Publicado: 
25 de enero de 2022

Mapeo de las emisiones de metano provenientes de la explotación de combustibles fósiles

Mapa de las emisiones de metano de la explotación de petróleo, gas y carbón (Mg/año/km2)
2016

La cantidad de metano en la atmósfera terrestre ha alcanzado niveles récord en los últimos años. Una de las principales fuentes de emisiones es la extracción, el almacenamiento y el transporte de petróleo, gas natural y carbón, lo que da como resultado la liberación de alrededor de 97 millones de toneladas métricas de gas metano cada año, según las Naciones Unidas (ONU). En un proyecto de investigación reciente, los científicos cartografiaron los lugares de donde provienen esas emisiones, no solo por naciones, sino dentro de ellas.

El metano es un potente gas de efecto invernadero que atrapa unas 35 veces más calor que el dióxido de carbono. Estados Unidos tiene como objetivo reducir las emisiones de metano en un 30% con respecto a los niveles de 2020 para el año 2030, y otras naciones están haciendo compromisos similares.

Cada uno de los países presenta un informe de sus emisiones de metano por sector a la ONU, de acuerdo con la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC). La mayoría de los países estiman sus emisiones de metano utilizando los registros de la cantidad de cada combustible fósil que produjeron cada año, multiplicado por un factor de emisiones proporcionado por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés). Y la mayoría de los gobiernos solo proporcionan un número de emisiones para cada sector (petróleo, carbón, gas) en todo el país.

Con financiamiento del Sistema de Monitoreo de Carbono de la NASA, los científicos construyeron recientemente una nueva serie de mapas que detallan la geografía de las emisiones de metano a partir de la producción de combustibles fósiles. Usando datos disponibles en archivos de acceso público de los informes presentados en 2016, el equipo de investigación trazó las emisiones de explotación de combustible —o “emisiones fugitivas”, como las llama la CMNUCC— que surgen antes de que los combustibles sean consumidos. Los mapas delinean dónde ocurren estas emisiones en función de la ubicación de las minas de carbón, los pozos de petróleo y gas, los oleoductos y gasoductos, las refinerías y la infraestructura de transporte y almacenamiento de combustible. Los mapas fueron publicados recientemente en el Centro de Servicios de Información y Datos de Ciencias de la Tierra Goddard (GES DISC, por sus siglas en inglés) de la NASA. (Debe tomarse en cuenta que 2016 fue el año más reciente con datos completos de la ONU sobre las emisiones disponibles al momento de este estudio).

“Es ampliamente conocido que las estimaciones de los países que hacen sus propios informes no son de la más alta calidad”, dijo Tia Scarpelli, líder del esfuerzo e investigadora postdoctoral en la Universidad de Edimburgo. “Nuestros mapas proporcionan a los investigadores una representación espacial de las emisiones de metano para que puedan compararse con las observaciones de las concentraciones de metano de los satélites”. Estos mapas son fundamentales para monitorear los cambios en las emisiones de gases de efecto invernadero porque los datos les indican a los científicos dónde deben buscar y dónde pueden esperar la mayor cantidad de emisiones.

Mapa de las emisiones de metano de la explotación de gas (Mg/año/km2). Imágenes del Observatorio de la Tierra de la NASA por Joshua Stevens, usando datos del Inventario Global de Emisiones de Metano proveniente de la Explotación de Combustible.
2016

Los mapas indican que las mayores fuentes de emisiones relacionadas con el petróleo se encuentran en Rusia; EE.UU. lidera las emisiones de gas natural; y las emisiones de carbón más altas están en China. En el caso del petróleo y el gas, las emisiones se distribuyen entre pozos, antorchas, oleoductos y gasoductos, refinerías e instalaciones de almacenamiento. Para el carbón, las emisiones se asignan al lugar donde es extraído.

Las líneas oscuras se destacan en el mapa de emisiones de gas natural: estas indican la ubicación de los gasoductos. “La mayoría de las emisiones no son difusas a lo largo de los gasoductos”, dijo Scarpelli, quien dirigió la investigación como estudiante de posgrado en la Universidad de Harvard. “En su mayoría provienen de estaciones compresoras que se encuentran más o menos cada 160 kilómetros (100 millas) a lo largo de las tuberías para comprimir el gas y mantenerlo en movimiento”. En Canadá, los puntos de una línea muestran la ubicación de las estaciones compresoras. Pero para Rusia, Scarpelli y sus colegas no tenían informes sobre la ubicación de las estaciones compresoras o los gasoductos. Tuvieron que digitalizar un mapa en papel de la biblioteca de la Universidad de Harvard cartografiar los gasoductos en Rusia y luego distribuir las emisiones de metano según la ubicación de estos gasoductos.

Al comparar el nuevo inventario con las observaciones de metano del Satélite de observación de gases de efecto invernadero (GOSAT, por sus siglas en inglés) de la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón y el Instrumento de monitoreo troposférico de la Agencia Espacial Europea (TROPOMI, por sus siglas en inglés) a bordo del satélite Sentinel 5, los colegas de Scarpelli en Harvard descubrieron que Canadá y EE.UU. tendían a subestimar sus emisiones de metano provenientes de los combustibles fósiles. Pero para el carbón en China y el petróleo y el gas en Rusia, el inventario sobrestimó las emisiones. Esto podría deberse a incertidumbres relacionadas con la falta de observaciones en el lugar y de datos precisos sobre la infraestructura.

Imágenes del Observatorio de la Tierra de la NASA por Joshua Stevens, usando datos del Inventario Global de Emisiones de Metano proveniente de la Explotación de Combustible. Reportaje por Emily Cassidy, Programa de Sistemas de Datos de Ciencias de la Tierra de la NASA.

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