Publicado: 
22 de marzo de 2022

Haciendo historia: mujeres hispanas en la NASA (Parte II)

Mujeres de la NASA Parte II

De izquierda a derecha: Ivette Rivera Aponte, Bea Gallardo-Lacourt y Belinda Esparza Estrada. 

Las mujeres hispanas desempeñan un papel fundamental en la historia de la NASA y en su futuro. Desde diversos campos profesionales, todas contribuyen a la exploración del universo y de nuestro planeta natal.

En el Mes de la Historia de la Mujer, hispanas de diferentes centros de la agencia reflexionan sobre su trayectoria, sus aportes al campo espacial y por qué eligieron sus respectivas carreras. Además, comparten qué las inspira y qué le aconsejan a las niñas y mujeres interesadas en carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Belinda Esparza Estrada, entrenando a astronautas

Belinda Esparza Estrada

La ingeniera Belinda Esparza Estrada posa junto a la astronauta de la NASA Jessica Watkins momentos antes de comenzar el entrenamiento de Watkins en una cámara de vacío del Centro Espacial Johnson de la agencia en Houston el 2 de febrero de 2022. Créditos: NASA

Desde niña, a Belinda Esparza Estrada, nacida en Chihuahua, México, le interesaba comprender cómo funcionaba el mundo a su alrededor. Pero nada le llamaba más la atención que las matemáticas, el espacio y los astronautas. Su fascinación por estos tres temas sigue intacta hoy, pues desde hace tres años trabaja en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston como directora de pruebas en la División de Tripulación y Sistemas Térmicos.

En cámaras termales y de vacío que simulan las condiciones del espacio, la graduada de ingeniería mecánica pone a prueba componentes que viajarán al cosmos. En estas cámaras especializadas, Esparza Estrada también entrena a astronautas para que experimenten el ambiente que les espera cuando estén en órbita terrestre baja a bordo de la Estación Espacial Internacional. De igual modo, debe verificar que todas las operaciones de los trajes espaciales funcionen correctamente previo a las misiones.

“A las niñas y mujeres hispanas que quieran seguir mis pasos, les aconsejo que no tengan miedo, que se animen y den lo mejor de sí mismas. Con el tiempo, valdrá la pena y verán los frutos de sus esfuerzos”, indica. 

Ivette Rivera Aponte, llevando a la primera mujer a la Luna

Ivette Rivera Aponte

Ivette Rivera Aponte presenció su primer lanzamiento del transbordador espacial en persona durante su pasantía hace ya dos décadas. “Ver esa bola de fuego subir al cielo y sentir esa presión en el pecho por el lanzamiento me impactó permanentemente. Ese mismo sentir es lo que yo quisiera comunicar a los estudiantes. Hoy en día, los futuros astronautas que van a ir a Marte están en las clases, los futuros ingenieros que van a diseñar los sistemas de propulsión que nos van a llevar a Marte están en la escuela”. Créditos: NASA

Ivette Rivera Aponte creía que en la NASA solo había lugar para “astronautas o personas especiales”. Hasta que una de sus compañeras de sus estudios de ingeniería civil consiguió una pasantía en la agencia. “Espérate, si ella lo puede hacer, voy a aplicar yo también”, se dijo. 

Y lo logró. Tras su pasantía de verano en la NASA en el 2002, Rivera Aponte se graduó de la universidad y en el 2003 empezó a trabajar en la agencia a tiempo completo. Hoy, se desempeña como gerente de proyectos e integración para el departamento de Ingeniería en el Centro Espacial Kennedy de la NASA en Cabo Cañaveral, Florida.

Si bien nació y vivió 13 años en Nueva York, considera Mayagüez, Puerto Rico, la ciudad de su infancia. Allí, estudió ingeniería civil en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Mayagüez, guiada por su pasión por el medio ambiente. También descubrió su fascinación por las estructuras y hoy, en Kennedy, está rodeada de ellas, como las plataformas de lanzamiento y el enorme Edificio de Ensamblaje de Vehículos. 

Durante ocho años, Rivera Aponte trabajó como gerente de proyectos de varios de los sistemas de la plataforma móvil del Sistema de Lanzamiento Espacial, o SLS por sus siglas en inglés, el poderoso cohete lunar de las misiones Artemis. Dirigió el equipo que hizo el diseño, la integración, la construcción y las pruebas de uno de los componentes de esa plataforma, el brazo de acceso de la tripulación. Este conducirá a los astronautas a la cápsula Orion a partir de la misión Artemis II. “Es la última estructura terrestre que van a tocar antes de entrar a la nave y despegar”, dice. 

Mediante las misiones de Artemis, la agencia llevará a la primera mujer y a la primera persona de color a la superficie lunar. “Es algo histórico, porque solamente 12 personas han ido a la Luna, y todos fueron hombres blancos”, señala. “Ahora queremos mostrar que somos diversos y que todos tenemos la misma capacidad de poder hacer cosas maravillosas y grandes y explorar”.

Contribuir a la exploración espacial la “llena de ánimo y pasión”. Tras 19 años en la NASA, le entusiasma motivar e inspirar a estudiantes a adentrarse en la ingeniería y otras áreas de STEM. “Es muy importante que sepamos que podemos ser esa chispa o sembrar esa semilla en el corazón de alguien, de un estudiante, de una niña”. 

Bea Gallardo-Lacourt, apasionada por la física

Bea Gallardo-Lacourt

El aspecto del trabajo de Bea Gallardo-Lacourt que más la motiva es la posibilidad de formular nuevas preguntas que expandan el conocimiento humano. Créditos: cortesía de Bea Gallardo-Lacourt

La fascinación de Bea Gallardo-Lacourt por la física empezó a los 13 años. En su hogar natal en Santiago de Chile, sus padres siempre la incentivaron a interesarse por las matemáticas y la ciencia, ya que las consideraban “carreras emocionantes”. Pero lo más que le apasionó de ese campo fue que podía responder preguntas complejas. 

Esa curiosidad la llevó, desde hace tres años, a trabajar en la división de heliofísica del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. Su investigación se basa en comprender los procesos físicos que existen detrás de las auroras boreales, utilizando imágenes que se toman desde tierra.

Para la doctora en Física Espacial, dos mujeres fueron fundamentales para su formación profesional: su madre y su profesora guía de pregrado. “De mi madre, aprendí a trabajar con tenacidad y a no limitarme a hacer lo que me apasionaba. Mientras, mi profesora guía, la doctora Marina Stepanova, me ayudó a entender lo que yo era capaz de hacer”, dice.

La investigadora espera inspirar a las mujeres, sobre todo a las niñas hispanas. “Quiero demostrar que la carrera de la ciencia es una profesión viable para todas las mujeres interesadas”, subraya.

Por Misael A. Pagán-Chárriez y Noelia González 

Centro de Vuelo Espacial Goddard, Greenbelt, Maryland

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