Publicado: 
04 de mayo de 2018

Llegan nuevos datos científicos desde Júpiter

Cuando la nave espacial Juno, de la NASA, sobrevoló recientemente los polos de Júpiter, los investigadores se quedaron asombrados, como si nunca antes hubieran visto un planeta gigante.

Y, en cierto sentido, nunca lo habían visto.

Las imágenes no se parecían a nada de lo que se ha observado en la historia de la exploración planetaria.

Juno ingresó en órbita el 4 de julio de 2016 y luego descubrió los polos de Júpiter cubiertos por tormentas casi tan grandes como un continente, las cuales están muy juntas unas de otras y se raspan formando un alucinante remolino.

“Es como si fuera un Júpiter completamente nuevo”, dice Scott Bolton, quien es el investigador principal de Juno, en el Instituto de Investigaciones del Suroeste (Southwest Research Institute, en idioma inglés). “Las nubes eran impresionantes”.

Lo que impacta de las tormentas polares en Júpiter es que, en verdad, hay múltiples ciclones en cada polo. Entonces, en vez de tener un vórtice polar como la Tierra, Júpiter tiene hasta ocho remolinos gigantes moviéndose simultáneamente en su polo norte y cinco en su polo sur.

Pero había cosas todavía más sorprendentes debajo. Los investigadores se han preguntado durante mucho tiempo sobre el interior oculto del planeta gigante. ¿Hasta dónde descienden las tormentas de Júpiter que tienen el tamaño de un continente? ¿Y qué es el exótico material que yace cerca del núcleo del planeta?

En lo profundo de Júpiter, las elevadas temperaturas y las presiones demoledoras transforman las copiosas reservas de hidrógeno molecular gaseoso del planeta en una exótica forma de material conocida como hidrógeno metálico líquido. Pensémoslo como una mezcla de núcleos atómicos en un mar de electrones que se mueven libremente. Casi con seguridad, el poderoso campo magnético de Júpiter sale despedido por la acción de dínamo del interior de Júpiter, el proceso por el cual el movimiento de este líquido conducido eléctricamente se convierte en energía magnética. La ubicación exacta en el interior es todavía un misterio que los investigadores están intentando resolver.

El campo magnético de un planeta se debilita al alejarse de su núcleo. El campo magnético de Júpiter es ¡10.000 veces más fuerte que el de la Tierra! Sin embargo, al medirlo en la parte superior de las nubes, el campo magnético de Júpiter es solo 20 veces más grande que el que medimos en la superficie de nuestro planeta. Esto se debe a que Júpiter es mucho más grande que la Tierra.

Hace mucho tiempo que los astrónomos saben que Júpiter tiene el campo magnético planetario más intenso del sistema solar. Pero, según Jack Connerney, el investigador principal adjunto de Juno en el Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), de la NASA, “los magnetómetros de Juno indican que el campo magnético de Júpiter es incluso más potente de lo que pensábamos”.

“Es más, el campo magnético se ve grumoso”, dice. “Es más fuerte en algunos lugares y más débil en otros. Esta distribución desigual sugiere que el campo podría generarse por la acción de dínamo más cercana a la superficie, encima de la capa de hidrógeno metálico”.

El campo magnético de Júpiter es el hogar de las auroras más grandes y poderosas del sistema solar. A diferencia de la Tierra, que se ilumina en respuesta a la actividad solar, Júpiter produce sus propias auroras. Lo hace accediendo a la energía generada por su propio campo magnético que gira. Los campos eléctricos inducidos aceleran las partículas hacia los polos de Júpiter donde ocurren las auroras.

Otra fuente de conocimiento es el Radiómetro de Microondas de Juno, que mide las radiaciones térmicas de microondas que se propagan desde los profundos huecos del planeta, revelando de este modo estructuras que están cientos de kilómetros por debajo de las gruesas nubes de Júpiter.

Los resultados obtenidos recientemente por el experimento Gravity (Gravedad, en idioma español) de Juno demuestran que los icónicos cinturones y zonas de Júpiter giran como si fueran una serie de cilindros hasta alcanzar profundidades de alrededor de 3000-5000 km. Por debajo de esta profundidad, pareciera que Júpiter puede rotar como un cuerpo rígido.

Se siguen produciendo descubrimientos sobre Júpiter. Bolton afirma: “Cada 53 días, Juno se eleva por encima de Júpiter y se empapa de datos. Siempre hay algo nuevo”.

Para conocer más descubrimientos sobre Júpiter y otros planetas de nuestro sistema solar, manténgase conectado con ciencia.nasa.gov.