Incendios forestales se desataron en medio de condiciones cálidas y secas en el centro-sur de Chile a mediados de enero de 2026, lo que provocó la evacuación de residentes y causó grandes daños a la infraestructura. Hasta el 20 de enero, la serie de incendios mortales había quemado más de 30.000 hectáreas (74.000 acres) en las regiones de Biobío y Ñuble del país, según la Corporación Nacional Forestal de Chile.
El instrumento espectrorradiómetro de imágenes de resolución moderada (MODIS, por su acrónimo en inglés) a bordo del satélite Terra de la NASA capturó esta imagen del humo emanando de varios incendios el 18 de enero. Decenas de incendios activos en la zona ocasionaron la evacuación de 50.000 personas y destruyeron más de 300 viviendas, según un informe del 19 de enero de la Oficina del Coordinador Residente de la ONU en Chile. Las fotografías aéreas y terrestres mostraron barrios de la localidad de Concepción carbonizados tras el suceso.
Las ráfagas de vientos, junto con temperaturas que superaron los 38 grados centígrados (100 grados Fahrenheit) en algunos lugares, avivaron las llamas y obstaculizaron los esfuerzos de extinción de incendios, según informes de prensa. El presidente de Chile declaró el estado de catástrofe en las regiones de Biobío y Ñuble, lo que ha permitido destinar más recursos para combatir los incendios y ayudar a las comunidades afectadas.
Otras partes de América del Sur también enfrentaron condiciones cálidas y secas durante el verano 2025–2026, lo que probablemente predispuso las condiciones para el incendio de la vegetación. A unos 650 kilómetros (400 millas) al sur de Concepción, los bomberos en Argentina luchaban contra incendios forestales en el Parque Nacional Los Alerces y sus alrededores, que son hogar de raros rodales de cipreses de gran antigüedad.
Imagen del Observatorio de la Tierra de la NASA por Lauren Dauphin, utilizando datos de MODIS de los sistemas LANCE/EOSDIS de la NASA y GIBS/Worldview. Reportaje por Lindsey Doermann.
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