Publicado: 
17 de diciembre de 2004

Una Brisa de la 13ª Casa del Zodiaco

Una Brisa Estelar

Una nave espacial de la NASA sigue los pasos a un viento interestelar que viene de la constelación Ofiuco.

NASA

Diciembre 17, 2004: Cada año, a principios de diciembre, sucede algo que puede afectar su horóscopo. El Sol ingresa a Ofiuco, la poco conocida 13ª casa del zodíaco.

Probablemente ha oído hablar de Capricornio, Acuario, Piscis, Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpión y Sagitario. El Sol pasa a través de estas constelaciones, una por una, a lo largo del año. Son los antiguos signos del Zodíaco.

Ofiuco, el encantador de serpientes
Pero, ¿Ofiuco?

Los astrónomos modernos no dividen el cielo del mismo modo que lo hicieron los astrónomos antiguos. De acuerdo con los mapas estelares modernos, el Sol corta a través de la 13ª constelación, Ofiuco el Serpentario, entre noviembre 30 y diciembre 17. Astrológicamente hablando, si alguien nace entre esas fechas ya no es un Sagitario, ¡es un Ofiuco! Pero esa es otra historia ...

La historia se trata de lo que realmente sucede cuando el Sol ingresa en la 13ª casa del zodíaco: Una nube interestelar golpea nuestro planeta.

Es una brisa estelar rica en helio, que fluye en el sistema solar proveniente de Ofiuco. La gravedad del Sol concentra el material en un cono y la Tierra pasa a través de él durante las primeras semanas de diciembre. Ahora mismo estamos dentro del cono.

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"No hay peligro para nadie en la Tierra", dice el físico espacial George Gloeckler de la Universidad de Maryland. "La brisa de helio es mil trillones de veces (1021 veces) menos densa que la atmósfera de la Tierra. No puede penetrar a la superficie de nuestro planeta".

Los astrónomos, sin embargo, están estudiándola con entusiasmo.

Esta brisa es una muestra de lo que se encuentra en el exterior del sistema solar. El espacio interestelar, el "vacío" entre las estrellas, no está vacío. Está lleno de gigantescas nubes de gas y polvo. De estas nubes provienen las estrellas y los planetas; son también los restos que quedan cuando estallan las estrellas. El sistema solar se dirige hacia una de ellas. Los astrónomos la llaman Nube Local Interestelar. El campo magnético del Sol retiene gran parte de esa nube dentro de su zona, pero una parte del gas de la nube logra penetrar -- este es el origen de la brisa.

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Arriba: La gravedad del Sol desvía la brisa de helio interestelar y ocasiona que se concentre y fluya tras el Sol. Esta concentración ayuda a las naves espaciales a observar el diluído flujo etéreo. Crédito: American Scientist. [Más información]

La nave Explorador de Composición Avanzada (Advanced Composition Explorer, ACE) de la NASA, localizada en el primer punto de Lagrange directamente entre la Tierra y el Sol, está en el lugar perfecto para estudiar esta brisa. "Cuando la Tierra se mueve a través del cono condensado (la región de espacio donde la gravedad del Sol concentra la brisa), es cuando ACE trabaja", explica Gloeckler, quien es uno de los co-investigadores que dirigen al ACE. "Hemos ingresado en el cono siete veces una vez por año desde que se lanzó la nave en 1977".

La misión de ACE es estudiar el viento solar, la brisa caliente proveniente de nuestra propia estrella, así que la nave espacial está bien equipada para estudiar también la brisa interestelar. Un instrumento a bordo de la ACE llamado SWICS detecta los iones de helio en la brisa, haciendo mediciones de su densidad, temperatura y dirección del flujo. Empleando estas mediciones, junto con la información de otras naves espaciales (principalmente SOHO y Ulysses), Gloeckler y sus colegas han calculado las propiedades de la Nube Local Interestelar.

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Derecha: Concepto artístico de la Nube Local Interestelar. [Más información]

Es una nube caliente, la temperatura del gas es de 6000° C, casi la misma temperatura de la superficie del Sol. También es muy etérea, solo 0.264 átomos por centímetro cúbico. El campo magnético del Sol tiene algunos problemas para desviar este material diáfano antes de que cruce la órbita de Plutón. Solo una ínfima cantidad (0.015 átomos por centímetro cúbico) penetra al interior del sistema solar.

El sistema solar podría ingresar algún día dentro de algo más masivo. En la galaxia hay nubes miles de veces más densas que la Nube Local Interestelar. Priscilla Frisch, astrónoma de la Universidad de Chicago, ha estudiado lo que pasaría si nos atrapa una de esas. Ella informa en un artículo para American Scientist: "una nube con 1.000 átomos por centímetro cúbico podría comprimir el campo magnético del Sol a tan solo algunas AU de él (AU o "unidad astronómica" es la distancia entre el Sol y la Tierra). Planetas como Saturno, Urano, Neptuno y Plutón estarían totalmente expuestos a los átomos y moléculas interestelares. El gas interestelar aplastaría al viento solar en 1 AU", cambiando el ambiente espacial de nuestro planeta.

La primera señal de tal transformación sería la condensación o cambios de dirección de la brisa de helio, anunciando la llegada de algo nuevo.

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ACE ya ha detectado cambios. "Vemos extrañas rachas, mareas y flujos", dice Gloeckler. "Dudamos que estas variaciones sean interestelares". En cambio, el Sol es probablemente responsable. La brisa de helio debe soplar a través del mucho más denso viento solar, lo que puede empujar la brisa. Las manchas solares también afectan la brisa. La radiación ultravioleta emitida por las manchas solares ioniza la brisa y cambia la forma en que aparece en instrumentos como el SWICS.

Izquierda: Mediciones de ACE/SWICS de la corriente de helio. Los picos indican los ingresos anuales a través del cono condensado. Haga un clic en la imagen para ver completo el conjunto de información de 7 años.

"Lo que estamos haciendo ahora", explica Gloeckler, "es aprender cómo afecta la actividad solar a la brisa. Cuando podamos tener un registro confiable del Sol, en detalle, entonces podemos usar estas mediciones para diagnosticar el espacio interestelar".

¿Qué hay allí afuera? ¿Qué se aproxima? La respuesta recae en una brisa estelar proveniente de la 13ª casa del zodíaco.