Publicado: 
31 de mayo de 2017

Su sistema inmunitario… en el espacio

Es tedioso enfermarse cuando está lejos de casa. Daría lo que fuera por gatear hasta su cama mullida y dormir, pero está atascado en una habitación de hotel estándar sintiéndose como un pez enfermo fuera del agua. Bueno, podría ser peor…

Usted podría ser un astronauta que se encuentra camino a Marte (un camino verdaderamente largo, lejos de la sopa de pollo de mamá).

Quienes viajen al espacio en el futuro necesitarán estar sanos por su propia seguridad y también para lograr el éxito de la misión. De modo que es importante comprender de qué manera los afectará un viaje espacial prolongado.

El sistema inmunitario funciona sin que nos demos cuenta para proteger al cuerpo, pero hasta los cambios más sutiles en ese tan importante sistema pueden estar relacionados con el inicio de una enfermedad. Factores como la radiación, la microgravedad, el estrés y las alteraciones en los ciclos del sueño podrían afectar los sistemas inmunitarios de los astronautas. Mediante un nuevo estudio que llevará a cabo la NASA, cuyo título es “Functional Immune”, en idioma inglés, se investigarán los cambios en el sistema inmunitario que tienen lugar en los miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional, o EEI, por su sigla en idioma español (International Space Station, o ISS, por su sigla en idioma inglés). El entendimiento de estos cambios en el sistema inmunitario puede ayudar a los científicos a detectar el inicio de una enfermedad y así sugerir estrategias de monitorización, o tratamientos, que puedan estimular el sistema inmunitario y prevenir infecciones y enfermedades en estado avanzado aquí en la Tierra.

El estudio “Functional Immune” se basa en los resultados de diversos estudios previos del sistema inmunitario realizados por la NASA, los cuales, según el científico Dr. Mark Shelhamer, de la Universidad Johns Hopkins (Johns Hopkins University, en idioma inglés), “nos dicen que no hay un lugar durante los vuelos espaciales donde veamos una estabilización del sistema inmunitario”.

En el año 2014, mediante el estudio “Integrated Immune”, en idioma inglés, llevado a cabo por la NASA, se demostró que pueden ocurrir alteraciones en las células inmunitarias (inmunocitos) en la sangre de los miembros de la tripulación de la EEI durante un vuelo. Normalmente, el sistema inmunitario ataca y elimina las células infectadas con un virus. Cuando la actividad de la célula decae, el sistema inmunitario no está respondiendo como debería hacerlo ante las amenazas. Cuando la actividad de la célula aumenta, el sistema inmunitario reacciona en exceso, lo que puede dar como resultado enfermedades, aumento de los síntomas de la alergia y exantemas persistentes. Asimismo, se observó que los miembros de la EEI experimentaron una reactivación de los virus “latentes” de la niñez, un hallazgo que está directamente relacionado con una reducción de la función inmunitaria.

El equipo del estudio “Integrated Immune”, que trabajó en conjunto con el Laboratorio de Nutrición (Nutrition Laboratory, en idioma inglés), de la NASA, también midió la concentración de citocinas en el plasma de la sangre (las proteínas que “reúnen a la tropa” en un lugar del cuerpo infectado o dañado para defenderlo de los “invasores”). Los datos indicaron que los cambios se pueden ver en las citocinas de la sangre de igual modo que en la función de las células.

El Dr. Brian Crucian, del Centro Espacial Johnson (Johnson Space Center, o JSC, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, quien es el investigador principal del estudio “Functional Immune”, afirma: “El sistema inmunitario es muy complejo y diversos aspectos de la inmunidad siguen sin haber sido investigados durante un vuelo espacial. Ahora tenemos que indagar más profundamente en los cambios del sistema inmunitario que tienen lugar en el espacio y también determinar si los cambios inmunitarios durante un vuelo aumentan los riesgos clínicos para los astronautas en futuras misiones al espacio profundo. Todos los factores que cambian la inmunidad en la EEI serán peores en misiones más largas a un asteroide o a Marte”.

El estudio “Functional Immune” reúne a científicos de la NASA y a colaboradores externos del laboratorio de radiación del Centro Espacial Johnson, la Universidad de Houston y la Universidad Estatal de Nueva York. Dicho estudio irá más lejos que cualquier otro estudio previo sobre la inmunidad en el espacio e incluirá las pruebas más nuevas, como la transcriptómica y la proteómica. Estas pruebas tendrán lugar en paralelo con la evaluación de las células inmunitarias en la sangre, el estrés y la reactivación del virus.

Crucian señala: “Con la EEI, tenemos una oportunidad única de estudiar a personas muy saludables en una ‘cámara casi aislada’, en la que sin embargo se podrán experimentar todos los factores estresantes que son específicos de un vuelo espacial”.

Los resultados deberían ayudar para clarificar cuál es la influencia de los factores ambientales específicos de un vuelo espacial sobre la inmunidad e identificar tácticas de defensa destinadas a mitigar sus efectos.

Estos estudios podrían mejorar el entendimiento del sistema inmunitario que tienen los científicos, produciendo así un impacto positivo sobre la salud de los seres humanos, “en casa” y cuando viajemos a cualquier otro sitio.

Para obtener más información proporcionada por la Estación Espacial Internacional, visite: www.nasa.gov/station.

Para obtener más noticias sobre los vuelos espaciales y las cosas extrañas que le provocan al cuerpo humano, visite: ciencia.nasa.gov.