
Desde que los miembros de la tripulación de la misión Artemis II de la NASA amerizaron de forma segura en el océano Pacífico el 10 de abril tras completar su histórica misión alrededor de la Luna, los equipos de científicos han estado ocupados recopilando más datos y analizando minuciosamente las observaciones obtenidas durante este vuelo de prueba. Los resultados de estas investigaciones científicas contribuirán a respaldar la exploración humana segura del espacio profundo y servirán de modelo para la elaboración de un plan sobre cómo las futuras misiones llevarán a cabo sus investigaciones en la superficie lunar, a medida que la NASA construye una Base Lunar y desarrolla allí una presencia humana permanente.
Datos sobre la salud y el desempeño de la tripulación después del vuelo
En las horas, días y semanas posteriores al aterrizaje, los miembros de la tripulación de Artemis II —los astronautas de la NASA Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, y el astronauta de la CSA (Agencia Espacial Canadiense) Jeremy Hansen— aportaron datos fundamentales para ayudar a la agencia a comprender cómo reacciona el cuerpo humano a los vuelos espaciales. La recopilación de estos datos lo antes posible después del aterrizaje era importante para comprender cómo se adapta el cuerpo al pasar de la microgravedad a la gravedad de la Tierra. Estos datos permitirán a la NASA determinar con qué rapidez pueden las tripulaciones completar tareas críticas de su misión tras aterrizar en una superficie planetaria, como la Luna o Marte, donde no habrá personal de apoyo durante el aterrizaje para prestar asistencia.
Menos de un día después del amerizaje, los investigadores recopilaron un conjunto de datos para el estudio Medidas estándar para vuelos espaciales de Artemis II, el cual forma parte de una iniciativa más amplia en todo el cuerpo de astronautas para recopilar un conjunto de mediciones de salud de referencia sobre la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la salud ocular y el control de la motricidad. Los miembros de la tripulación también completaron un pequeño circuito de obstáculos que incluía acostarse, ponerse de pie, desplegar una escalera de cuerda, subir por esa escalera y otras actividades, para evaluar cómo sus cuerpos se adaptaban a la gravedad de la Tierra.
Una vez que la tripulación regresó al Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, los investigadores supervisaron exámenes médicos y pruebas de control de la motricidad adicionales. Durante los días siguientes, la tripulación completó circuitos de obstáculos usando trajes espaciales con el peso compensado para imitar las condiciones de la gravedad lunar, la cual equivale aproximadamente a una sexta parte de la fuerza de la gravedad terrestre. Ahora, los investigadores analizan estos datos para obtener información sobre cómo podrían desempeñarse las tripulaciones a medida que se adaptan a la gravedad de una superficie planetaria.
Como parte del estudio Biomarcadores inmunitarios, los investigadores comparan muestras de sangre y saliva tomadas tras el amerizaje de Artemis II con muestras recogidas antes del vuelo y durante la misión. Entre otros temas, el estudio investiga si los virus latentes se reactivan en el organismo de los astronautas durante su permanencia en el espacio y de qué manera lo hacen.
Algunos miembros de la tripulación completaron pruebas cognitivas posteriores al vuelo y una tarea simulada de acoplamiento manual de la nave espacial para evaluar su control de la motricidad para el estudio Investigación de Artemis para la salud y preparación de la tripulación (ARCHeR, por su acrónimo en inglés). Esta información, combinada con los datos recopilados mediante un dispositivo de muñeca durante su permanencia en el espacio, es utilizada para comprender el efecto de los peligros espaciales en el bienestar y el rendimiento de los astronautas.
La recopilación inicial de datos para los estudios de salud de la misión Artemis II concluyó 45 días después del amerizaje. Sin embargo, los equipos médicos seguirán supervisando continuamente la salud de los astronautas de la tripulación de Artemis II durante toda su vida.
Una vez que estos datos sean procesados y conservados manteniendo el anonimato de los sujetos de estudio, la información estará a disposición de los científicos que deseen estudiar los efectos de los vuelos espaciales, previa solicitud al Archivo de Datos de Ciencias Biológicas de la NASA (en inglés). Los resultados de este trabajo podrían dar lugar a nuevas tecnologías y estudios que ayuden a predecir la capacidad de adaptación de las tripulaciones en futuras misiones a la Luna y Marte.
Análisis de chips de órganos derivados de astronautas que orbitaron la Luna
Los chips de órganos de la investigación Respuesta Análoga Virtual de Tejido de un Astronauta (AVATAR, por su acrónimo en inglés) de la NASA están siendo analizados en el laboratorio de la empresa que desarrolla estos chips, Emulate, con sede en Boston. Estos chips de órganos contenían células de médula ósea de cada uno de los astronautas de Artemis II. Los chips viajaron alrededor de la Luna junto a los astronautas, y ahora los investigadores estudian estos chips para determinar cómo la radiación del espacio profundo y la microgravedad afectan la salud humana a nivel molecular.
Los científicos están comparando los chips que viajaron a bordo de la nave espacial con muestras de control en tierra y muestras de sangre de la tripulación utilizando técnicas avanzadas, incluyendo la secuenciación de ARN unicelular. Ese análisis permitirá caracterizar cómo los chips de órganos modelan la respuesta individual a los vuelos espaciales; estos son datos que podrían permitir a la NASA enviar por adelantado chips de AVATAR de astronautas en futuras misiones a fin de desarrollar kits médicos personalizados. Los investigadores tienen previsto compartir sus hallazgos preliminares en conferencias científicas mientras continúa el análisis completo.
Imágenes lunares y audio para la divulgación de datos

El 6 de abril, los miembros de la tripulación de Artemis II estudiaron diversas características de la Luna y sus alrededores por casi siete horas, durante la máxima aproximación de Orion a la superficie lunar. Su trabajo estuvo guiado por un plan de observación detallado minuto a minuto, elaborado por el equipo de expertos en ciencia lunar de Artemis II.
Los científicos están estudiando los datos que fueron recopilados durante la misión —que incluyen imágenes, videos y archivos de audio— con el fin de publicar más adelante este año un informe de sus interpretaciones iniciales de los datos. El informe abarcará observaciones de destellos por impacto, variaciones de color, y la forma y textura de fallas y crestas en la superficie lunar. Asimismo, el equipo publicará un informe sobre cómo se planificaron, organizaron y ejecutaron las observaciones científicas lunares de Artemis II, en beneficio de futuras misiones del programa Artemis.
La NASA publicará más de 100 grabaciones de audio relacionadas con estas investigaciones científicas, junto con sus transcripciones, así como alrededor de 11.500 archivos de imágenes y videos de la Tierra y la Luna —y sus datos asociados— provenientes de la campaña científica de esta misión. Si bien muchas de estas imágenes ya son públicas, estos registros estarán disponibles a través del Sistema de Datos Planetarios de la NASA, un archivo público de datos de todas las misiones planetarias de la agencia (disponible en inglés). Para preparar los datos, el equipo está convirtiendo los archivos a formatos estándar que cualquier persona pueda abrir fácilmente y agregar información, de modo que los datos sean localizables en el archivo de la NASA por las generaciones futuras.
Para obtener más información sobre las iniciativas científicas de la misión Artemis II de la NASA, visita el sitio web:
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