Publicado: 
07 de abril de 2022

La NASA encuentra que el hielo marino del invierno ártico de 2022 es el décimo más bajo registrado

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Esta imagen muestra el promedio de la concentración de hielo marino en el Ártico el 25 de febrero de 2022. El contorno amarillo muestra la mediana de la extensión del hielo marino para el mes de marzo, cuando el hielo generalmente alcanza su extensión máxima, como lo observaron los satélites de 1981 a 2010. La mediana es el valor medio. Es decir, la mitad de las extensiones eran más grandes que la línea, y otra la mitad eran más pequeñas. Créditos: Joshua Stevens/Observatorio de la Tierra de la NASA

El hielo marino del Ártico pareció haber alcanzado su extensión máxima anual el 25 de febrero, después de aumentar durante el otoño y el invierno boreal. La extensión invernal de este año es la décima más baja en el registro satelital que mantiene el Centro Nacional de Datos de Nieve y Hielo, uno de los Centros de Archivos Activos Distribuidos de la NASA.

La extensión de hielo marino del Ártico alcanzó un máximo de 14,88 millones de kilómetros cuadrados (5,75 millones de millas cuadradas) y está aproximadamente 770.000 kilómetros cuadrados (297.300 millas cuadradas) por debajo del promedio máximo de 1981-2010, lo que equivale a perder un área de hielo un poco más grande que los estados de Texas y Maine juntos. Este máximo se empata con el año 2015 como el tercero más temprano registrado.

Cada año, el hielo marino aumenta y disminuye con las estaciones. En el Ártico, alcanza su máxima extensión alrededor de marzo después de crecer durante los meses más fríos, y se reduce a su mínima extensión en septiembre después de derretirse durante los meses más cálidos. En el hemisferio sur, el hielo marino antártico sigue un ciclo opuesto.

Para estimar la extensión del hielo marino, los sensores satelitales recopilan datos del hielo marino que luego se procesan en imágenes diarias. Cada cuadrícula de las imágenes abarca un área de aproximadamente 25 kilómetros por 25 kilómetros (15 millas por 15 millas). Después, los científicos usan estas imágenes para estimar la extensión del océano donde el hielo marino cubre al menos el 15% del agua.

Desde que los satélites comenzaron a rastrear de manera confiable el hielo marino en 1979, las extensiones máximas en el Ártico han disminuido a un ritmo de alrededor del 13% por década, y las extensiones mínimas han disminuido alrededor del 2,7% por década. Estas tendencias están relacionadas con el calentamiento causado por actividades humanas como la emisión de dióxido de carbono, que atrapa el calor en la atmósfera y hace que las temperaturas aumenten. Los análisis de la NASA también muestran que el Ártico se está calentando unas tres veces más rápido que otras regiones.

El pasado mes de febrero, la extensión del hielo marino de la Antártida cayó a un mínimo récord. Pero a diferencia del Ártico, este hielo marino ha mostrado altibajos irregulares debido principalmente a las características geográficas que lo rodean. Los vientos y las corrientes oceánicas relacionadas específicamente con el océano Antártico y la Antártida tienen una fuerte influencia en la extensión del hielo marino.

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Esta gráfica muestra la extensión diaria del hielo marino en el Ártico en 2022, 2021 y 2012 en comparación con el promedio de 1981-2010. La extensión máxima anual de este año se alcanzó el 25 de febrero. Créditos: Joshua Stevens/Observatorio de la Tierra de la NASA

El hielo marino en el Ártico está rodeado de tierra, mientras que el hielo marino en la Antártida está rodeado solo por el océano y, por lo tanto, puede extenderse más libremente. En general, el registro de hielo marino de la Antártida muestra un ligero aumento o tendencia al alza, pero esta es casi nula.

Las ganancias en el hielo marino antártico no son lo suficientemente grandes como para compensar las pérdidas en el Ártico. El hielo en ambas regiones ayuda a regular las temperaturas globales. Incluso si la Antártida gana niveles equilibrados de hielo marino a nivel mundial, las pérdidas de hielo marino en el Ártico podrían contribuir a un mayor calentamiento regional y global.

 

Por Roberto Molar Candanosa

Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA, Greenbelt, Maryland

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