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Cómo aterrizamos en Marte

Paracaídas, bolsas de aire y escudos térmicos: todo esto y más forma parte del arsenal de la NASA para guiar las naves espaciales a través de la desafiante y ultratenue atmósfera marciana, para luego sortear montañas, acantilados y rocas hasta lograr un aterrizaje seguro en la superficie.

Un dibujo del paisaje marciano muestra la progresión del aterrizaje del rover Perseverance paso a paso. Múltiples imágenes del rover comienzan en la parte superior izquierda, trazan una curva hacia el centro de la imagen donde el rover ahora tiene un paracaídas abierto y se nivela un poco, luego la trayectoria se curva hacia abajo sin el paracaídas, encendiendo los retrocohetes y, finalmente, es bajado a la superficie mediante cables que se extienden por debajo de la etapa de descenso. Esto deja al rover en la superficie en la parte inferior derecha, mientras que la etapa de descenso se aleja volando por su cuenta hacia el borde derecho del encuadre.
Este mapa del planeta rojo muestra los lugares donde han aterrizado todas las misiones a Marte de la NASA que han sido exitosas: desde el cráter Jezero, donde el rover Perseverance de la misión Mars 2020 tocó suelo el 18 de febrero de 2021, hasta el lugar de aterrizaje de la sonda Phoenix, cerca del polo norte marciano, en 2008, que se remonta a las sondas espaciales Viking 1 y Viking 2 en 1976.
Este mapa del planeta rojo muestra los lugares donde han aterrizado todas las misiones a Marte de la NASA que han sido exitosas: desde el cráter Jezero, donde el rover Perseverance de la misión Mars 2020 tocó suelo el 18 de febrero de 2021, hasta el lugar de aterrizaje de la sonda Phoenix, cerca del polo norte marciano, en 2008, que se remonta a las sondas espaciales Viking 1 y Viking 2 en 1976.
NASA/JPL-Caltech

“Siete minutos de terror”

La posibilidad de amartizar, considerada durante mucho tiempo como materia de ciencia ficción, se ha convertido en realidad en el último medio siglo, gracias a la imaginación, la experiencia y la perseverancia del ser humano.

La NASA ha marcado el camino con varias misiones que han aterrizado de manera segura en el planeta rojo. Algunas de estas misiones han desplegado vehículos exploradores para recorrer la superficie marciana, mientras que otras han servido como estaciones fijas de exploración; todas ellas han recopilado datos e imágenes de un lugar de aterrizaje específico. Y todas tienen un rasgo en común: su llegada a Marte ha exigido una planificación exhaustiva y una gran experiencia técnica a fin de maximizar las probabilidades de un aterrizaje seguro y exitoso.

Para lograr un amartizaje exitoso, una gran cantidad de factores tienen que desarrollarse exactamente según lo previsto. Este proceso crítico, conocido como entrada, descenso y aterrizaje ha sido descrito con expresiones tales como los “siete minutos de terror”.

Decidir cómo y dónde aterrizar

“Cada nueva misión de un módulo de aterrizaje o de un rover ha planteado nuevos desafíos en el diseño de sistemas de aterrizaje que las misiones anteriores no tuvieron que enfrentar”, dijo Rob Manning, ingeniero distinguido del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en el sur de California. Manning ha trabajado en todos los vehículos exploradores y módulos de aterrizaje de la NASA enviados a Marte desde la misión Pathfinder en 1997.

“El equipo de la misión Viking contaba con información mínima sobre el lugar de aterrizaje antes de enviar la nave espacial a Marte. Tras su éxito, el siguiente desafío fue reducir los costos, lo que dio origen a la idea de utilizar bolsas de aire para la misión Mars Pathfinder; y ese éxito, a su vez, permitió el aterrizaje de los rovers Spirit y Opportunity”, dijo. Posteriormente, para Curiosity y Perseverance, “rovers más grandes y con capacidades superiores, tuvimos que idear la maniobra de grúa aérea y, más tarde, nuevas técnicas de navegación que nos permitieron aterrizar en lugares que antes se consideraban demasiado arriesgados”.

Al elegir un lugar de aterrizaje, los científicos llevan a cabo un riguroso proceso previo al lanzamiento para identificar una ubicación que ofrezca un terreno seguro para el aterrizaje, pero que también reúna las características adecuadas a fin de cumplir con los objetivos de descubrimiento científico de la misión y allanar el camino para futuras misiones robóticas y, potencialmente, para la llegada de futuros astronautas a Marte.

Módulos de aterrizaje fijos

Viking 1 y Viking 2

Las sondas gemelas Viking fueron las dos primeras naves espaciales estadounidenses en aterrizar en Marte de manera segura. Cada una fue transportada por separado al planeta rojo por su propia sonda orbital, la cual liberaba el módulo de aterrizaje al llegar el momento de comenzar el proceso de descenso. Ambos módulos aterrizaron al norte del ecuador marciano: Viking 1 en Chryse Planitia y Viking 2 en Utopia Planitia. El reconocido astrónomo Carl Sagan colaboró en la elección de los lugares de aterrizaje. Viking 1 amartizó el 20 de julio de 1976, seguida por Viking 2, el 3 de septiembre de 1976.

Cada módulo de Viking tenía tres patas con estructuras de soporte triangulares. Cada pata estaba configurada como un trípode invertido con tres puntales y una base de soporte acolchada con un reborde. Una vez que cada sonda orbital se encontraba en una órbita segura alrededor de Marte, liberaba el módulo de aterrizaje; sus cubiertas aerodinámicas ayudaban a prolongar las fases de entrada, descenso y aterrizaje. Para frenar el descenso, las sondas Viking emplearon el mismo tipo de paracaídas que se sigue utilizando en las misiones a Marte. Para el descenso final, se utilizaron motores de cohete ajustables de combustible líquido, mientras que radares Doppler controlaban la velocidad en momentos críticos del proceso de aterrizaje.

El amartizaje exitoso de las sondas Viking sentó las bases para futuras misiones de módulos de aterrizaje. Si bien los módulos de las misiones Mars Phoenix y Mars Insight parecen ser los que más se asemejan al legado de las misiones Viking, todas las misiones posteriores de módulos de aterrizaje de la NASA en Marte han tenido una gran influencia del diseño de las Viking: desde la entrada (escudos térmicos) y el descenso (paracaídas) hasta el descenso terminal (radares) y el aterrizaje propiamente dicho.

Este video de archivo de 1976 muestra una animación de una de las naves espaciales Viking de la NASA en su trayecto hacia Marte y su posterior aterrizaje en el planeta. El video contiene imágenes reales, incluyendo el control de misión de la NASA para la misión Viking, la superficie de Marte y la Red del Espacio Profundo en el desierto de Mojave de California, la cual se encarga de las comunicaciones con las naves espaciales.
NASA/JPL-Caltech

Módulo de aterrizaje Mars Phoenix

El módulo de aterrizaje Mars Phoenix, diseñado para buscar evidencia de vida microbiana pasada o presente, amartizó en la región ártica de Vastitas Borealis el 25 de mayo de 2008, utilizando tecnologías heredadas de las sondas Viking, aunque con algunas mejoras. De hecho, fue el primer aterrizaje exitoso en Marte de un módulo de aterrizaje fijo con descenso suave desde que Viking 2 lo hiciera 32 años antes.

Phoenix fue diseñado con 12 propulsores con impulsos de encendido y apagado montados alrededor de su borde inferior, para frenar el descenso durante los últimos 30 segundos previos al contacto de las patas con la superficie marciana.

El Orbitador de Reconocimiento de Marte captó esta imagen de Phoenix colgando de su paracaídas mientras descendía a la superficie marciana en 2008, con el cráter conocido informalmente como “Heimdall”, de 10 kilómetros (6,2 millas) de ancho, en el fondo.
El Orbitador de Reconocimiento de Marte captó esta imagen de Phoenix colgando de su paracaídas mientras descendía a la superficie marciana en 2008, con el cráter conocido informalmente como “Heimdall”, de 10 kilómetros (6,2 millas) de ancho, en el fondo.
NASA/JPL-Caltech/Universidad de Arizona

Mars InSight

El módulo de aterrizaje de la misión Exploración del Interior mediante Investigaciones Sísmicas, Geodesia y Transmisión de Calor (InSight, por su acrónimo en inglés) en Marte, el cual amartizó con éxito en la región Elysium Planitia el 26 de noviembre de 2018, tomó prestadas muchas soluciones de misiones anteriores de la NASA a este planeta, especialmente del módulo de aterrizaje de la misión Mars Phoenix, llevada a cabo 10 años antes. Pero el sistema de entrada, descenso y aterrizaje tuvo ligeras modificaciones para el módulo de aterrizaje de la misión InSight: se empleó un escudo térmico más grueso, en parte porque el aterrizaje tendría lugar durante la temporada de tormentas de polvo, el otoño en el hemisferio norte marciano. Además, las cuerdas de suspensión de sus paracaídas estaban hechas de un material más resistente.

Esta animación muestra el módulo de aterrizaje InSight de la NASA mientras se aproxima a la superficie marciana durante su llegada y aterrizaje. InSight fue la primera misión dedicada a estudiar el interior profundo de Marte. InSight, por el acrónimo en inglés de Exploración del Interior mediante Investigaciones Sísmicas, Geodesia y Transmisión de Calor, amartizó en Elysium Planitia el 26 de noviembre de 2018. La fase de entrada, descenso y aterrizaje de la misión comenzó cuando la astronave alcanzó la atmósfera marciana, a unos 128 kilómetros (80 millas) de altura sobre la superficie, y concluyó seis minutos más tarde, cuando el módulo de aterrizaje se posó a salvo en la superficie de Marte. El sistema de aterrizaje de InSight utiliza una combinación de tecnologías heredadas de misiones anteriores de la NASA a Marte, como la del módulo de aterrizaje Phoenix Mars. Este sistema de aterrizaje pesa menos que las bolsas de aire utilizadas para los rovers gemelos Spirit y Opportunity, o que la técnica de grúa aérea empleada por el rover Curiosity. La ligereza del equipamiento de aterrizaje permitió destinar una mayor parte de la masa total del lanzamiento a instrumentos científicos que fueron llevados a la superficie de Marte.
NASA/JPL-Caltech

Aterrizaje de vehículos exploradores en Marte

Mars Pathfinder

El 4 de julio de 1997, se añadió un elemento especialmente emocionante a los tradicionales fuegos artificiales y festividades para la celebración del Día de la Independencia de Estados Unidos. Ese día, la nave espacial de la misión Mars Pathfinder de la NASA aterrizó en Marte, transportando a Sojourner, el primer vehículo explorador enviado por la humanidad al planeta rojo.

Internet, que aún estaba en sus inicios, añadió un elemento de interés adicional al brindar al mundo la oportunidad de ver imágenes recientes de Marte y transmisiones en directo desde el control de la misión en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA en el sur de California, mientras se hacía historia.

Para aterrizar de forma segura con su valiosa carga, Pathfinder utilizó un sistema de aterrizaje totalmente nuevo, muy diferente al de sus predecesores de hacía más de 20 años, las Viking 1 y 2. Mientras Pathfinder descendía a través de la peligrosa atmósfera marciana, un paracaídas y luego unos cohetes frenaron el módulo de aterrizaje hasta detenerlo, dejándolo caer a unos 20 metros (66 pies) de altura sobre la superficie de Marte. Esto permitió que un sistema gigante de bolsas de aire amortiguara el impacto del aterrizaje. Pathfinder rebotó como un grupo de pelotas de playa gigantes: más de 15 veces y hasta una altura de 15 metros (50 pies). Pathfinder dejó de rebotar y se estabilizó en la superficie de Marte unos dos minutos y medio más tarde, a casi un kilómetro (más de media milla) del punto de impacto inicial. Más tarde, el mundo continuaría observando con entusiasmo cómo Pathfinder desplegaba los pétalos de su rampa y el rover Sojourner descendía rodando hasta la superficie marciana.

Un hombre vestido con pantalones oscuros y camisa blanca está de pie al aire libre a la izquierda de la imagen, examinando una enorme bolsa de aire inflada compuesta por numerosos globos grandes de tela, más o menos esféricos, cada uno casi tan grande como el hombre, todos unidos entre sí, con más de una docena a la vista. Otro hombre con jeans azules y camisa negra está agachado en la parte inferior derecha, operando lo que parece ser un soplador de aire, el cual tiene una manguera negra y ancha que se extiende hasta la parte inferior del conjunto de bolsas de aire.
Los ingenieros hicieron pruebas con estas enormes bolsas de aire multilobuladas, las cuales envolvieron y protegieron a la nave espacial Mars Pathfinder antes de que impactara contra la superficie de Marte. Las bolsas de aire están compuestas por cuatro bolsas grandes, con seis esferas interconectadas más pequeñas dentro de cada bolsa. Las bolsas miden 5 metros (17 pies) de altura y tienen un diámetro de unos 5 metros (17 pies). Mientras Pathfinder descendía hacia la superficie marciana en paracaídas, un altímetro situado a bordo del módulo de aterrizaje iba monitoreando su distancia con respecto al suelo. La computadora infló estas grandes bolsas de aire a unos 100 metros (330 pies) sobre la superficie de Marte. Al aterrizar, Pathfinder, envuelta en las bolsas de aire, rebotó más de 15 veces antes de detenerse.
NASA

Rovers de exploración de Marte: Spirit y Opportunity

Inspirada por el éxito de Pathfinder y Sojourner, la NASA desarrolló dos vehículos gemelos, Spirit y Opportunity, que aterrizarían en lados opuestos de Marte en días distintos: Spirit, el 3 de enero de 2004 en el cráter Gusev, y Opportunity, el 24 de enero de 2004 en Meridiani Planum. Los rovers gemelos utilizaron un protocolo de entrada, descenso y aterrizaje casi idéntico al utilizado por Pathfinder: un módulo de aterrizaje asistido por un paracaídas, una cubierta aerodinámica que hacía descender el módulo de aterrizaje sujeto a una correa, encendido de cohetes, bolsas de aire inflables para amortiguar el impacto del módulo de aterrizaje y el despliegue de cada rover rodando desde su módulo de aterrizaje.

La imagen combina fotografías, una al lado de la otra, de los módulos de aterrizaje que llevaron los rovers de Marte a la superficie. Cada mitad es una fotografía de un árido paisaje marciano con terreno naranja parduzco y un cielo canela pálido. En el centro hay una nave espacial, que consta de una plataforma plana sobre el suelo, rodeada por un triángulo de bolsas de aire desinfladas.
Las imágenes muestran los módulos de aterrizaje que transportaron de forma segura los vehículos gemelos de exploración de Marte, Spirit y Opportunity, después de que cada uno iniciara su viaje de exploración individual. Izquierda: La imagen de mosaico tomada por la cámara panorámica de Spirit muestra su módulo de aterrizaje, llamado Columbia Memorial Station, en el cráter Gusev. La imagen fue obtenida el día marciano, o sol, número 16 de la misión (18 y 19 de enero de 2004). En primer plano se puede observar una parte de los paneles solares de Spirit. Para crear esta imagen en color real aproximado, se combinaron datos procedentes de los filtros verde, azul e infrarrojo de la cámara panorámica. Derecha: La imagen tomada por la cámara panorámica a bordo de Opportunity muestra el módulo de aterrizaje vacío del rover, la Challenger Memorial Station, en Meridiani Planum. Esta imagen fue adquirida el día marciano, o sol, número 24 de la misión de Opportunity. Esta es una imagen en mosaico compuesta por 12 imágenes en color adquiridas con los filtros rojo, verde y azul de la cámara. El equilibrio de color se ha ajustado para aproximarse a los colores que percibiría el ojo humano.
NASA/JPL-Caltech/Cornell

Un laboratorio científico en Marte: Curiosity

La siguiente generación de vehículos exploradores —Mars Science Laboratory: Curiosity y Mars 2020: Perseverance—, utilizó las tecnologías existentes de entrada, descenso y aterrizaje, incorporando una técnica novedosa. Ambos prescindieron del uso de las bolsas de aire y añadieron un elemento innovador y audaz conocido como grúa aérea.

Debido al tamaño y peso de estos nuevos y enormes vehículos exploradores cargados de instrumentos científicos (con un peso de cerca de 1.000 kilogramos, lo que equivale a más de una tonelada corta), un aterrizaje asistido por bolsas de aire simplemente no era una opción viable. Del mismo modo, la complejidad de hacer descender un rover de gran tamaño desde un módulo de aterrizaje de patas grandes habría hecho que esa alternativa resultara demasiado difícil y pesada. En lugar de eso, los ingenieros combinaron las mejores características de un módulo de aterrizaje con control de propulsión —como el de la misión Viking— y el sistema de separación del rover del módulo de propulsión de descenso —utilizado en las misiones Pathfinder, Spirit y Opportunity—. Como resultado, Curiosity y Perseverance emplearon la maniobra de grúa aérea. Se colocó una etapa de descenso propulsada, nueva e independiente, encima del rover para ayudar a guiarlo durante la entrada a la atmósfera y, al mismo tiempo, para actuar como un sistema de entrega de carga útil, depositando el rover directa y suavemente en la superficie, apoyado en sus ruedas. Este método es muy similar a la forma en que los helicópteros maniobran cargas útiles pesadas en la Tierra.

Una ilustración con un cielo naranja pálido de fondo muestra una nave espacial en forma de posavasos flotando en la parte superior del encuadre, con cohetes en las cuatro esquinas disparando chorros hacia el suelo. Suspendido debajo de ella mediante tres cables se encuentra un rover de Marte, con una parte inferior plana de color claro y sus seis ruedas retraídas por encima de su vientre.
Esta representación digital muestra el descenso del rover Curiosity de la NASA en la superficie marciana utilizando la innovadora maniobra de la grúa aérea. La fase de entrada, descenso y aterrizaje de la misión comienza cuando la nave espacial alcanza la atmósfera marciana, a unos 131 kilómetros (81 millas) sobre la superficie de la zona de aterrizaje en el cráter Gale, y concluye con el rover Curiosity sano y salvo en la superficie de Marte. El considerable tamaño de Curiosity (900 kilogramos, o más de una tonelada corta) impidió el método de aterrizaje asistido por bolsas de aire utilizado en misiones anteriores a Marte. En lugar de eso, una grúa aérea deposita el rover sobre sus ruedas en la superficie, listo para comenzar su misión. La etapa de descenso de la astronave controla su propia velocidad de descenso con ocho motores de cohete, y hace descender a Curiosity con una brida de unos 7,5 metros (25 pies) de longitud, la cual consiste en un cable con conexión de energía y comunicaciones, y tres correas de nailon. Al tocar suelo, la brida se desacopla del rover y la etapa de descenso se aleja volando a una distancia segura del lugar de aterrizaje.
NASA/JPL-Caltech

El día del amartizaje, 5 de agosto de 2012, hora del Pacífico de Estados Unidos (6 de agosto hora del este), la maniobra de grúa aérea hizo descender el rover Curiosity sostenido por tres cables desde la etapa de descenso hasta la superficie de Marte. Esta fase adicional ocurrió durante un momento crucial: solo se disponía de siete minutos para llegar de la parte superior de la atmósfera marciana a la superficie del planeta, reduciendo la velocidad de 21.000 kilómetros por hora (13.000 millas por hora) a cero. Todo ello se llevó a cabo siguiendo una secuencia, coreografía y sincronización perfectas, ejecutadas de forma autónoma por una computadora. De ahí se originó la expresión “siete minutos de terror”, con la que los ingenieros de la misión describieron el audaz proceso necesario para transportar Curiosity de forma segura hasta el cráter Gale de Marte.

Mars 2020: Perseverance

Una fotografía desde arriba de un rover de Marte de seis ruedas, en su mayoría blanco con ruedas negras, aterrizando en la oscura superficie marrón grisácea del planeta mientras aún está suspendido por cables que llegan hasta una nave de descenso que no se ve y que flota sobre él.
Esta imagen fija de alta resolución forma parte de un video tomado por varias cámaras durante el amartizaje del rover Perseverance de la NASA, ocurrido el 18 de febrero de 2021. Esta toma fue captada por una cámara situada a bordo de la etapa de descenso. Un objetivo clave de la misión de Perseverance en Marte es la astrobiología, lo que incluye la búsqueda de señales de vida microbiana antigua. El rover está caracterizando la geología y el clima pasado del planeta, allanando el camino para la exploración humana del planeta rojo y es la primera misión en recolectar y almacenar muestras de roca y regolito marcianos (fragmentos de piedras y polvo).
NASA/JPL-Caltech

Para el rover Perseverance de la misión Mars 2020, el cual aterrizó en el cráter Jezero el 18 de febrero de 2021, los ingenieros optaron por reutilizar el sistema de grúa aérea que había permitido el aterrizaje exitoso del rover Curiosity en 2012.

Para el rover Perseverance de la misión Mars 2020, el cual aterrizó en el cráter Jezero el 18 de febrero de 2021, los ingenieros optaron por reutilizar el sistema de grúa aérea que había permitido el aterrizaje exitoso del rover Curiosity en 2012.

Un factor adicional entró en juego: el lugar de aterrizaje en el cráter Jezero se encontraba en el terreno marciano más desafiante que se hubiera seleccionado como objetivo, con un antiguo delta fluvial, acantilados escarpados, dunas de arena, campos de grandes rocas y cráteres de impacto de menor tamaño. Llegar a un sitio tan accidentado exigía una mayor precisión y una forma de garantizar un aterrizaje seguro, ofreciendo a cambio la oportunidad de explorar una zona que los científicos creen que pudo haber albergado vida en el pasado remoto.

Fue necesario desarrollar dos nuevas tecnologías para las fases de entrada, descenso y aterrizaje.

La primera técnica incorporada fue denominada activación por rango. A medida que se acercaba el momento de desplegar el paracaídas durante la entrada, el software a bordo actualizaba de manera autónoma el momento del despliegue del paracaídas en función de la posición de la nave.

Dado que la nave volaba casi de costado a velocidades supersónicas, el paracaídas podía actuar como un freno —si se abría en el momento exacto— para detener el movimiento horizontal justo sobre el objetivo de aterrizaje. Esta técnica permitió que el equipo científico contemplara lugares de aterrizaje más pequeños, precisos y arriesgados, como el cráter Jezero.

Para encontrar un lugar seguro donde aterrizar en una región peligrosa, fue necesario incorporar una segunda tecnología. Por primera vez, un módulo de aterrizaje en Marte debía “mirar por la ventana” para determinar su ubicación en un mapa de a bordo. Aquí entró en juego otra técnica novedosa: la navegación basada en el reconocimiento del terreno. Este sistema tomaba fotografías durante el descenso para reconocer de forma autónoma puntos de referencia del terreno marciano, estimar la posición de la nave y reajustar el objetivo de su trayectoria para lograr un aterrizaje preciso y seguro. El sistema también incluía el sistema de visión del módulo de aterrizaje, diseñado para capturar y analizar una rápida sucesión de fotografías con el fin de identificar la ubicación precisa de la nave espacial; para ello, comparaba las imágenes con patrones de su mapa y ayudaba a distinguir entre lugares seguros y lugares peligrosos.

Cuando la etapa de descenso de Perseverance redujo su velocidad a unos 12 segundos y 20 metros (66 pies) de la superficie marciana, inició la maniobra de la grúa aérea. La etapa de descenso bajó el vehículo explorador con cables, y cuando el rover detectó que sus ruedas habían tocado el suelo, rápidamente cortó los cables que lo unían a la etapa de descenso, la cual se alejó volando para aterrizar a una distancia segura del rover.

Las señales que transmitían toda esta información tardaron 11 minutos en llegar a la sala de control de JPL, que es gestionado por la NASA. Entonces, en medio de los aplausos y el júbilo de sus compañeros, Swati Mohan —líder de operaciones de guía, navegación y control de la misión Mars 2020— anunció al mundo: “Aterrizaje confirmado. Perseverance está a salvo en la superficie de Marte, listo para comenzar a buscar las señales de vida pasada”.