Publicado: 
01 de agosto de 2017

A la caza de asteroides

Algunos equipos de astrónomos patrocinados por la NASA están siempre atentos a los potencialmente peligrosos objetos cercanos a la Tierra. Estos objetos son asteroides y cometas cuyas órbitas los traen periódicamente a una distancia de alrededor de 48 millones de kilómetros (30 millones de millas) de la órbita de la Tierra. En la NASA, la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria (Planetary Defense Coordination Office, en idioma inglés) apoya los programas de investigación y también planea y coordina toda respuesta a posibles impactos de asteroides.

Lindley Johnson dirige esta oficina de la NASA.

“Supervisamos varios programas de investigación patrocinados por la NASA, los cuales detectan y rastrean objetos cercanos a la Tierra”, explica. “Ha aumentado considerablemente la tasa de descubrimiento de asteroides debido a que tenemos estos dedicados astrónomos y también esto se debe a que los telescopios son mejores y están en línea estos últimos años”.

Como parte de la estrategia de defensa planetaria de la NASA, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (Center for Near Earth Object Studies, en idioma inglés), en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), analiza los datos recolectados sobre los objetos cercanos a la Tierra y publica las estadísticas sobre la cantidad y los tipos descubiertos.

Johnson señala: “Después de casi 20 años de búsqueda, más del 93% de los objetos cercanos a la Tierra que superan el kilómetro (0,62 millas) de tamaño ya fueron descubiertos. Ahora, el foco está en encontrar el 90% de los que superan los 140 metros (450 pies). Casi 7.700 de ellos están siendo rastreados ahora, pero creemos que todavía hay más del doble por descubrir allí afuera”.

La NASA no solamente está buscando asteroides; también está trabajando con el fin de desarrollar maneras de defender la Tierra contra ellos. Los astrodinamicistas del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra predicen órbitas hasta dentro de cien años para determinar si hay riesgo de impacto.

Johnson afirma: “Los impactos de asteroides son predecibles y prevenibles. Si podemos encontrarlos antes de que choquen, podemos predecir con precisión sus trayectorias y el tiempo del posible impacto. Y ahora tenemos las tecnologías espaciales para desviarlos”.

Por ejemplo, si se detectara un asteroide que se aproxima con tiempo suficiente, se podría alterar su trayectoria usando un telescopio grande como si fuera un ‘tractor gravitatorio’. Éste volaría al lado del asteroide durante un tiempo prolongado y lentamente lo empujaría fuera de la trayectoria de la Tierra utilizando la cuerda virtual de la naturaleza: la gravedad. Otro método implica enviar una nave espacial pesada y de alta velocidad hacia la trayectoria de un objeto que se acerca para chocarlo en el momento y el lugar justos. Esta técnica, llamada impactador cinético, podría desacelerar o acelerar al asteroide y enviarlo a una trayectoria diferente, lejos de la trayectoria de la Tierra.

Y luego está la opción de Hollywood.

“Esta es una medida que se usaría como último recurso”, señala Johnson. “Se trata de hacer explotar un dispositivo lo suficientemente cerca de un asteroide como para que el material súper calentado de la superficie salga despedido creando así un impulso poderoso, como el de un cohete. Aunque sería bastante efectivo si hay poco tiempo, se necesitaría mucha coordinación y, además, la aprobación no solamente del gobierno de Estados Unidos, sino también de la comunidad internacional. Otra razón por la que deberíamos hallar todos los impactadores tan pronto como sea posible es que de ese modo se pueden usar métodos mucho más benévolos”.

Todas estas técnicas se encuentran en alguna etapa de estudio o de diseño. Mientras tanto, la caza de asteroides potencialmente peligrosos continúa.

Johnson dice: “Después de todo, en la NASA todos los días es el Día de los Asteroides”.

Para obtener más información sobre objetos en y alrededor del “vecindario” de la Tierra, visite: ciencia.nasa.gov.