
El 24 de junio de 2026, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el norte de Venezuela, seguido menos de un minuto después por un sismo principal de magnitud 7,5, causando enormes daños materiales y pérdidas humanas en la región. En los días posteriores, mapas satelitales de desplazamiento del terreno mostraron cómo cambió la posición de la superficie terrestre, aportando información sobre las fuerzas que ocasionaron la grave destrucción de lugares como La Guaira y otras ciudades costeras del estado de La Guaira.
Este mapa fue elaborado utilizando datos del satélite Radar de Apertura Sintética de NASA-ISRO (NISAR, por su acrónimo en inglés; ISRO son las siglas de la Organización de Investigación Espacial de la India) y fue procesado por el equipo de científicos de NISAR en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por sus siglas en inglés) de la NASA. Los científicos utilizaron una técnica conocida como interferometría de radar de apertura sintética (InSAR, por su acrónimo en inglés), la cual compara datos de pases sucesivos del radar para detectar cambios sutiles en la distancia entre el satélite y el suelo. Se compararon las imágenes obtenidas el 25 y el 30 de junio, después de los terremotos, con imágenes del 13 y el 18 de junio, anteriores a estos sismos.
NISAR observa la Tierra en un ángulo de unos 40 grados con respecto a la vertical, lo que le permite captar una combinación de desplazamientos horizontales y verticales. En este mapa, las zonas en rojo indican en qué partes el terreno se desplazó hacia el este y hacia arriba; las zonas en azul indican dónde se desplazó hacia el oeste y hacia abajo. Sin embargo, debido a que el terremoto se produjo en una falla de rumbo, o lateral, la mayor parte del desplazamiento que se muestra en este mapa fue horizontal (en dirección este y oeste).
Las zonas en blanco indican poco o ningún desplazamiento del suelo; entre ellas figura una franja estrecha situada hacia la parte centro-izquierda de la imagen, cerca de Morón, la cual indica el lugar aproximado donde se produjo la ruptura de falla en profundidad. Esta falla forma parte de una red de fracturas situada a lo largo del límite entre la placa del Caribe, al norte, y la placa sudamericana, al sur. Los científicos señalan que las fallas a lo largo de este límite de placas —incluido el sistema de fallas de San Sebastián, donde probablemente se originaron estos sismos (y posiblemente parte del sistema Boconó)— han estado acumulando tensión durante largo tiempo.
La ruptura de la falla se propagó mar adentro, hacia el este, y luego regresó a tierra firme, cerca del aeropuerto internacional al norte de Caracas, quedando marcada por la estrecha franja blanca visible entre el desplazamiento hacia el oeste y el desplazamiento hacia el este. Justo al sur de este segmento de la falla, el color azul oscuro indica que el desplazamiento hacia el oeste de la superficie a lo largo de esta sección de la falla fue mucho mayor que en otros lugares, llegando a alcanzar hasta 60 centímetros (24 pulgadas).
“Estas son las razones por las que los daños en Caracas y La Guaira fueron tan extremos”, dijo Eric Fielding, geofísico de JPL, quien proporcionó los mapas. “InSAR nos revela mucha información sobre lo que sucedió durante estos terremotos”.
Utilizando los datos de NISAR, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) mejoró su modelo de ruptura de falla, o “modelo de ruptura finita”, para delimitar mejor cómo se desplazó la falla en profundidad, incluso a lo largo del segmento este de la ruptura. “Esto es extremadamente útil para quienes necesitan comprender por qué los daños fueron tan graves en esa zona”, dijo Fielding.
Los mapas de desplazamiento para este suceso fueron proporcionados a través del sistema de Respuesta Urgente (UR, por sus siglas en inglés) de NISAR, un proceso acelerado que puede suministrar datos en un plazo de 12 a 24 horas para dar apoyo a las labores de respuesta ante desastres. Este procesamiento rápido se basa en información de la órbita prevista, por lo que los mapas de UR son preliminares hasta que luego se reprocesan con datos orbitales precisos, generalmente en uno o dos días. Esta es la primera vez que se ha utilizado el sistema UR de NISAR para cartografiar el desplazamiento de la superficie producido por un gran terremoto.
Mapa del Observatorio de la Tierra de la NASA elaborado por Lauren Dauphin, utilizando datos proporcionados por Eric Fielding y procesados por el equipo científico de NISAR en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA. Reportaje por Kathryn Hansen.
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