Publicado: 
08 de marzo de 2022

Haciendo historia: mujeres hispanas en la NASA (Parte I)

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De izquierda a derecha: Zaida Yvette Hernández, África Flores-Anderson y Ariadna Farrés Basiana. 

Las mujeres hispanas desempeñan un papel fundamental en la historia de la NASA y en su futuro. Desde diversos campos profesionales, todas contribuyen a la exploración del universo y de nuestro planeta natal.

En el Mes de la Historia de la Mujer, hispanas de diferentes centros de la agencia reflexionan sobre su trayectoria, sus aportes al campo espacial y por qué eligieron sus respectivas carreras. Además, comparten qué las inspira y qué aconsejan a las niñas y mujeres interesadas en carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Zaida Yvette Hernández, de pasante a ingeniera en el programa Artemis

Zaida Hernandez

“Me siento muy afortunada de representar a las mujeres latinas en STEM. Es una gran responsabilidad porque quiero poner el nombre de los latinos en alto”, dice Zaida Yvette Hernández. Créditos: NASA

Diseñar y resolver problemas son intereses que han acompañado a Zaida Yvette Hernández durante toda su vida. “Desde niña, me gustaba cambiar y mejorar objetos, por eso STEM encajaba tan bien conmigo”, expresa.

Su travesía en la NASA comenzó como pasante cuando cursaba la escuela secundaria. “En esa práctica profesional, me enamoré aún más del espacio”, dice. La hija de padres salvadoreños completaría siete pasantías en la agencia antes de comenzar su trabajo a tiempo completo como ingeniera térmica en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Allí, trabaja en la nave espacial Orion que llevará en un futuro a la primera mujer y primera persona de color a la superficie lunar bajo el programa Artemis de la agencia. 

“Para Orion, trabajo en sistemas de protección térmica, lo que incluye análisis y pruebas de materiales. Igualmente, doy apoyo a los sistemas de control térmico para futuros rovers lunares, como el vehículo de terreno lunar o LTV para las misiones de Artemis”, explica Hernández, quien también formó parte del equipo de ingenieros del Vehículo de exploración polar de investigación de volátiles de la NASA (VIPER, por sus siglas en inglés). 

La ingeniera señala que muchas mujeres le han motivado a continuar con su carrera. “Mi mamá y mi abuela dejaron su país y cumplieron su versión del sueño americano con perseverancia y dedicación, que son virtudes que también me inculcaron”, cuenta. “Asimismo, hay mujeres en la ciencia que me han inspirado a tomar posiciones de liderazgo, como la exastronauta de la NASA Ellen Ochoa, quien es mi modelo a seguir”.

África Flores-Anderson, monitoreando la salud de los ecosistemas

África Flores_Anderson

“La ciencia es fascinante, y queda mucho por hacer, muchas preguntas por contestar y todas las personas tenemos algo que contribuir independientemente de dónde vengamos”, comenta África I. Flores-Anderson. Créditos: Michael Mercier | UAH

En Retalhuleu, Guatemala, una ciudad rica en biodiversidad, nació África Ixmucane Flores-Anderson. Desde pequeña, le interesaba entender mejor la Tierra y la interconexión entre sus diversos sistemas ecológicos. Quería desempeñarse en una carrera que le brindara conocimientos y herramientas para manejar los recursos renovables de una manera sostenible. Y lo consiguió: ahora es investigadora científica en el Centro de Vuelos Espaciales Marshall de la NASA en Alabama.

Allí, trabaja en SERVIR, un programa conjunto de la agencia espacial, la Agencia de Desarrollo Internacional de Estados Unidos e instituciones regionales líderes en tecnologías geoespaciales. El programa usa datos satelitales para la gestión sostenible de recursos naturales, y así ayudar a fortalecer las capacidades medioambientales de varios países alrededor del mundo. La científica lidera el portafolio global de Cambios de cobertura y uso del suelo y ecosistemas, y ha podido desarrollar y colaborar en proyectos en los que la tecnología satelital es utilizada para tener un impacto real en pos del manejo sostenible de los recursos hídricos y forestales.

“Lo que más me gusta de mi trabajo es que he podido ayudar a mi propio país y generar ciencia y conocimiento en la tierra que me vio nacer”, sostiene.

Ariadna Farrés Basiana, dirigiendo telescopios espaciales a su destino

Ariadna Farres

Ariadna Farrés Basiana lleva más de cuatro años colaborando en el futuro telescopio espacial Nancy Grace Roman. “Aparte de centrarme en el efecto de la presión solar, me encargo también del diseño de las maniobras de control del telescopio”, dice. Créditos: cortesía de Ariadna Farrés Basiana

Ariadna Farrés Basiana quería ser inventora. En su hogar en Barcelona, España, jugaba a construir objetos y las ciencias era la materia en la que mejor se desempeñaba en el colegio. Le entusiasmaba la temática espacial, pero, cuando llegó el momento de elegir una carrera universitaria, se encontró con que no existían muchas opciones para estudiar ingeniería espacial en su ciudad natal, por lo que estudió matemáticas. 

No obstante, 25 años después, pudo conectar las matemáticas con las ciencias espaciales: hoy, es especialista en astrodinámica en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. 

La doctora en Matemáticas Aplicadas trabaja en el equipo de dinámica de vuelo de dos misiones en desarrollo: los telescopios espaciales Nancy Grace Roman y Seguimiento del clima espacial - Lagrange 1 de la NASA (SWFO-L1, por sus siglas en inglés). Por un lado, calcula las trayectorias y maniobras necesarias para que los dos telescopios lleguen a su destino. Por otro, ayuda a diseñar estrategias para que estos permanezcan orbitando alrededor del punto de Lagrange 1 (en el caso de SWFO) y en el punto de Lagrange 2 (en el caso de Roman) durante el tiempo que duren las misiones. 

Farrés Basiana espera que su experiencia sirva para que en el futuro haya más mujeres en STEM. “Un consejo que daría es esta frase que escuché un día: ‘En el caso de que encuentres un obstáculo en el camino, da un paso atrás, pero no para rendirte o dar media vuelta, sino para coger carrerilla y saltar el obstáculo’”.

 

Por Misael Andrés Pagán-Chárriez

Centro de Vuelo Espacial Goddard, Greenbelt, Maryland