Publicado: 
12 de agosto de 2021

Evaluando la relación entre la agricultura y la deforestación

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Cada año, los científicos de la Universidad de Maryland publican nuevos datos sobre el estado de los bosques de la Tierra basados en observaciones de los satélites Landsat. Como ha sido generalmente el caso en los últimos años, la actualización para 2020 pintó un panorama sombrío. En ese año, la Tierra perdió casi 26 millones de hectáreas de cubierta forestal, lo que es un área más grande que el Reino Unido.

Los datos numéricos brutos pueden decirnos cuánto y dónde se perdieron los bosques, pero no explican qué motivó esas pérdidas. ¿Cuánta deforestación se debió a los incendios forestales? ¿Cuánta a la producción de alimentos? ¿Cuánta a la gestión forestal? Un esfuerzo continuo por parte de los investigadores de The Sustainability Consortium y el Instituto de Recursos Mundiales (WRI, por sus siglas en inglés) intenta responder tales preguntas con mapas y conjuntos de datos que clasifican y cuantifican los principales causantes de las pérdidas anuales de los bosques. Al hacerlo, los investigadores han puesto de relieve el impacto que tiene la producción de alimentos en los bosques, particularmente en los trópicos.

En 2020, por ejemplo, la Tierra perdió alrededor de 4,2 millones de hectáreas (25.750 kilómetros cuadrados o 16.000 millas cuadradas) de bosques primarios tropicales lluviosos, un área aproximadamente del tamaño de los Países Bajos. Casi la mitad de esa área, según muestra su análisis, se perdió debido a la producción de alimentos, y la mitad de eso se debió a la producción de productos agrícolas básicos. En los últimos años, la producción de bienes agrícolas básicos ha aumentado los índices de pérdida de bosques a niveles récord.

El mapa anterior, basado en un análisis de datos de Landsat realizado por The Sustainability Consortium y WRI, destaca varios causantes clave de la pérdida de los bosques. La agricultura y ganadería migratoria (en amarillo) generalmente implica la tala de pequeñas parcelas dentro de bosques en África, Centroamérica y partes de Sudamérica. La tala es realizada por agricultores de subsistencia, a menudo familias, que cultivan una mezcla de hortalizas, frutas, cereales y pequeños rebaños de ganado durante unos años y luego dejan los campos en barbecho y se desplazan a medida que el suelo pierde su fertilidad. Esta práctica es especialmente común en África, y se ha vuelto más común desde el año 2000 debido al aumento de la población humana.

En Sudamérica y el sudeste asiático, los cultivos básicos (en marrón en el mapa) se han convertido en la causa dominante de la pérdida de los bosques. Los bienes agrícolas básicos comunes incluyen carne de res, soja, aceite de palma, maíz y algodón. Por lo general, se producena escala industrial y se comercializan a nivel internacional. A diferencia de los despejes forestales temporales asociados con la agricultura y ramadería a pequeña escala, la producción a gran escala de bienes básicos a menudo implica la tala indiscriminada y produce un gran impacto en los bosques (como la plantación de aceite de palma en Indonesia a continuación).

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“En muchos casos, la deforestación impulsada por la producción de bienes básicos es esencialmente un cambio permanente en comparación con la agricultura migratoria”, explicó Christy Slay, ecóloga de la conservación y directora general de aplicaciones científicas y de investigación en The Sustainability Consortium. “Estas áreas probablemente nunca volverán a ser bosques”.

Por el contrario, los bosques talados para la gestión forestal o por incendios forestales generalmente vuelven a crecer con el tiempo. En el sureste de los Estados Unidos, por ejemplo, los administradores mantienen ciertos ecosistemas y hábitats de animales quemando y plantando bosques periódicamente para imitar los ciclos naturales de quema y rebrote. Del mismo modo, los bosques en el noroeste del Pacífico y Europa a menudo se gestionan para obtener madera en formas que alternan períodos de tala de bosques y períodos de rebrote.

Hay que tener en cuenta que la producción de alimentos fue en el pasado uno de los principales causantes de la deforestación en Norteamérica y Europa, pero gran parte de la tala ocurrió hace cien años o más. Dado que muchos bosques en estas áreas ya habían desaparecido para el año 2000, su ausencia no se registra como pérdida de bosques. El mapa tampoco captura el impacto de la conversión a gran escala de pastizales naturales para la agricultura, una práctica común tanto en América del Norte como en América del Sur.

Con la disminución de la cubierta forestal tropical y los efectos cada vez más agudos del cambio climático, algunas empresas y consumidores están tratando de asegurarse de que la producción de alimentos no conduzca a una nueva deforestación. En los últimos años, cientos de empresas se han comprometido a eliminar o reducir en sus cadenas de suministro los productos que causan la deforestación. Pero asegurarse de eso suele ser un desafío.

“Las cadenas globales de suministro pueden ser complicadas y opacas”, dijo Slay. “A menudo hay empresas que compran materias primas en el mercado al contado, de modo que las regiones de origen cambian con frecuencia o incluso a diario. Los minoristas y los fabricantes de alimentos generalmente no conocen la fuente de sus ingredientes hasta la escala individual de la granja y el campo”.

Al recolectar datos sobre la salud de los bosques con regularidad, los satélites facilitan a los científicos la tarea de descifrar qué productos y regiones son los que más contribuyen a la deforestación. Doug Morton, ecologista forestal del Centro Espacial de Vuelo Goddard de la NASA, ha sido testigo de un cambio en las causas dominantes de la deforestación.

“Hace cuarenta años, a menudo veíamos deforestación a pequeña escala que creaba caminos que parecían diseños en espiga”, dijo Morton, quien monitorea las fronteras agrícolas en la Amazonia. En ese momento, muchas personas se desplazaban a la Amazonia para escapar de la sequía y el hambre en el este de Brasil. “A la mitad de los registros de Landsat, vemos que la producción de bienes básicos a gran escala se está arraigando. La deforestación actual no se trata de familias individuales. Generalmente se trata de tractores y excavadoras que talan grandes extensiones de bosques para la cría de ganado y cultivos a escala industrial”.

Para las empresas que intentan mantener sus cadenas de suministro libres de deforestación, es fundamental saber qué cultivos básicos se producen y dónde. “Si sabemos dónde es común la deforestación y qué cultivos están involucrados, podemos ir a las empresas y decir: ‘Tenga cuidado si trabaja con proveedores que obtienen este producto en particular de esta parte del mundo en particular’”, dijo Slay. “Los datos satelitales del cambio y la pérdida de los bosques son el primer paso del proceso”.

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Un análisis reciente de WRI combinó imágenes de Landsat con datos económicos y de uso de la tierra para analizar el impacto de siete productos básicos diferentes en los bosques de todo el mundo. “Una de las cosas más importantes que se observa en los datos es el enorme papel de los pastizales para el ganado en las causas de la deforestación”, dijo Mikaela Weisse, una de las autoras del informe. “Los pastos para el ganado causaron aproximadamente cinco veces más deforestación que cualquiera de los otros productos básicos que analizamos”.

El mapa de arriba muestra los bosques que se están talando para el ganado en todo el mundo, pero particularmente en Brasil, donde la deforestación ha ido en aumento. También se han talado grandes extensiones de bosques en Paraguay, Bolivia y Perú según datos del WRI.

En el sudeste asiático, donde los índices de deforestación han disminuido recientemente, la mayoría de las pérdidas de los bosques están asociadas con el aceite de palma, que se emplea en muchos tipos de alimentos procesados y en diversos productos de salud y belleza como desodorante, champú, pasta de dientes, jabón y lápiz labial. La deforestación para la producción de cacao tuvo un impacto considerable en ciertos países, en particular Ghana y Costa de Marfil, pero solo representó el 3% de las pérdidas totales de los bosques. Otros productos básicos con efectos igualmente modestos en los bosques mundiales fueron el caucho, el café y la fibra de madera.

Si bien las nuevas herramientas hacen que sea más fácil comprender dónde se cruza la producción de alimentos con la nueva deforestación, persisten enormes desafíos. “Los índices de deforestación están subiendo en lugar de bajar”, dijo Elizabeth Goldman de WRI. “Queda mucho trabajo por hacer.”

Imágenes del Observatorio de la Tierra de la NASA por Lauren Dauphin, utilizando datos de Curtis, PG, et ál. (2018), datos de Goldman, Elizabeth, et ál. (2020) y datos de Landsat del Servicio Geológico de EE.UU. Reportaje de Adam Voiland

Versión en inglés.