Una pista sobre lo que más apasiona a Mike Guzmán, ingeniero de los sistemas de propulsión principales en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Florida, puede encontrarse en la firma del correo electrónico de su trabajo: una compleja serie de ecuaciones sobre la propulsión de los cohetes, el impulso específico y la física que explica el enfriamiento de oxígeno líquido con burbujas de helio.
Soy un gran ‘nerd’. Me encantan las matemáticas, las ciencias y la física. Incluso en mi tiempo libre, acabo viendo conferencias sobre física”.
MIKE GUZMÁN
Ingeniero de los sistemas de propulsión principales de Artemis II
Nacido en Nueva York en el seno de una familia originaria de República Dominicana, Guzmán se trasladó a Florida, donde obtuvo una licenciatura en ingeniería mecánica de la Universidad Internacional de Florida y una maestría en sistemas espaciales del Instituto de Tecnología de Florida. Su camino profesional hasta el centro Kennedy de la NASA comenzó después de haber sido seleccionado para una pasantía de verano en 2013, una oportunidad que, a la larga, cambiaría el rumbo de su carrera.
Durante su pasantía, Guzmán se animó a construir su propio cohete. Compró un libro de texto y comenzó a construir un cohete a escala en su tiempo libre. La determinación y la pasión que dedicó al proyecto no pasaron desapercibidas. Apenas tres días después del lanzamiento de su cohete a escala, le ofrecieron un empleo en la agencia espacial de Estados Unidos y desde entonces ha trabajado ahí.

Guzmán comenzó su trabajo con un cohete a escala y ahora, como parte de los Sistemas Terrestres de Exploración, forma parte del equipo encargado del lanzamiento del cohete que llevará a los astronautas alrededor de la Luna por primera vez en más de 50 años: el cohete Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS, por sus siglas en inglés) para la misión Artemis II.
Guzmán se incorporó al equipo de propulsión en 2019. Al inicio de sus labores, se centró en los sistemas de hidrógeno de la Plataforma de Lanzamiento 39B, que incluyen la gran esfera de hidrógeno líquido situada en la plataforma y las tuberías que surten el propelente al cohete. Hoy en día, trabaja en el sistema de propulsión principal en el interior del propio cohete; una responsabilidad que le llevó a estar en la sala de lanzamiento del vuelo de prueba de Artemis II, en el epicentro de las operaciones de lanzamiento.

En el corazón del trabajo de Guzmán se encuentra una bitácora técnica muy completa, apodada “segundo cerebro”, que contiene todos los dibujos, requisitos, procedimientos y criterios de autorización de lanzamiento que un ingeniero pudiera necesitar. Es una hoja de ruta para la eficiencia. Al estudiar esto con anticipación, Guzmán y sus colegas saben exactamente dónde encontrar lo que necesitan y cómo responder ante problemas inesperados.
La clave para un lanzamiento exitoso se basa en el trabajo en equipo. El día del lanzamiento, cientos de ingenieros se reúnen en la sala de encendido de motores para monitorear todos los sistemas de la nave espacial. Las acciones de cada operador de consola influyen en las acciones de los demás, creando una interacción constante donde la observación, la comunicación y la anticipación son fundamentales para el éxito de la misión.
Tiene que ser un deporte de equipo. Todos estamos sentados ocupando diferentes partes de un todo, siendo la nave espacial ese ‘todo único’. Todos debemos trabajar juntos. Todos debemos tener una noción de lo que están haciendo las demás personas y cuáles son sus funciones porque, al fin y al cabo, todo está interconectado”.
MIKE GUZMÁN
Ingeniero de los sistemas de propulsión principales de Artemis II
Para Guzmán, Artemis II representa la culminación de años de preparación, estudio y colaboración.
“No es algo que suceda todos los días, y no es algo de lo que uno tenga la oportunidad de formar parte todos los días”, dijo Guzmán. “Ver que finalmente sucede va a ser increíble”.
Por Gabriella Battenfield
Pasante de Comunicaciones Estratégicas
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