, ocurren en escalas de tiempo muy largas.
Los asteroides y cometas que tienen órbitas que pueden acercarlos a los alrededores de la Tierra se denominan objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés). Estos objetos orbitan a menos de 48 millones de kilómetros (30 millones de millas) de la órbita de la Tierra, o casi un tercio de la distancia entre la Tierra y el Sol. La gran mayoría de los NEO son asteroides. Su tamaño varía desde poco más de un metro de ancho hasta varios kilómetros de diámetro. Se han descubierto miles de NEO. Las estadísticas más recientes sobre su descubrimiento se actualizan regularmente en el sitio web del CNEOS.
Un asteroide se considera potencialmente peligroso (PHA, por sus siglas en inglés) cuando su órbita se encuentra a menos de 7,5 millones de kilómetros (4,6 millones de millas) de la órbita de la Tierra, y tiene un diámetro estimado de 140 metros (460 pies) o más. Este potencial para aproximarse mucho a la Tierra no significa que un PHA chocará contra ella. Solo significa que existe la posibilidad de que se produzca tal amenaza.
Peligro de los asteroides en cifras: ¿Qué tamaño tendrían? ¿Con qué frecuencia aparecen? ¿Qué tan peligrosos serían?
● 10 metros (30 pies) Los asteroides de este tamaño chocan contra la Tierra más o menos una vez por década, ocasionando una bola de fuego muy brillante y un fuerte estallido sónico. Pueden romper las ventanas cercanas.
● 50 metros (160 pies) Se predice que los asteroides de este tamaño chocan contra la Tierra más o menos cada mil años y causan devastación en la zona. Pueden o no crear un cráter de impacto.
● 140 metros (500 pies) Un asteroide de este tamaño hace impacto en la Tierra más o menos cada 20.000 años, creando un cráter de uno a dos kilómetros (3.000 a 7.000 pies) de diámetro. El asteroide podría causar muertes en zonas metropolitanas y en varios estados dependiendo de la ubicación del impacto. Los asteroides de este tamaño y mayores que se acercan a la órbita de la Tierra se denominan asteroides potencialmente peligrosos (PHA, por sus siglas en inglés).
● 1.000 metros (3.000 pies) Un asteroide de este tamaño colisiona con la Tierra más o menos cada 700.000 años, produciendo un cráter de 10 kilómetros (seis millas) de ancho. Causaría devastación global y posiblemente el colapso de la civilización.
● 10.000 metros (seis millas) Se estima que los asteroides de este tamaño colisionan con la Tierra más o menos cada 100 millones de años. Dejan cráteres de 100 kilómetros (60 millas) de ancho, causan devastación global y extinciones masivas de vida.
Grandes asteroides han chocado con la Tierra en el pasado
En el transcurso de largos períodos de tiempo, grandes asteroides chocan ocasionalmente contra la Tierra y dejan cráteres como el cráter de Barringer (también conocido como cráter del meteoro) en Arizona. El cráter tiene cerca de 1,2 kilómetros (0,75 millas) de ancho y 180 metros (600 pies) de profundidad. Se cree que el asteroide que creó este cráter hace unos 50.000 años tenía un tamaño de entre 30 y 50 metros (entre 100 y 170 pies). La mayor parte del asteroide se derritió o vaporizó con el impacto.
Un asteroide del tamaño de una casa explotó sobre Cheliábinsk, Rusia, el 15 de febrero de 2013. La explosión liberó una energía equivalente a unas 440.000 toneladas de dinamita, generando una onda de choque que dañó algunos edificios y explotó ventanas en un área de 520 kilómetros cuadrados (200 millas cuadradas). Cientos de personas resultaron heridas en la explosión, en su mayoría debido a los vidrios rotos.
Otro sitio de impacto, el cráter de Chicxulub frente a la costa de la península de Yucatán en México, hoy en día está enterrado bajo sedimentos oceánicos. El cráter tiene 180 kilómetros (112 millas) de ancho y 900 metros (3.000 pies) de profundidad. La mayoría de los científicos lo consideran una “prueba irrefutable”: la evidencia de que un gran asteroide se estrelló contra la superficie de la Tierra hace 65 millones de años, causando la extinción de más del 70% de las especies vivas del planeta, incluyendo los dinosaurios.
Se cree que un meteoroide o cometa rocoso más pequeño, de menos de 91,4 metros (100 yardas) de diámetro, entró en la atmósfera sobre la región de Tunguska en Siberia en 1908. La onda de choque resultante derribó árboles en un área de cientos de kilómetros cuadrados.
Los cometas también han chocado con la Tierra en el pasado, pero hay muchísimos menos cometas que asteroides, por lo que los impactos de cometas son muy raros. Un cometa de tamaño típico impacta contra la Tierra solo una vez cada 10 a 50 millones de años, según el doctor Paul Chodas, director del CNEOS.
Defender la Tierra de los asteroides
La Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria (PDCO, por sus siglas en inglés) de la NASA gestiona los esfuerzos de la agencia para encontrar, rastrear y comprender mejor los asteroides y cometas que podrían representar un peligro para nuestro planeta. Una red de observatorios terrestres y telescopios espaciales monitorean estos objetos cercanos a la Tierra (NEO, por sus siglas en inglés): asteroides y cometas que han sido empujados por la atracción gravitacional de planetas cercanos a órbitas que les permiten ingresar en las cercanías de la Tierra.
El telescopio espacial NEOWISE de la NASA pasó más de 11 años sirviendo como “defensor planetario”. Al observar repetidamente el cielo desde su ubicación en la órbita terrestre baja, NEOWISE efectuó 1,45 millones de mediciones infrarrojas de más de 44.000 objetos del sistema solar. Eso incluye más de 3.000 NEO. El telescopio espacial descubrió 215 de estos objetos, entre ellos 25 cometas, incluyendo el famoso cometa C/2020 F3 NEOWISE. La misión NEOWISE llegó a su fin el 31 de julio de 2024.
El próximo explorador espacial de objetos cercanos a la Tierra de la NASA, NEO Surveyor, se basará en el legado de NEOWISE. NEO Surveyor es el primer telescopio espacial diseñado específicamente para buscar asteroides y cometas que podrían representar un peligro potencial para la Tierra. Mientras tanto, cientos de observatorios terrestres continúan su vigilancia. Entre ellos se encuentran grandes observatorios financiados por la NASA, como el sistema Pan-STARRS y el programa de Sondeo del Cielo Catalina (Catalina Sky Survey). Los proyectos de radares planetarios (incluyendo el Grupo de Radares del Sistema Solar Goldstone de JPL de la NASA) son otro componente clave del programa de Observaciones de objetos cercanos a la Tierra de la NASA.
Si se descubre que algún NEO peligroso tiene una probabilidad de 1% o más de impactar con la Tierra en los próximos 50 años, la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria es responsable de proporcionar mensajes de notificación para que la NASA los envíe a la Oficina Ejecutiva del Presidente, al Congreso de Estados Unidos y a otros departamentos y agencias gubernamentales. La PDCO también proporciona información oportuna y precisa a los medios de comunicación y al público sobre aproximaciones cercanas de NEO por los canales de comunicaciones oficiales en línea de la NASA, incluyendo el sitio web nasa.gov y la cuenta en X @AsteroidWatch de la agencia.
En preparación para cualquier peligro futuro de asteroides o cometas, la PDCO financia a universidades e instituciones espaciales de Estados Unidos para estudiar tecnologías y demostraciones para la desviación de asteroides. Eso incluye la reciente Prueba de redireccionamiento del asteroide doble (DART, por su acrónimo en inglés) de la NASA, una misión dirigida por el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. DART chocó intencionalmente contra el asteroide Dimorphos, un pequeño asteroide satélite, el 26 de septiembre de 2022 y alteró con éxito su órbita y su forma física.
Composición
Las tres clases generales de composición de asteroides son los tipos C, S y M.
● Los asteroides de tipo C (condritas) son los más comunes. Probablemente están compuestos de rocas de arcilla y silicato, y tienen un aspecto oscuro. Se encuentran entre los objetos más antiguos del sistema solar.
● Los de tipo S (“pedregosos”) están compuestos de materiales de silicato y níquel-hierro.
● Los de tipo M son metálicos (níquel-hierro). Las diferencias en la composición de los asteroides están relacionadas con la distancia del Sol a la que se formaron. Algunos experimentaron altas temperaturas después de formarse y se derritieron parcialmente, y el hierro se hundió hacia el centro y forzó el desplazamiento de la lava basáltica (volcánica) a la superficie.
Las órbitas de los asteroides pueden verse alteradas por la enorme gravedad de Júpiter, y por encuentros cercanos ocasionales con Marte u otros objetos celestes. Estos encuentros pueden expulsar a los asteroides del cinturón principal y lanzarlos al espacio en todas direcciones a través de las órbitas de los otros planetas. En el pasado, asteroides desviados y fragmentos de asteroides se han estrellado contra la Tierra y otros planetas, desempeñando un papel importante en la alteración de la historia geológica de los planetas y en la evolución de la vida en la Tierra.
Los científicos monitorean continuamente los asteroides que pasan por la Tierra, cuyas trayectorias se cruzan con la órbita terrestre, y los asteroides cercanos a nuestro planeta que se acercan a la distancia orbital de la Tierra hasta unos 45 millones de kilómetros (28 millones de millas) y que podrían representar un peligro de impacto. Los radares son una herramienta valiosa para detectar y monitorear los posibles peligros de impacto. Al reflejar las señales transmitidas que rebotan en los objetos celestes, se pueden obtener imágenes y otra información a partir de los ecos. Los científicos pueden aprender mucho sobre la órbita, la rotación, el tamaño, la forma y la concentración de metales de un asteroide.
Clasificación de los asteroides
Cinturón principal de asteroides: La mayoría de los asteroides conocidos orbitan dentro del cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, generalmente con órbitas no muy alargadas. Se estima que el cinturón contiene entre 1,1 y 1,9 millones de asteroides de más de un kilómetro (0,6 millas) de diámetro, y millones de asteroides más pequeños. Al principio de la historia del sistema solar, la gravedad del recién formado Júpiter puso fin a la formación de cuerpos planetarios en esta región y ocasionó que los cuerpos pequeños chocaran entre sí, fragmentándolos hasta convertirlos en los asteroides que observamos hoy en día.
Troyanos: Estos asteroides comparten su órbita con un planeta más grande, pero no chocan con él porque se reúnen alrededor de dos lugares especiales de la órbita (llamados puntos de Lagrange L4 y L5). Allí, la atracción gravitacional del Sol y el planeta se equilibra con la tendencia de un troyano a salirse de esta órbita. Los troyanos de Júpiter forman la población más importante de asteroides troyanos. Se cree que son tan numerosos como los asteroides del cinturón de asteroides. Hay troyanos de Marte y Neptuno, y en 2011 la NASA anunció el descubrimiento de un troyano de la Tierra.
Asteroides cercanos a la Tierra: Estos objetos tienen órbitas que pasan cerca de la órbita de la Tierra. Los asteroides que realmente atraviesan la trayectoria orbital terrestre se conocen como rasantes de la Tierra.
Cómo reciben su nombre los asteroides
El Comité de Nomenclatura de Cuerpos Pequeños de la Unión Astronómica Internacional (IAU) no es muy estricto a la hora de nombrar asteroides. Como resultado, tenemos una roca espacial gigante llamada Mister Spock. En realidad, es un homenaje a un gato, y no un tributo al personaje de “Viaje a las estrellas” interpretado por Leonard Nimoy. También hay una roca espacial que lleva el nombre del fallecido músico de rock Frank Zappa. También hay homenajes más conmovedores, como los siete asteroides que llevan el nombre de la tripulación del transbordador espacial Columbia que murió en 2003.
Los asteroides también reciben nombres de lugares y de otros objetos diversos. (La IAU desaconseja darle el nombre de mascotas a los asteroides, por lo que Mister Spock es una excepción).
A los asteroides también se les asigna un número, por ejemplo (99942) Apofis.









