Publicado: 
01 de septiembre de 2006

Centinelas Solares


La NASA enviará al espacio un grupo de satélites con el fin de estudiar detalladamente la actividad solar

NASA

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"Nos resta solo un máximo solar para aprender lo necesario antes de enviar humanos de nuevo a la Luna" Profesor Robert Lin, Presidente del Grupo de Trabajo Centinelas Solares SDP, Junio 2006

Septiembre 1, 2006: En su libro Espacio (Space) (1970), James Michener describió una misión ficticia del Apolo en la que su tripulación pereció debido a la radiación de una masiva llamarada solar. La historia se basa en lo que podría haber sucedido de haber corrido con menos suerte: de hecho, una intensa llamarada ocurrió el 7 de agosto de 1972, justo entre las misiones Apolo 16 (abril) y Apolo 17 (diciembre), el último viaje de la humanidad hacia la Luna.

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El evento aún resuena en la actualidad. La NASA se está preparando para enviar astronautas de nuevo a la Luna e incluso en viajes más largos a Marte. Con la tripulación "en el espacio" durante largos periodos de tiempo, "la probabilidad de encontrarse con una tormenta aumenta demasiado", comenta David Hathaway, físico solar en el Centro Espacial Marshall de la NASA.

Derecha: Charlie Duke, astronauta del Apolo 16 en la Luna en abril de 1972. [Más Información]

"La opinión de los expertos sobre la llamarada de agosto de 1972 es de que la tripulación sobre la superficie lunar se hubiera enfermado de gravedad". O peor, pues el Dr. Lawrence Townsend de la Universidad de Tennessee y sus colegas calculan que las partículas de energía que provienen de una súper llamarada solar, como la registrada por Sir Richard Carrington en septiembre de 1859, podrían ser fatales.

No solo están en riesgo los humanos. La moderna electrónica en miniatura es mucho más susceptible a los daños por radiación que sus predecesores de hace 40 años. Un ejemplo reciente: la sonda japonesa Nozomi Mars fue incapacitada por un evento con intensas partículas energizadas que provienen del Sol, en abril del 2002. Las futuras sondas de la NASA serán vulnerables también.

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"La NASA necesita predicciones confiables del clima espacial", comenta Hathaway. El problema es que los científicos están aún aprendiendo a hacer estas predicciones. "Es común el comentario de que la predicción del clima espacial se asemeja a la predicción del clima en la Tierra hace 50 años. Necesitamos actualizarnos".

Una buena oportunidad para "actualizarse" está justo a la vuelta de la esquina. El ciclo solar número 24 está comenzando y se espera que alcance su máximo entre el 2010 y el 2012. Durante este periodo habrá abundancia de llamaradas solares y expulsiones de masa coronal (CME por sus siglas en inglés) para que los astrónomos puedan estudiarlas.

"Está programado que los astronautas regresen a la Luna alrededor del año 2020", comenta Robert Lin, físico solar de la UC Berkeley. "Tenemos solamente un máximo solar restante para aprender lo que necesitamos saber con el fin de proteger a la tripulación".

Lin recientemente dirigió el equipo comisionado por la NASA en el 2004 para estudiar la misión "Centinelas Solares", la cual ayudaría a los científicos a aprender a predecir las tormentas solares a tiempo para prevenir a los astronautas. Los resultados de la investigación ya han sido publicados: enlace.

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Arriba: La cubierta de la reciente publicación sobre los Centinelas Solares. [Más Información]

El grupo hace notar que varias sondas nuevas están en planes de estudiar el Sol durante el ciclo número 24, incluyendo el Observatorio de la Relación Solar Terrestre (STEREO por sus siglas en inglés), la sonda Solar-B, y el Observatorio de Dinámica Solar. Estas misiones tomarán imágenes tridimensionales de las explosiones solares, realizarán cartografía de los inestables campos magnéticos de las manchas solares (el origen de las llamaradas), y analizarán la dinámica del magnetismo interno del Sol.

Pero todo esto podría no ser suficiente. Ojos adicionales y sensores son necesarios, argumenta el equipo de Centinelas; para esto se deben responder dos preguntas clave: (1) ¿Cómo son aceleradas las partículas energéticas que provienen del Sol? Y (2) ¿Cómo nacen las CME? En particular, ellos recomiendan lo siguiente:

Centinelas en la heliosfera interna —cuatro sondas idénticas estacionadas dentro de las órbitas de Venus y Mercurio. Estas sondas tomarán muestras de las partículas energéticas recién expulsadas cerca del Sol.

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Derecha: Los cuatro centinelas de la heliosfera interna enfrentarán retos térmicos y de energía únicos mientras orbiten al Sol, algunos muy adentro de la órbita de Mercurio. [imagen ampliada]

Centinelas cercanos a la Tierra —una sola sonda orbitando la Tierra. Este Centinela llevará un coronógrafo, un telescopio especial hecho para observar la débil corona solar donde se originan las CME.

Centinelas lejanos —una sola sonda observará el lado más lejano del Sol. Junto con las otras sondas, este centinela proporcionará una imagen completa del Sol, no solo de la mitad que observamos desde la Tierra.

"Los Centinelas estarán basados en tecnologías existentes, por lo que pueden construirse y lanzarse a tiempo para el siguiente máximo solar", comenta Lin. No se planea que los Centinelas sean un sistema de alerta que funcione día por día. "Pero lo que aprendamos de esto naturalmente formará la base de una verdadera red operativa".

El Directorio de Misiones Científicas de la NASA está considerando las recomendaciones de los Centinelas. Mientras tanto, el Ciclo Solar 24 está comenzando.