Publicado: 
19 de marzo de 2008

Primavera (boreal): temporada de auroras

Primavera (boreal): temporada de auroras

Por razones que los científicos aún no comprenden cabalmente, las semanas cercanas al equinoccio vernal son propensas a la aparición de auroras boreales.

NASA

Marzo 20, 2008 ¿Cuáles son las señales de la llegada de la primavera? Son tan familiares como el florecer de un narciso, el canto de un pájaro al amanecer o el sorpresivo calor de los rayos del Sol por la tarde.

¡Ah, sí! No se olvide de las auroras boreales.

La primavera es temporada de auroras. Por razones que los científicos aún no comprenden cabalmente, las semanas cercanas al equinoccio vernal son propensas a la aparición de auroras boreales. Los canadienses que sacan a pasear a sus perros después de la cena, los escandinavos que salen al sauna, los perros esquimales de Alaska en el circuito Iditarod... todo lo que ellos tienen que hacer es mirar hacia arriba y contemplar las cortinas de luz verde que bailan en el cielo nocturno. ¡La primavera ha llegado!

Esto es algo misterioso. Las auroras se originan debido a la actividad solar, pero el Sol no sabe en qué estación del año se encuentra la Tierra. Sin embargo, pareció saberlo el 1 de marzo, cuando estas luces aparecieron sobre Tromso, Noruega.

Una explosión de auroras en Noruega, en marzo de 2008

"Fue una poderosa explosión de auroras boreales", dice el fotógrafo Bjorn Jorgensen. "¡El suelo verdaderamente se iluminó de color verde!".

Tales explosiones se denominan subtormentas aurorales y han intrigado por mucho tiempo a los físicos del espacio. Comúnmente se las puede observar durante la primavera. "Las subtormentas aparecen casi sin previo aviso y algunas veces con una impresionante intensidad", dice el físico del espacio, Vassilis Angelopoulus, de la UCLA. "Son un gran misterio".

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Angelopoulus es el investigador principal de la misión THEMIS, de la NASA. THEMIS es una flota de cinco naves espaciales que fueron lanzadas en febrero de 2007 para estudiar el fenómeno de las subtormentas. La nave Polar, de la NASA, que puede detectar auroras durante el día usando filtros ultravioleta especiales, también se ha unido a este esfuerzo.

El misterio es tal que, para resolverlo, vale la pena enviar muchas naves. Detrás de cada exhibición de bellas luces hay una poderosa tormenta geomagnética. THEMIS observó una recientemente, la cual tenía una energía total de cincuenta billones (5 x 1014) de julios. "Eso equivale aproximadamente a la energía de un terremoto de magnitud 5", afirma Angelopoulus. Los posibles efectos secundarios de tales tormentas van desde fallas en los satélites hasta apagones en los hogares; pero las telecomunicaciones, el tráfico aéreo y los sistemas de posicionamiento global (GPS, en idioma inglés) también son vulnerables. "Para una sociedad que depende cada vez más de la tecnología espacial, es de vital importancia comprender las subtormentas".

THEMIS puede haber encontrado una conexión entre la fuente de energía de las subtormentas y la primavera.

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"Los satélites han detectado 'cuerdas' magnéticas que conectan las partes altas de la atmósfera de la Tierra directamente con el Sol", relata Dave Sibeck, científico del proyecto en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales. "Creemos que las partículas del viento solar fluyen a lo largo de estas cuerdas, proveyendo de energía a las tormentas geomagnéticas y a las auroras".

Derecha: Un mapa magnético de la sección transversal de una "cuerda" magnetosférica, el cual fue proporcionado por los satélites THEMIS, el 20 de mayo de 2007. [Imagen ampliada]

Las conexiones magnéticas, tipo cuerda, entre el Sol y la Tierra se ven favorecidas durante la primavera. Es cuestión de geometría: conforme la Tierra se mueve en su órbita, sus polos magnéticos inclinados forman diferentes ángulos respecto del Sol, moviéndose hacia adelante y hacia atrás una vez por año. Cerca del momento del equinoccio, el campo magnético de la Tierra está orientado de la mejor manera para "conectarse" con el Sol.

Pero espere, hay dos equinoccios, primavera y otoño, con una geometría similar a la del campo magnético. Efectivamente, los estudios muestran que el otoño también es temporada de auroras. De acuerdo con registros tomados durante 75 años, los cuales fueron analizados por el físico solar David Hathaway, del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, es casi dos veces más probable que se produzcan alteraciones geomagnéticas durante la primavera o el otoño que durante el verano o el invierno: diagrama.

Así que, esta es la estación de las auroras y de muchos datos para THEMIS. "¡Démosle la bienvenida a la primavera!", dice Sibeck.