Publicado: 
30 de septiembre de 2020

Ivonne Rodríguez-Juarbe limita los desechos en órbita para hacer que el espacio sea más seguro

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Ivonne Rodríguez Juarbe, ingeniera aerospacial del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA. Crédito de imagen: NASA

¿Qué es lo que haces y cómo contribuyes a la misión del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA?

Soy especialista en desechos orbitales.  Estos desechos son objetos artificiales, como naves espaciales abandonadas y etapas orbitales de vehículos de lanzamiento gastadas, dejados en órbita porque ya no tienen un propósito útil. Mi función dentro del equipo es ayudar a la NASA en su compromiso de limitar la producción de estos desechos. En la órbita terrestre baja (por debajo de 1.250 millas o 2.000 km), los desechos orbitales rodean la Tierra a velocidades de entre 4 y 5 millas por segundo (6.4 a 8 kilómetros/segundo). Sin embargo, la velocidad promedio de impacto de los desechos orbitales con otro objeto espacial será de aproximadamente 6 millas por segundo (10 km/s). En consecuencia, las colisiones con incluso una pequeña pieza de escombros implicarán una energía considerable.

Todas las misiones de nuestra agencia y los centros que la componen tienen que cumplir ciertos requerimientos. Mi tarea es hacer reportes de análisis y someter esos reportes demostrando que se cumplen con todas estas estipulaciones. Las cuales han sido adoptadas de forma similar o con diversas variaciones en diferentes agencias espaciales alrededor del mundo. La parte más importante es evitar la aglomeración de satélites que ya no se encuentran operando. Estos análisis los llevo a cabo para corroborar cuánto tiempo dura en órbita el satélite una vez se apague y comience a descender debido a la fuerza de gravedad y rozamiento con la atmósfera. 

Como regla, cuando la misión termina, el satélite no puede continuar en órbita por más de veinticinco años. Una vez este satélite entra a la atmósfera, lo más probable es que en su mayor parte se queme o desintegre, pero tienes residuos de titanio y acero inoxidable que pueden sobrevivir a estas condiciones extremas. Cuando esto sucede, trato de minimizar la cantidad de materia con el potencial de sobrevivir el reingreso a la atmósfera, minimizando también su probabilidad de caer en zonas pobladas. Hago todo esto mediante una serie de análisis de acuerdo con los componentes del satélite.

¿Qué mecanismos se utilizan para evitar un accidente en órbita?

El Departamento de Defensa monitorea los objetos en el espacio día a día. La NASA y otras organizaciones reciben información sobre la localización de dichos objetos en una lista, conocida como “el catálogo”.  Si la NASA determina que algo va a pasar cerca de uno de nuestros satélites en órbita, se considera mover el satélite para evitar una colisión. El grupo de Análisis de Riesgos de Evaluación de Concurrencias (CARA, por sus siglas en inglés) de Goddard analiza el riesgo de colisión para satélites de la NASA que están en órbita y asesora a las diferentes misiones sobre cómo evitar la colisión. Si el objeto es demasiado pequeño para ser detectado, el satélite debe estar preparado para minimizar el daño por el impacto y que no afecte su funcionamiento. Durante la fase de diseño de un satélite de Goddard, mi colega Scott Hull y yo analizamos el diseño para identificar secciones que necesitan ser reforzadas y así evitar daños por impacto de un objeto pequeño. Nos concentramos mayormente en aquellas partes que son necesarias para relocalizar o desorbitar el satélite al final de la misión, de manera que se evite la acumulación de satélites inoperables en órbita.

¿Qué es lo mas interesante de proteger a los satélites de desechos orbitales?

Trabajo de cerca con los diseñadores de satélites, ya que me encargo de evaluar la posibilidad de riesgo para cada modelo. Ver cómo convergen ambas áreas de conocimiento para obtener el mejor resultado posible me parece muy interesante. En una ocasión, trabajando en el modelo del satélite ICESAT-2, noté que había una sección del tanque que estaba menos protegida y buscamos varias alternativas hasta que los diseñadores y yo pudimos coincidir y dejar ese satélite listo para su misión con un diseño apropiado y tomando todas las precauciones requeridas.  

¿Cual es tu formación académica y cómo te permitió llegar a NASA? 

Asistí la Universidad de Puerto Rico, campus de Mayagüez para cursar el bachillerato de ciencias físicas; el nivel de física que aprendí en la universidad era para dar clases de ciencia en las escuelas a nivel superior. Me gradué de ese bachillerato y luego trabajé unos años como maestra a nivel elemental, intermedia, y superior. Siempre dentro de mi salón de clases trataba de destacar las misiones de la NASA que se llevaban a cabo durante ese tiempo, y me gustaba poder aportar a mis estudiantes ese interés por la ciencia.  . Siempre planeé vacaciones cerca de los centros de la NASA para poder visitarlos y experimentar de primera mano la ciencia y la ingeniería dentro de la NASA.  A mis 33 años tuve la oportunidad de ir al Centro Espacial Kennedy y al Centro Espacial Johnson de visita. Me di cuenta de que eso era lo que siempre me había gustado, pues desde pequeña siempre tuve ese interés por las cosas del espacio. 

Volví a la universidad y me gradué como ingeniera mecánica con el objetivo principal de trabajar en la NASA. Un día, un grupo del Centro de Vuelo Espacial Goddard fue a reclutar a Puerto Rico para su programa de internado. Yo solicité, fui a la entrevista y afortunadamente fui aceptada. Siendo becaria solicité a lo que hoy se conoce como Pathways, la cual proporciona a estudiantes experiencia laboral remunerada y a los recién graduados un programa dinámico de desarrollo profesional al comienzo de sus carreras. Ya al graduarme tenía una oferta de trabajo con Goddard.

Además de trabajar para NASA, ¿qué te impulsó a volver a la universidad?
 
Por lo regular ya a la edad de treinta años las personas ven ese tipo de sueño casi imposible. Yo me quería demostrar a mí misma que esto no era cierto y que todavía tenía las habilidades suficientes para estar en un ambiente laboral tan competitivo como éste. ¡Mejor tarde que nunca! Los puertorriqueños usamos una frase en momentos así: “Voy a tirar p’alante”. Prefiero intentarlo y fracasar que estar toda la vida diciendo “hubiera sido bueno intentarlo”, No quería experimentar ese arrepentimiento. Sé que suena trillado, pero es importante siempre luchar por tus sueños y no rendirse ante ninguna circunstancia.

¿Qué es lo mas que te gusta de tu trabajo?

Una de las cosas que mas me gustan de mi trabajo es que estoy involucrada en muchos proyectos al mismo tiempo. Todos los proyectos espaciales de Goddard necesitan evaluar los riesgos debido a desechos orbitales, y nosotros le quitamos un poco de ese peso; así se pueden concentrar en la misión mientras nosotros les ayudamos con los análisis. Hace unas semanas trabajamos con la misión Plancton, Aerosol, Nubes, Ecosistema Oceánico de la NASA, o PACE por sus siglas en inglés. Es un satélite de investigación terrestre que necesitaba los análisis de impacto de partículas para asegurar que protege debidamente los componentes necesarios para las maniobras de reingreso a la atmósfera; ayudamos a reforzar el diseño para hacerlo más seguro.  De igual forma estoy colaborando en la misión del telescopio espacial Roman, identificando posibles vulnerabilidades del telescopio ante meteoritos en el espacio profundo, de manera que esas vulnerabilidades puedan ser eliminadas.

Escrito por Janiel Hernández

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