Publicado: 
23 de octubre de 2018

Rayos en el sistema solar

Los rayos son tan bellos como poderosos; una maravilla eléctrica, violenta y más caliente que la superficie del Sol. Pero, ¿los rayos en otros planetas podrían ser todavía más extraordinarios?

Tenga en cuenta lo siguiente: Cuando Voyager 1 sobrevoló Júpiter, en 1979, su generador de imágenes captó áreas casi tan grandes como Estados Unidos que estaban iluminadas por rayos en las nubes de Júpiter.

Voyager también captó otros signos de rayos, menos “llamativos”. El físico Don Gurnett, de la Universidad de Iowa, es uno de los científicos cuyo instrumento, colocado en la sonda Voyager, detectó ondas de radio llamadas “silbadores”, o whistlers – signos de rayos.

La cámara de la nave espacial New Horizons (Nuevos Horizontes, en idioma español) captó destellos de rayos en Júpiter que eran diez veces más poderosos que cualquier cosa que se haya registrado en la Tierra. Y, recientemente, Juno, sobrevolando a Júpiter más cerca que cualquier otra misión, descubrió que la mayoría de los rayos en Júpiter se producen alrededor de las latitudes más altas del planeta, a diferencia de la Tierra, donde los rayos caen principalmente sobre el terreno y, con mayor intensidad, en el ecuador. Juno detectó picos de cuatro rayos por segundo, lo que es similar a la cantidad que se observa en la Tierra.

En la Tierra, los rayos se forman porque los cristales de hielo que chocan y las gotas de agua en el interior de las nubes crean cargas eléctricas positivas y negativas, las cuales se separan por las fuerzas de convección. Cuando las cargas se separan lo suficiente, se produce un rayo. Algo similar ocurre en Júpiter. Gases, que incluyen al vapor de agua, se elevan desde lo profundo del planeta. A medida que se congelan, las partículas de hielo se separan de las gotas de agua por convección, produciendo así una carga que se dispara en forma de rayo.

También se han observado rayos en el gigante gaseoso, Saturno. En 1980-81, Voyager detectó señales de radio llamadas esféricas (spherics, en idioma inglés), las que al igual que los silbadores son señales de rayos.

Gurnett señala: “En la Tierra, se pueden escuchar estas emisiones de radio de alta frecuencia en la radio AM del automóvil como ‘estática de radio’ cuando hay una tormenta de rayos cerca”.

Cassini registró emisiones similares en Saturno y reveló que, en las tormentas fuertes, los rayos se producían ¡hasta diez veces por segundo!

Asimismo, Gurnett ha estado buscando rayos en otros planetas, a través de todo el sistema solar.

Venus, por ejemplo, tiene una atmósfera caliente y seca, compuesta principalmente por dióxido de carbono cubierto por ácido sulfúrico. ¿Esta mezcla podría cargarse eléctricamente y generar rayos? Cuando Cassini sobrevoló Venus dos veces en 1998 y 1999, Gurnett buscó rayos con un instrumento de radio perfecto para detectar señales de ondas esféricas. Sin embargo, el instrumento no captó ninguna señal. Pero ese mismo instrumento sí detectó ondas esféricas con facilidad durante un sobrevuelo similar de la Tierra dos meses después, lo que lo llevó a pensar que no hay rayos similares a los de la Tierra en Venus.

El orbitador Venus Express de la Agencia Espacial Europea (European Space Agency, en idioma ingles) ha detectado estallidos de ondas electromagnéticas que algunos científicos atribuyen a los silbadores, pero otros argumentan que el rango de frecuencia del instrumento era demasiado bajo como para detectar las formas usuales de los silbadores.

Gurnett ha utilizado el receptor del sistema de radar de Mars Express para realizar una búsqueda de rayos asociados con las tormentas de polvo en Marte, la cual se extendió por cinco años. Con esa búsqueda, no se hallaron rayos; sin embargo, las imágenes proporcionadas por el Mars Global Surveyor muestran brillantes destellos en tormentas de polvo, así como cráteres en Marte que, según creen algunos científicos, constituyen evidencia de rayos en la superficie del planeta.

Mientras esta historia eléctrica progresa, manténgase conectado a ciencia.nasa.gov.