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Artemis II: Imágenes y sonidos de la ciencia

Tu guía práctica sobre el Informe preliminar de ciencia lunar de la misión Artemis II.

Dos astronautas de Artemis II realizan observaciones durante su viaje alrededor de la Luna en abril de 2026.

¿Qué vieron, observaron y documentaron cuatro astronautas en su viaje alrededor de la Luna durante la misión Artemis II de la NASA?

Mediante fotografías, observaciones transmitidas verbalmente, dibujos y anotaciones, el equipo de Artemis II creó un registro científico único, el cual ahora está a disposición de la comunidad científica y el público para su estudio posterior. Explora aquí los aspectos más destacados y, a continuación, consulta la colección completa de informes y los recursos de datos seleccionados.

El parche de la misión Artemis II.
Imagen de la Luna tomada por la tripulación de Artemis II en la que se ve claramente el terminador lunar, que separa el día y la noche.

Destellos de luz

Imagen simulada de la vista de la tripulación hacia la oscura silueta de la Luna, el 7 de abril de 2026 a las 01:04 UTC. Tres miembros de la tripulación anotaron destellos de impactos en esta imagen utilizando OneNote. Reid Wiseman escribió en azul. Victor “IKE” Glover escribió en verde. Jeremy Hansen escribió en rojo. Las anotaciones generales están en tinta morada. Una nota en morado, en el lado izquierdo, dice: “encerrados en un círculo probablemente los mismos impactos”. Se han numerado cinco destellos de impacto sobre la Luna. El número 1, marcado con un punto azul (observado por Wiseman), se encuentra en la posición de las 4 en punto, aunque más hacia el centro. El número 2 está encerrado en un círculo y está marcado con un punto rojo (observado por Hansen) y un punto azul (observado por Wiseman), y se encuentra en la posición de las 8 en punto, pero cerca del centro de la Luna. El número 3, está encerrado en un círculo, está marcado con un punto rojo (observado por Hansen) y se encuentra en la posición de las 3 en punto. El número 4 está encerrado en círculo y está marcado con un punto rojo (observado por Hansen), un punto azul (observado por Wiseman) y un punto verde (observado por Glover); se encuentra en la posición de las 6 en punto. Debajo del número 4 aparece la nota “(más tarde)”. El número 5, marcado con un punto azul (observado por Wiseman) se encuentra en la posición de las 12 en punto. A la derecha del número 5 aparece la nota “hacia el final”. Wiseman escribió una nota adicional en azul: “estos tres aproximadamente a los 10 minutos del eclipse”. Los tres indicados corresponden a los puntos azules en los destellos número 1, 2 y 4.
Captura de pantalla de la tableta de un miembro de la tripulación de Artemis II, tomada el 6 de abril de 2026, con anotaciones manuscritas añadidas encima de una visualización de la Luna oscura eclipsando el Sol. Tres miembros de la tripulación, que firmaron con sus nombres de pila, señalaron los destellos de impacto y sus respectivas ubicaciones en esta imagen. Los astronautas de la NASA Reid Wiseman y Victor “Ike” Glover escribieron en azul y verde, respectivamente. El astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen escribió en rojo. En total, los astronautas informaron haber visto cinco ráfagas de luz extremadamente tenues, como “pinchazos”, desde la nave espacial Orion, la cual en ese momento se encontraba a unos 74.000 kilómetros (46.000 millas) de distancia de la Luna. Estos son provocados por el impacto de fragmentos rocosos contra la superficie lunar.
NASA/CSA

Chapter 1

¡Impacto!

Como parte del plan científico de la misión, los científicos lunares pidieron a la tripulación de Artemis II que estuviera atenta a los pequeños destellos que son provocados por el impacto de fragmentos rocosos contra la Luna. Aun así, algunos científicos quedaron sorprendidos cuando los astronautas informaron haber visto cinco destellos de luz extremadamente tenues desde una distancia de unos 74.000 kilómetros (46.000 millas). Tras descartar otras fuentes —como rayos cósmicos o reflejos de la nave espacial—, el equipo científico confirmó los avistamientos.

  • Los astronautas de las misiones Apolo vieron destellos similares desde la órbita lunar, pero es probable que la tripulación de Artemis captara los más tenues jamás observados a simple vista. A partir del brillo de los destellos, los científicos estimaron que las rocas entrantes no superaban 2 pulgadas de diámetro. A pesar de su tamaño, viajaban a miles de kilómetros por hora, produciendo suficiente luz en el impacto para ser visibles. El eclipse solar total que experimentó la tripulación durante casi una hora, mientras transitaba por el lado lejano de la Luna, creó las condiciones ideales de oscuridad para detectar estos destellos tan sutiles.

    Al no haber atmósfera que frene o queme los escombros entrantes, los proyectiles chocan libremente contra la superficie lunar. Las observaciones directas de este proceso en el lado lejano de la Luna dieron a la tripulación un conjunto excepcional de datos que permitirá entender con qué frecuencia ocurren estos impactos, lo cual es fundamental para evaluar los riesgos a largo plazo para los futuros hábitats e infraestructuras lunares.

Marie Henderson, subdirectora de ciencia lunar de Artemis II, aparece de pie a la izquierda, junto a los miembros del equipo de ciencia lunar: en primer plano a la derecha, Ariel Deutsch; detrás de ella, Maria Banks; a su derecha, Ryan Watkins, y Sara Schmidt con la chaqueta a cuadros. En esta imagen, reaccionan a las observaciones de los astronautas sobre las características de la Luna durante su sobrevuelo el 6 de abril de 2026.
Marie Henderson, subdirectora de ciencia lunar de Artemis II, aparece de pie a la izquierda, junto a los miembros del equipo de ciencia lunar: en primer plano a la derecha, Ariel Deutsch; detrás de ella, Maria Banks; a su derecha, Ryan Watkins, y Sara Schmidt con la chaqueta a cuadros. En esta imagen, reaccionan a las observaciones de los astronautas sobre las características de la Luna durante su sobrevuelo el 6 de abril de 2026. El equipo científico vivió muchos momentos de celebración durante el sobrevuelo lunar, mientras los astronautas capturaban imágenes de la Luna y describían verbalmente lo que estaban observando. Este tipo de información revela la historia geológica de diversas zonas en la Luna y será fundamental recopilarla cuando los futuros astronautas de Artemis exploren su superficie.
NASA/Luna Posadas Nava

Un arcoíris desteñido

Chapter 2

Nuestra colorida Luna

La tripulación informó haber visto tonos sutiles de gris, negro, marrón, beige, blanco, verde y azul en la superficie de la Luna. Este arcoíris de tonos apagados ofrece pistas sobre las rocas y los minerales que componen las distintas regiones lunares, lo que ayuda a los científicos a reconstruir cómo evolucionaron la Luna y, por extensión, la Tierra, a lo largo del tiempo.

Vista de la Luna con colores realzados, contra el fondo negro del espacio, que muestra un terreno densamente cubierto de cráteres a la izquierda y llanuras más oscuras y lisas con tonalidades de azul, morado y marrón a la derecha. Las sombras resaltan los bordes de los cráteres a lo largo del margen izquierdo.

  • Los tonos azules indican rocas volcánicas ricas en titanio, mientras que los marrones Para los futuros exploradores humanos, estas diferencias cromáticas podrían revelar recursos potenciales.
    Asimismo, las observaciones de la tripulación y las imágenes de color y brillo captadas con cámaras de mano pueden compararse con los datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO, por sus siglas en inglés) de la NASA. Al combinarlos, estos conjuntos de datos ayudan a los científicos a comprender cómo los seres humanos perciben el color en la Luna, especialmente cómo varían el tono, el brillo, el contraste y la textura aparente según cambian los ángulos de visión.
    Estas percepciones pueden cambiar drásticamente. La tripulación fue entrenada para reconocer cómo el ángulo de la luz solar en la Luna podría afectar lo que veían; esta habilidad será cada vez más esencial a medida que las futuras misiones de alunizaje de Artemis se dirijan a las regiones polares, donde las condiciones extremas de iluminación influirán en la percepción humana. Distinguir los artefactos visuales ocasionados por la iluminación de las características geológicas reales es fundamental para una navegación segura, una documentación precisa y la interpretación científica de las observaciones visuales.

    Alrededor de dos tercios de la Luna se recortan contra la oscuridad del espacio. Los bordes exteriores y la mitad derecha de la superficie visible de la Luna están cubiertos en su mayor parte por mares (planicies) lunares más oscuros. La mitad izquierda tiene muchos más cráteres. La tripulación ha añadido anotaciones sobre estos mares. Una sección situada más cerca de la posición de las 2 en punto está etiquetada como “Marrón”. Una sección más pequeña situada más cerca de la posición de las 3 en punto está etiquetada como “Verdosa”.
    Captura de pantalla de la tableta de un miembro de la tripulación de la misión Artemis II, tomada el 6 de abril de 2026, que muestra notas manuscritas superpuestas a una visualización de la Luna. A la derecha se observa el lado que vemos desde la Tierra: el lado cercano. Se le reconoce por las oscuras llanuras de lava que cubren su superficie. Las notas señalan matices en los colores que los miembros de la tripulación podían apreciar desde la nave espacial Orion. Los tonos marrones reflejan distintos niveles de hierro, mientras que los verdes indican la presencia de vidrio formado durante antiguas erupciones volcánicas o impactos de asteroides.
    NASA
El piloto de Artemis II, Victor Glover, y la especialista de misión, Christina Koch, recopilan imágenes y observaciones de la superficie lunar para compartirlas con el mundo durante el sobrevuelo lunar en el sexto día de la misión.
El piloto de Artemis II Victor Glover, a la izquierda, y la especialista de misión Christina Koch, a la derecha, recopilan imágenes y observaciones de la superficie de la Luna para compartirlas con el mundo durante el sobrevuelo lunar en el sexto día de la misión. La tripulación pasó aproximadamente siete horas turnándose en las ventanillas de la nave espacial Orion mientras sobrevolaban el lado lejano de la Luna. En su aproximación más cercana, llegaron a situarse a 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
NASA

El terminador

Chapter 3

El límite entre el día y la noche

El “terminador” —la cambiante línea divisoria entre el día y la noche en cualquier superficie planetaria— ofreció a la tripulación algunas de las vistas más reveladoras de la Luna.

El equipo científico pidió a los astronautas que estudiaran los accidentes geográficos a lo largo de este límite debido a que la iluminación allí se asemeja mucho a las condiciones en el Polo Sur de la Luna, donde el Sol permanece cerca del horizonte e ilumina el terreno de forma rasante, como una linterna apoyada sobre una mesa. Esa luz de ángulo bajo proyecta sombras largas y dramáticas que resaltan la superficie accidentada de la Luna.

Vista de la superficie de la Luna en el terminador, la línea donde la luz solar intensa se encuentra con una sombra profunda. El lado derecho de la imagen muestra un paisaje gris y muy detallado, cubierto de cráteres de diversos tamaños que crean una apariencia texturizada de la superficie. Hacia la izquierda, la superficie pasa bruscamente a la oscuridad total, marcando el límite entre las regiones iluminadas y las no iluminadas de la Luna.

  • Lo que revela el terminador

    Al no tener atmósfera, océanos, continentes ni vegetación que difuminaran la vista, la tripulación de Artemis II pudo apreciar con gran nitidez los tamaños, formas y texturas de los accidentes geográficos de la superficie de la Luna. A medida que el terminador se desplazaba por la superficie, el paisaje alternaba entre la luz y la oscuridad, ofreciendo a la tripulación breves vistas de la topografía lunar.
    “… El terminador es lo más impresionante que he visto hasta ahora”, informó el piloto de Artemis II, Victor Glover, durante el sobrevuelo.
    Cráteres de varios kilómetros de profundidad y picos con una altura equivalente también se perfilaron con nitidez a lo largo del resplandeciente borde, o limbo, de la Luna, especialmente durante el eclipse solar total, cuando la Luna estaba a contraluz del Sol. “No puede ser”, dijo Christina Koch, especialista de misión de Artemis II, desde Orion. “Realmente se pueden ver montañas…”.
    Estas observaciones ayudarán a orientar las futuras misiones de Artemis, especialmente a la hora de elegir las cámaras adecuadas, decidir cómo apuntarlas y determinar qué nivel de detalle deberán captar.

    Una imagen de la superficie de la Luna a lo largo de su terminador. La vista se dirige hacia el borde de la Luna en la parte superior de la imagen, con el negro del espacio visible más allá. La superficie de la Luna está completamente cubierta de cráteres, cuyos centros se encuentran en profunda sombra. El terminador divide el lado nocturno de la Luna del lado diurno.
    Vista del terminador lunar tal como lo observó la tripulación de Artemis II el 6 de abril de 2026. El drástico contraste en la iluminación entre el lado nocturno (izquierda) y el lado diurno (derecha) acentúa el accidentado relieve de la Luna. El ángulo de la luz solar en el terminador también se asemeja mucho a las condiciones de iluminación en el Polo Sur de la Luna, donde el Sol permanece cerca del horizonte e ilumina el terreno de forma rasante, como una linterna apoyada sobre una mesa. A modo de referencia, el gran cráter situado en el centro del terminador se llama Carnot y tiene un diámetro de casi 130 kilómetros (80 millas).
    NASA
  • El terminador de la Tierra misma

    A lo largo del terminador de la Luna, la luz solar que incide con un ángulo bajo proyecta largas sombras que revelan cráteres, montañas y otras características de la superficie con gran nitidez. El terminador de la Tierra tiene un aspecto más suave debido a que nuestra atmósfera dispersa la luz solar, creando una transición gradual del día a la noche.

    La Tierra sobre el fondo negro del espacio, con su lado izquierdo en la oscuridad y su lado derecho iluminado, revelando océanos azules y nubes blancas arremolinadas. Una suave frontera entre el día y la noche se curva a lo largo del globo.
    La Tierra fotografiada por la tripulación de Artemis II a bordo de Orion el 2 de abril de 2026. El límite entre el lado nocturno, a la izquierda, y el lado diurno, a la derecha, se denomina el “terminador”. A lo largo del terminador de la Luna, la luz solar que incide con un ángulo bajo proyecta largas sombras que revelan cráteres, montañas y otras características de la superficie con gran nitidez. El terminador de la Tierra tiene un aspecto más suave debido a que nuestra atmósfera dispersa la luz solar, creando una transición gradual del día a la noche.
    NASA

Ojalá tuviera más tiempo para describir lo que estoy viendo, pero en este momento el terminador es sencillamente fantástico. Es la vez que lo he visto con el relieve más accidentado. Desde el punto de vista de la iluminación, hay pequeñas islas: hay islas de terreno que están completamente rodeadas por la oscuridad, lo que indica variaciones reales en el terreno. Es algo sumamente interesante de observar”.

Victor GLOVER

Astronauta de la NASA, piloto de Artemis II

El astronauta de la NASA y piloto de Artemis II, Victor Glover, fotografiado en la nave espacial Orion durante el sobrevuelo lunar de Artemis II. Glover y sus compañeros de tripulación pasaron aproximadamente siete horas turnándose en las ventanillas de Orion recopilando datos científicos para compartirlos con su equipo en la Tierra. En su aproximación más cercana, llegaron a situarse a 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
El astronauta de la NASA y piloto de Artemis II, Victor Glover, fotografiado en la nave espacial Orion durante el sobrevuelo lunar de Artemis II. Glover y sus compañeros de tripulación pasaron aproximadamente siete horas turnándose en las ventanillas de Orion recopilando datos científicos para compartirlos con su equipo en la Tierra. En su aproximación más cercana, llegaron a situarse a 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
NASA

Un eclipse desde el lado lejano

Chapter 4

“No creo que la mente humana esté preparada para contemplar esto”.

Desde el punto de observación tan cercano de Orion, la tripulación de Artemis II vio cómo el Sol se ocultaba detrás de la Luna y permanecía allí durante 54 minutos. Debido a que la Luna se veía enorme para la tripulación y parecía estar inmóvil en el cielo, tapó el Sol durante mucho más tiempo que los pocos minutos que dura un eclipse solar total visto desde nuestro planeta. Desde la Tierra, solo vemos la pequeña sombra que la Luna proyecta sobre el suelo mientras se desplaza muy rápidamente a través de una estrecha franja de la superficie.

  • Con el Sol oculto durante casi una hora, la tripulación pudo estudiar características que normalmente quedan sumergidas en la luz. Entre ellas, figuraban destellos de impactos, planetas como Marte y Saturno, galaxias, estrellas y un suave “resplandor” alrededor de la Luna conocido como “luz zodiacal”, la cual es creada por el reflejo de la luz solar en el polvo interplanetario.

    La Luna ocupa la esquina superior izquierda y se ve completamente oscura. Detrás de la Luna, el Sol es apenas visible, pero un intenso resplandor blanco de luz solar irradia más allá de la superficie lunar. Este resplandor ilumina el borde de la Luna, y el efecto revela crestas, depresiones y protuberancias en su superficie.
    Imagen tomada por un miembro de la tripulación de Artemis II el 6 de abril de 2026, mientras Orion sobrevolaba el lado lejano de la Luna, el cual no es visible desde la Tierra. Esta imagen muestra al Sol deslizándose por detrás de la Luna, cuya silueta se aprecia en primer plano. Todavía se filtra algo de luz solar por el borde de la Luna, aunque poco después de captarse esta imagen, el Sol quedaría oculto por la Luna durante casi una hora durante un eclipse solar total. Se puede observar un chorro de plasma que sale disparado de la tenue atmósfera exterior del Sol, conocida como la corona.
    NASA
  • El eclipse también le dio a la tripulación una vista sin precedentes de la tenue atmósfera exterior del Sol, denominada corona. Normalmente, esta solo es visible usando instrumentos científicos o durante los eclipses relativamente breves que observamos desde la Tierra. Los científicos aún no comprenden del todo por qué la corona es millones de grados más caliente que la superficie del Sol y de qué manera acelera el plasma que envía al espacio a velocidades tan altas. La tripulación tuvo una oportunidad excepcional de observar directamente la evolución de la forma y la estructura de esta parte del Sol, la cual impulsa las condiciones meteorológicas en el espacio y puede afectarlo todo, desde los sistemas electrónicos de las naves espaciales hasta la seguridad de los astronautas.

    Captura de pantalla de la tableta del astronauta de Artemis II Jeremy Hansen. Notas escritas a mano añadidas sobre una visualización de una Luna casi a oscuras que eclipsa al Sol —con su borde izquierdo ligeramente iluminado por la luz cenicienta de la Tierra— revelan la ubicación de un chorro "pulsante" proveniente de la atmósfera exterior del Sol, o corona, que la tripulación observó en acción desde Orion e incluso fotografió con sus cámaras de mano.
    Captura de pantalla de la tableta del astronauta de Artemis II Jeremy Hansen. Notas escritas a mano añadidas sobre una visualización de una Luna casi a oscuras que eclipsa al Sol —con su borde izquierdo ligeramente iluminado por la luz cenicienta de la Tierra— revelan la ubicación de un chorro “pulsante” proveniente de la atmósfera exterior del Sol, o corona, que la tripulación observó en acción desde Orion e incluso fotografió con sus cámaras de mano.
    NASA/CSA
El comandante de la misión Artemis II, Reid Wiseman, mira por la ventanilla de la nave espacial Orion justo cuando comienza su primer período de observación lunar del día. A lo largo del sexto día de la misión, Wiseman y sus compañeros de tripulación se turnaron en las ventanillas para captar imágenes y videos de la Luna, además de registrar sus observaciones. Los astronautas forman parte del equipo científico, y los datos que recopilen darán forma al futuro de la ciencia lunar.
NASA
Un campo estelar repleto de miles de estrellas y resplandecientes nubes de polvo. El cielo detrás de las estrellas es negro. La Vía Láctea atraviesa el cielo en forma diagonal, formando una nube blanca y rosa que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la parte superior derecha.
Esta imagen tomada por la tripulación de Artemis II muestra el espacio profundo desde el exterior de la nave espacial Orion. Son visibles miles de estrellas y brillantes nubes de polvo. La Vía Láctea atraviesa el cielo en forma diagonal, formando una nube blanca y rosa que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la parte superior derecha. Esta imagen fue captada durante el eclipse solar total, cuando el Sol quedó oculto de la vista durante casi una hora, permitiendo a la tripulación estudiar objetos celestes que normalmente quedan sumergidos en la luz solar. A la derecha, las letras griegas corresponden a las denominaciones de Bayer que identifican estrellas brillantes en las constelaciones australes de Vela, Carina, Musca, Crux (la Cruz del Sur) y Centaurus. Los números NGC e IC identifican cúmulos estelares abiertos. La Gran Nube de Magallanes es una galaxia enana, satélite de la Vía Láctea. La nebulosa de Carina es una gran nebulosa difusa y una región de formación estelar activa, famosa por haber sido fotografiada por los telescopios espaciales Hubble y Webb.
Deep Space. Artemis II crew image art002e012588 (35mm lens at f/2.8, 10-second exposure, ISO 12800) shows the deep sky outside of Orion. Greek letters are the Bayer designations identifying bright stars in the southern constellations Vela, Carina, Musca, Crux (the Southern Cross), and Centaurus. NGC and IC numbers identify open star clusters. The Large Magellanic Cloud is a dwarf galaxy, a satellite of the Milky Way. The Carina Nebula is a large diffuse nebula and active star-forming region famously photographed by both the Hubble and Webb space telescopes. 
NASA
Un campo estelar repleto de miles de estrellas y resplandecientes nubes de polvo. El cielo detrás de las estrellas es negro. La Vía Láctea atraviesa el cielo en forma diagonal, formando una nube blanca y rosa que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la parte superior derecha.
Esta imagen tomada por la tripulación de Artemis II muestra el espacio profundo desde el exterior de la nave espacial Orion. Son visibles miles de estrellas y brillantes nubes de polvo. La Vía Láctea atraviesa el cielo en forma diagonal, formando una nube blanca y rosa que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la parte superior derecha. Esta imagen fue captada durante el eclipse solar total, cuando el Sol quedó oculto de la vista durante casi una hora, permitiendo a la tripulación estudiar objetos celestes que normalmente quedan sumergidos en la luz solar. A la derecha, las letras griegas corresponden a las denominaciones de Bayer que identifican estrellas brillantes en las constelaciones australes de Vela, Carina, Musca, Crux (la Cruz del Sur) y Centaurus. Los números NGC e IC identifican cúmulos estelares abiertos. La Gran Nube de Magallanes es una galaxia enana, satélite de la Vía Láctea. La nebulosa de Carina es una gran nebulosa difusa y una región de formación estelar activa, famosa por haber sido fotografiada por los telescopios espaciales Hubble y Webb.
Deep Space. Artemis II crew image art002e012588 (35mm lens at f/2.8, 10-second exposure, ISO 12800) shows the deep sky outside of Orion. Greek letters are the Bayer designations identifying bright stars in the southern constellations Vela, Carina, Musca, Crux (the Southern Cross), and Centaurus. NGC and IC numbers identify open star clusters. The Large Magellanic Cloud is a dwarf galaxy, a satellite of the Milky Way. The Carina Nebula is a large diffuse nebula and active star-forming region famously photographed by both the Hubble and Webb space telescopes. 
NASA

El espacio, desde más allá de la Luna

Esta imagen tomada por la tripulación de Artemis II muestra el espacio profundo desde el exterior de la nave espacial Orion. Son visibles miles de estrellas y brillantes nubes de polvo. La Vía Láctea atraviesa el cielo en forma diagonal, formando una nube blanca y rosa que se extiende desde la parte inferior izquierda hasta la parte superior derecha. Esta imagen fue captada durante el eclipse solar total, cuando el Sol quedó oculto de la vista durante casi una hora, permitiendo a la tripulación estudiar objetos celestes que normalmente quedan sumergidos en la luz solar.

A la derecha, las letras griegas corresponden a las denominaciones de Bayer que identifican estrellas brillantes en las constelaciones australes de Vela, Carina, Musca, Crux (la Cruz del Sur) y Centaurus. Los números NGC e IC identifican cúmulos estelares abiertos. La Gran Nube de Magallanes es una galaxia enana, satélite de la Vía Láctea. La nebulosa de Carina es una gran nebulosa difusa y una región de formación estelar activa, famosa por haber sido fotografiada por los telescopios espaciales Hubble y Webb.

El astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y especialista de misión de Artemis II, Jeremy Hansen, captura imágenes a través de la ventanilla de la nave espacial Orion durante el sobrevuelo lunar de Artemis II. Hansen y sus compañeros de tripulación pasaron alrededor de siete horas turnándose en las ventanillas de Orion recopilando datos científicos para compartirlos con su equipo en la Tierra. En su aproximación más cercana, llegaron a situarse a 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
El astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) y especialista de misión de Artemis II, Jeremy Hansen, captura imágenes a través de la ventanilla de la nave espacial Orion durante el sobrevuelo lunar de Artemis II. Hansen y sus compañeros de tripulación pasaron alrededor de siete horas turnándose en las ventanillas de Orion recopilando datos científicos para compartirlos con su equipo en la Tierra. En su aproximación más cercana, llegaron a situarse a 6.545 kilómetros (4.067 millas) de la superficie lunar.
NASA

Con la mirada hacia nuestro hogar

Chapter 5

Hola, mundo

Para la mayoría de nosotros, tal vez haya sido solo una imagen bonita. Pero para los científicos, una imagen de la Tierra tomada por un miembro de la tripulación desde una distancia de unos 9.700 kilómetros (6.000 millas), llamada “Hola, mundo”, captó intrincadas capas de sistemas naturales que interactúan entre sí y con el espacio que rodea nuestro planeta.

El disco completo de la Tierra se ve a través de la ventana de una nave espacial. El resplandor de la aurora, una fina franja del Sol y la difusa luz zodiacal rodean el planeta, y las luces de las ciudades son visibles en los continentes.

  • Iluminada por la luz de la Luna

    Aunque parece iluminada por el Sol, la escena estaba bañada por la luz de la Luna cuando fue obtenida la imagen, el segundo día de la misión. Esa iluminación tenue permitió a los astronautas —y posteriormente a los científicos— obtener una vista sin precedentes del disco completo de la Tierra durante la noche. Los satélites en órbita terrestre son esenciales para la ciencia, pero captan el planeta en franjas estrechas, abarcando una región a la vez. El espacio profundo ofrece algo diferente: el planeta entero, todo a la vez.

    El disco completo de la Tierra se ve a través de la ventana de una nave espacial. El resplandor de la aurora, una fina franja del Sol y la difusa luz zodiacal rodean el planeta, y las luces de las ciudades son visibles en los continentes.
    Esta fotografía nocturna de la Tierra fue tomada el 2 de abril de 2026 por un miembro de la tripulación de Artemis II, quien apuntó su cámara a través de una ventanilla de la nave espacial Orion. La imagen fue captada después de que Orion completara la maniobra de inyección translunar que la envió en su trayectoria hacia la Luna. El hemisferio visible parece estar bañado por la luz solar, pero en realidad está iluminado por la luz de la Luna: luz solar que se refleja en la superficie lunar. Créditos: NASA
    NASA
  • Una vista más detallada: Auroras

    Una vez transmitida la imagen, los científicos pasaron la noche en vela examinando minuciosamente cada detalle. Hallaron sistemas meteorológicos activos, auroras en ambos polos, capas atmosféricas bien definidas, una enorme columna de polvo del Sahara desplazándose hacia el oeste e incluso un cono resplandeciente de partículas de polvo interplanetario, conocido como “luz zodiacal”, que se extendía desde el borde inferior de la Tierra y estaba coronado por un punto brillante: Venus.

    Pequeño segmento del horizonte de la Tierra. La Tierra ocupa la esquina inferior izquierda. Una aurora verde ilumina el borde exterior de la atmósfera. La atmósfera coronada por la aurora se ve como una capa muy delgada.
    Recuadro con una ampliación de la aurora austral cerca del polo sur de la Tierra, tomada de la imagen “Hola, mundo” de la misión Artemis II.
    NASA
  • Una vista más detallada: Relámpagos

    En esta imagen ampliada, se observan relámpagos sobre la cuenca del Congo, en África central.

    En esta imagen ampliada, se observan relámpagos sobre la cuenca del Congo, en África central.
    Recuadro con destellos de relámpagos sobre la cuenca del Congo, tomado de la imagen “Hola, mundo” de la misión Artemis II.
    NASA
  • Una vista más detallada: Luces urbanas

    También son visibles señales de actividad humana en forma de luces urbanas que centellean a través del norte de África y la península ibérica.

    Segmento del horizonte de la Tierra que muestra lo que parece ser un puente de tierra que conecta dos continentes. Sus bordes están salpicados de luces. La Tierra ocupa la esquina superior derecha de la imagen. En el centro de la península más cercana al horizonte, una flecha señala un punto brillante.
    Recuadro de la imagen “Hola, Mundo” de Artemis II. Luces de las ciudades en la península ibérica y el norte de África, con el resplandor atmosférico delineando la atmósfera terrestre sobre el horizonte.
    NASA

“Siento que en este momento la Luna es una esponja de luz y la Tierra es un espejo de luz. La Tierra no se ve exactamente como en las fotografías. Realmente no se distingue ese azul intenso y profundo. Es simplemente un azul claro, muy brillante. Y los continentes tienen un tono verde azulado muy oscuro. Pero, en conjunto, todo parece de color azul eléctrico”.

Christina Koch

Astronauta de la NASA, especialista de misión de Artemis II

La astronauta de la NASA y especialista de misión de Artemis II, Christina Koch, observa a través de una de las ventanas principales de la cabina de la nave espacial Orion, mirando hacia la Tierra, mientras la tripulación viaja rumbo a la Luna.
La astronauta de la NASA y especialista de misión de Artemis II, Christina Koch, observa hacia la Tierra por una de las ventanillas principales de la cabina de la nave espacial Orion, mientras la tripulación viaja hacia la Luna.
NASA

De Artemis II a lo que vendrá después

Seis imágenes de la cuenca Orientale que destacan diferentes datos. La imagen (a) muestra la superficie lunar con su característico tono gris rocoso, marcada por cráteres. La cuenca es más oscura que la superficie circundante. Se observan círculos blancos concéntricos que se extienden hacia afuera desde el centro de la cuenca Orientale, como ondas en un estanque, y se superponen a las montañas que rodean la cuenca. El círculo más pequeño está etiquetado como “Torre interior”. El siguiente está etiquetado como “Torre Exterior”. El último está etiquetado como “Cordillera”. Un pequeño círculo blanco situado a lo largo de la parte inferior, y superpuesto a la torre interior y la torre exterior, rodea otra zona oscura. Está etiquetado como “Anillo anular oscuro”. La imagen (b) superpone una fotografía de la cuenca Orientale tomada por la tripulación a una imagen del sistema de cámaras de LRO (LROC); puede verse a LROC asomándose por los bordes. La imagen de la tripulación se ve en un tono ligeramente más claro y con una textura más lisa que la de LROC. La imagen (c) tiene colores realzados para indicar la elevación. Los colores van del azul, que indica las cotas más bajas de –8,71 kilómetros (–5,41 millas), pasando por tonos verdes hasta el amarillo (cotas más altas), indicando una elevación de 9,43 kilómetros (5,86 millas). El centro de la cuenca Orientale es azul, lo que indica una elevación baja, y está rodeado por un anillo de color verdoso, lo que indica una mayor elevación. La imagen (d) utiliza colores realzados para indicar la rugosidad. Los colores van desde el blanco para indicar poca o ninguna rugosidad (0 m) hasta azules, rosas y morados, los cuales indican superficies más rugosas que alcanzan hasta 18,06 m (59,25 pies). El centro de la cuenca Orientale es principalmente azul (rugosidad baja a moderada), pero un anillo alrededor del centro tiene tonos más morados, lo que indica una mayor rugosidad. La imagen (e) tiene colores realzados para indicar la abundancia de rocas, abarcando desde el amarillo claro para indicar poca rugosidad (0 por ciento) hasta tonos rojos y negros, para indicar que el 1,33 por ciento de la superficie está cubierta de rocas. La superficie es más uniforme que en otras visualizaciones y en ella predomina el color rojo. El lado izquierdo de la cuenca Orientale tiene un tono un poco más morado, lo que indica una mayor abundancia de rocas. La imagen (f) muestra tonos de gris que recuerdan más a una imagen en blanco y negro que a la habitual superficie lunar grisácea. Los colores indican un albedo normal que va desde el negro, con un valor cercano a 0, pasando por el gris, hasta el blanco, con un valor cercano a 0,54. El centro de Orientale es muy oscuro y está rodeado por un anillo mucho más claro. La mayor parte de la superficie está en el rango de tonos intermedios de gris.
Imagen compuesta a partir de datos del Orbitador de Reconocimiento Lunar (LRO) que muestra la topografía, rugosidad, abundancia de rocas y la reflectividad de la superficie lunar, entre otros parámetros, con una imagen de la tripulación de Artemis superpuesta en una de las vistas (arriba al centro). La integración de los datos de Artemis II con los datos robóticos orbitales demuestra cómo las observaciones humanas enriquecen los conjuntos de datos orbitales, y se ven enriquecidas con ellos, mediante la detección, interpretación y contextualización de las sutiles variaciones de la superficie observadas desde la órbita.
NASA/GSFC/Intuitive Machines

Chapter 6

La ciencia es una carrera de relevos

La tripulación y el equipo científico de Artemis II se basaron en décadas de datos recopilados por los exploradores humanos y robóticos que los precedieron. Ahora, sus observaciones se suman a los cimientos sobre los que construirán los científicos actuales y futuros, a medida que seguimos aprendiendo sobre nuestro sistema solar y preparándonos para explorar el espacio profundo.

La publicación de este informe es el paso más reciente en una larga serie de transferencias de información.

Las imágenes, el audio, las anotaciones y las observaciones destacadas aquí representan diferentes partes de un registro científico más extenso. Vincular las descripciones de los astronautas con la dirección hacia la que miraba la tripulación, las imágenes que captaron y las anotaciones que hicieron proporcionan a los científicos un contexto que ningún dato aislado puede ofrecer por sí solo. Artemis II también permitió evaluar cómo la NASA integra la ciencia en una misión lunar tripulada moderna. La misión puso en práctica nuevos equipos de operaciones científicas, instalaciones, enfoques de entrenamiento y funciones de controladores de vuelo mientras llevaba a cabo pruebas de cómo los astronautas y los científicos en la Tierra podían colaborar durante una misión lunar. Esas experiencias sientan las bases para futuras misiones de Artemis, en las que los astronautas asumirán funciones científicas cada vez más complejas y, finalmente, llevarán a cabo actividades científicas directamente en la superficie lunar. La labor científica de Artemis II continúa en la Tierra, donde los investigadores pueden aprovechar lo observado por la tripulación durante su viaje alrededor de la Luna. Los hallazgos científicos definitivos derivados de estos datos —sumado a lo que la NASA aprendió sobre la ejecución de actividades científicas con seres humanos en el espacio profundo— ayudará a definir la ciencia de las futuras misiones del programa Artemis.

El parche de la misión Artemis II.
La tripulación de Artemis II captura el limbo curvo de la Luna durante su viaje alrededor del lado lejano de la Luna

  • Notas del editor

    El audio de la tripulación en esta página ha sido ligeramente editado por cuestiones de duración y claridad. Para los archivos de audio sin editar, visita la biblioteca de audio de Artemis. Las versiones compatibles con la Sección 508 de los documentos completos del informe están en proceso y se publicarán tan pronto como estén disponibles.

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Última actualización
Oct 07, 2026