
Datos sobre los cometas
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Información general
Los cometas son restos de los albores de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años, y están formados principalmente por hielo recubierto de material orgánico oscuro. Se les ha llamado “bolas de nieve sucia” y podrían ofrecer pistas importantes sobre la formación de nuestro sistema solar. Los cometas podrían haber traído agua y compuestos orgánicos, los componentes básicos de la vida, a la Tierra primitiva y a otras partes del sistema solar.
Introducción
En el pasado lejano, la gente sentía temor y alarma por los cometas, y los percibía como estrellas de pelo largo que aparecían en el cielo sin previo aviso y de forma impredecible. Los astrónomos chinos mantuvieron extensos registros durante siglos, los cuales incluían ilustraciones de tipos característicos de colas de cometas, los momentos de su aparición y desaparición, y su posición celeste. Estos anales históricos de los cometas han demostrado ser un recurso valioso para los astrónomos posteriores.
Ahora sabemos que los cometas son restos de los albores de nuestro sistema solar hace unos 4.600 millones de años, y que están formados principalmente por material orgánico oscuro. Se les ha llamado “bolas de nieve sucia” y podrían ofrecer pistas importantes sobre la formación de nuestro sistema solar. Los cometas podrían haber traído agua y compuestos orgánicos, los componentes básicos de la vida, a la Tierra primitiva y a otras partes del sistema solar.
¿De dónde vienen los cometas?
Como postuló el astrónomo Gerard Kuiper en 1951, más allá de Neptuno existe un cinturón en forma de disco compuesto por cuerpos congelados, donde una población de cometas oscuros orbita el Sol en el entorno de Plutón. Estos objetos de hielo son ocasionalmente empujados por la gravedad a órbitas que los acercan al Sol, y se convierten en los así llamados cometas de período corto. Estos cometas tardan menos de 200 años en orbitar el Sol y, en muchos casos, su apariencia es predecible porque han sobrevolado antes nuestra región. Menos predecibles son los cometas de período largo, muchos de los cuales provienen de una región llamada nube de Oort, situada a unas 100.000 unidades astronómicas del Sol (es decir, unas 100.000 veces la distancia entre la Tierra y el Sol). Estos cometas de la nube de Oort pueden tardar hasta 30 millones de años en completar una vuelta alrededor del Sol.
Cada cometa tiene una parte congelada, llamada núcleo, a menudo de unos pocos kilómetros de diámetro. El núcleo contiene trozos de hielo: gases congelados que tienen incrustadas partículas de polvo. Un cometa se va calentando a medida que se acerca al Sol y desarrolla una atmósfera, o coma. El calor del Sol hace que los hielos del cometa se conviertan en gases, lo que hace que la coma se haga más grande. La coma puede extenderse por cientos de miles de kilómetros. La presión de la luz solar y las partículas solares de alta velocidad (el viento solar) pueden expulsar el polvo y el gas de la coma en dirección opuesta al Sol, formando a veces una cola larga y brillante. En realidad, los cometas tienen dos colas: una cola de polvo y una cola de iones (gases).
La mayoría de los cometas viajan a una distancia segura del Sol. Por ejemplo, el cometa Halley no se acerca a menos de 89 millones de kilómetros (55 millones de millas) de nuestra estrella. Sin embargo, algunos cometas, llamados cometas rasantes del Sol, vuelan hacia él o se acercan tanto que se fragmentan y se evaporan.
La exploración de los cometas
Desde hace mucho tiempo, los científicos han querido estudiar los cometas con más detalle, intrigados por las escasas imágenes del núcleo del cometa Halley obtenidas en 1986. La nave espacial Deep Space 1 de la NASA sobrevoló el cometa Borrelly en 2001 y fotografió su núcleo, el cual tiene unos ocho kilómetros (cinco millas) de largo.
La misión Stardust de la NASA voló con éxito a menos de 236 kilómetros (147 millas) del núcleo del cometa Wild 2 en enero de 2004, recolectando partículas cometarias y polvo interestelar para viajar de regreso a la Tierra con las muestras en 2006. Las fotografías tomadas durante este sobrevuelo cercano del núcleo de un cometa muestran chorros de polvo y una superficie rugosa y con relieve. El análisis de las muestras de polvo de Stardust sugiere que los cometas pueden ser más complejos de lo que se pensaba originalmente. En las muestras se encontraron minerales formados cerca del Sol o de otras estrellas, lo que sugiere que los materiales de las regiones interiores del sistema solar viajaron a las regiones exteriores donde se formaron estos cometas.
Otra misión de la NASA, Deep Impact, consistía en una nave espacial de sobrevuelo y un vehículo de impacto, o impactador. En julio de 2005, el impactador fue liberado dentro de la trayectoria del núcleo del cometa Tempel 1 en una colisión planificada, la cual vaporizó el impactador y expulsó grandes cantidades de material fino y polvoriento desde debajo de la superficie del cometa. Antes de hacer impacto, la cámara del vehículo tomó imágenes del cometa con cada vez mayor detalle. Dos cámaras y un espectrómetro a bordo de la nave espacial de sobrevuelo registraron la dramática excavación que ayudó a determinar la composición interior y la estructura del núcleo de este cometa.
Después de sus exitosas misiones principales, la nave espacial de Deep Impact y la nave espacial Stardust todavía estaban en buen estado y fueron reorientadas para hacer sobrevuelos adicionales de cometas. La misión de Deep Impact, Observación de Planetas Extrasolares e Investigación Extendida de Impacto Profundo (EPOXI, por su acrónimo en inglés), comprendía dos proyectos: la Investigación Extendida de Impacto Profundo (DIXI, por sus siglas en inglés), la cual se encontró con el cometa Hartley 2 en noviembre de 2010, y la investigación de Observación y Caracterización de Planetas Extrasolares (EPOCh, por sus siglas en inglés), la cual exploró en busca de planetas del tamaño de la Tierra alrededor de otras estrellas en su ruta hacia Hartley 2. La NASA regresó al cometa Tempel 1 en 2011, cuando la misión Nueva Exploración de Tempel 1 (NExT, por su acrónimo en inglés) con Stardust observó cambios en el núcleo desde su encuentro con Deep Impact en 2005.
Cómo reciben su nombre los cometas
Dar un nombre a los cometas puede ser complicado. Los cometas generalmente reciben el nombre de su descubridor, ya sea una persona o una nave espacial. Esta pauta de la Unión Astronómica Internacional fue desarrollada apenas en el siglo pasado. Por ejemplo, el cometa Shoemaker-Levy 9 se llamó así porque fue el noveno cometa de período corto descubierto por Eugene y Carolyn Shoemaker y David Levy. Dado que las naves espaciales son muy eficaces para detectar cometas, muchos cometas tienen LINEAR, SOHO o WISE en su nombre.





