
Los resultados obtenidos por esta nave espacial de propulsión solar proporcionan una nueva medición del espesor de la corteza de hielo que recubre el océano de Europa.
Los datos de la misión Juno de la NASA han aportado nuevos conocimientos sobre el grosor y la estructura debajo de la superficie de la capa de hielo que recubre la luna Europa de Júpiter. Utilizando el radiómetro de microondas (MWR, por sus siglas en inglés) de la nave espacial, los científicos de la misión determinaron que la corteza tiene un espesor promedio aproximado de 29 kilómetros (18 millas) en la región observada durante el sobrevuelo de Europa llevado a cabo por la sonda Juno en 2022. Esta medición de Juno es la primera en diferenciar entre los modelos de corteza delgada y gruesa, los cuales sugerían que el grosor de esta capa exterior de hielo podría variar desde menos de un kilómetro hasta decenas de kilómetros (entre media milla y decenas de millas).
Europa, ligeramente más pequeña que la Luna de la Tierra, es uno de los objetivos científicos prioritarios para la investigación de la habitabilidad en el sistema solar. La evidencia sugiere que en el océano de agua salada que se encuentra debajo de su capa de hielo podrían existir los ingredientes necesarios para la vida. Descubrir diversas características de esta corteza de hielo, incluido su grosor, son piezas cruciales del rompecabezas para comprender el funcionamiento interno de esta luna y el potencial de la existencia de un entorno habitable.
Las nuevas estimaciones sobre el grosor del hielo en la corteza de hielo cercana a la superficie fueron publicadas el 17 de diciembre de 2025 en la revista Nature Astronomy.

Viajar en las olas
Aunque el instrumento MWR fue diseñado para investigar la atmósfera de Júpiter por debajo de las capas de nubes, este novedoso instrumento también ha demostrado ser valioso para estudiar las lunas heladas y volcánicas del gigante planeta gaseoso.
El 29 de septiembre de 2022, Juno se acercó a unos 360 kilómetros (220 millas) de la superficie helada de Europa. Durante el sobrevuelo, MWR recopiló datos de cerca de la mitad de la superficie de la luna, penetrando debajo del hielo para medir sus temperaturas a diferentes profundidades.
“La estimación de 18 millas [29 kilómetros] se refiere a una capa exterior fría, rígida y conductora en una capa de hielo de agua pura”, dijo Steve Levin, científico del proyecto Juno y coinvestigador del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA en el sur de California, el cual gestiona la misión. “Si también existiera una capa interna (convectiva) ligeramente más cálida, lo cual es posible, el grosor total de la capa de hielo sería aún mayor. Si la capa de hielo contiene una cantidad moderada de sal disuelta, como sugieren algunos modelos, entonces nuestra estimación del grosor de la capa se reduciría en aproximadamente tres millas [cinco kilómetros]”.
Tal como sugieren los datos de MWR, la gruesa corteza exterior implica una ruta más larga que el oxígeno y los nutrientes tendrían que viajar para conectar la superficie de Europa con su océano subsuperficial; comprender este proceso podría ser pertinente para futuros estudios sobre la habitabilidad de Europa.
Grietas, poros
Los datos de MWR también proporcionan nuevos datos sobre la composición del hielo que se encuentra justo debajo de la superficie de Europa. El instrumento reveló la presencia de “dispersores”: irregularidades en el hielo cercano a la superficie —como grietas, poros y cavidades— que dispersan las microondas del instrumento que se reflejan en el hielo (de forma similar a como la luz visible se dispersa en los cubitos de hielo con burbujas). Se estima que estos dispersores no tienen más de unos pocos centímetros de diámetro y parecen extenderse a profundidades de cientos de metros por debajo de la superficie de Europa.
El pequeño tamaño y la poca profundidad de estas características, según lo modelado en este estudio, sugieren que es poco probable que sean una vía importante para el transporte de oxígeno y nutrientes desde la superficie de Europa hasta su océano salado.
“El grosor de la corteza de hielo y la existencia de grietas o poros dentro de esta capa de hielo son parte del complejo rompecabezas para comprender la habitabilidad potencial de Europa”, dijo Scott Bolton, investigador principal de la misión Juno desde el Instituto de Investigaciones del Sudoeste en San Antonio. “Estos datos proporcionan un contexto crucial para la misión Europa Clipper de la NASA y la nave espacial Explorador de las Lunas Heladas de Júpiter [Juice, por sus siglas en inglés] de la ESA [Agencia Espacial Europea], ambas en camino hacia el sistema joviano”. Europa Clipper llegará allí en 2030, mientras que Juice lo hará al año siguiente.
Próximo sobrevuelo de Júpiter
Todos los instrumentos de Juno se volvieron a encender la semana pasada, después de que la sonda espacial volviera a su modo de funcionamiento normal. La nave espacial había entrado en modo seguro —en el que se apagan todas las funciones, excepto las esenciales— el 19 de noviembre, poco después de reiniciarse mientras ejecutaba su acercamiento número 78 a Júpiter.
Juno llevará a cabo su sobrevuelo número 81 de Júpiter el 25 de febrero.
Más acerca de Juno
JPL, una división del Instituto Tecnológico de California (Caltech) en Pasadena, California, gestiona la misión Juno para el investigador principal, Scott J. Bolton, del Instituto de Investigación del Sudoeste en San Antonio. Juno forma parte del Programa Nuevas Fronteras de la NASA, el cual es administrado desde el Centro de Vuelo Espacial Marshall de la NASA en Huntsville, Alabama, para la Dirección de Misiones Científicas de la agencia en Washington.
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