Publicado: 
27 de enero de 2022

El MRO descubre que el agua fluyó en Marte durante más tiempo del que se pensaba

El Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO, por sus siglas en inglés) de la NASA usó su cámara de contexto para capturar esta imagen de Bosporos Planum, una ubicación en Marte. Las motas blancas son depósitos de sal que se encuentran dentro de un canal seco. El cráter de impacto más grande en la escena tiene 1,5 kilómetros (casi 1 milla) de ancho. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS
El Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO, por sus siglas en inglés) de la NASA usó su cámara de contexto para capturar esta imagen de Bosporos Planum, una ubicación en Marte. Las motas blancas son depósitos de sal que se encuentran dentro de un canal seco. El cráter de impacto más grande en la escena tiene 1,5 kilómetros (casi 1 milla) de ancho. Créditos: NASA/JPL-Caltech/MSSS

Hace miles de millones de años, Marte tuvo ríos y estanques, proporcionando un hábitat potencial para la vida microbiana. A medida que la atmósfera del planeta mermó con el tiempo, esa agua se evaporó, dando lugar al mundo desértico congelado que estudia hoy el Orbitador de Reconocimiento de Marte (MRO, por sus siglas en inglés) de la NASA.

Se cree que el agua de Marte se evaporó hace unos 3.000 millones de años. Pero dos científicos que estudian los datos que el MRO ha acumulado durante los últimos 15 años, han encontrado evidencias que reducen significativamente esa línea de tiempo: su investigación revela signos de agua líquida en el planeta rojo hace tan solo 2.000 a 2.500 millones de años, lo que significa que el agua fluyó allí durante cerca de 1.000 millones de años más que las estimaciones previas.

Los hallazgos, publicados en AGU Advances el 27 de diciembre de 2021, se centran en los depósitos de sal que quedaron cuando se evaporó el agua.

Mientras que la forma de ciertas redes de valles indicaba que el agua pudo haber fluido en Marte recientemente, los depósitos de sal brindan la primera evidencia mineral que confirma la presencia de agua líquida. El descubrimiento plantea nuevas preguntas sobre cuánto tiempo podría haber sobrevivido la vida microbiana en Marte, si es que alguna vez se formó. En la Tierra, al menos, donde hay agua, hay vida.

La autora principal del estudio, Ellen Leask, realizó gran parte de la investigación como su trabajo de doctorado en Caltech, en Pasadena. Ella y la profesora de Caltech Bethany Ehlmann utilizaron datos del instrumento MRO llamado Espectrómetro de imágenes de reconocimiento compacto para Marte (CRISM, por sus siglas en inglés) para mapear las sales de cloruro en las tierras altas, ricas en arcilla, del hemisferio sur de Marte, terreno además marcado por cráteres de impacto. Estos cráteres fueron una clave para datar las sales: cuantos menos cráteres tiene un terreno, más joven es. Al contar el número de cráteres en un área de la superficie, los científicos pueden estimar su edad.

El MRO tiene dos cámaras que son perfectas para este propósito. La Cámara de contexto (CTX, por su nombre en inglés), con su lente gran angular en blanco y negro, ayuda a los científicos a mapear la extensión de los cloruros. Para acercar, los científicos recurren a el Experimento científico de imágenes en alta resolución (HiRISE, por sus siglas en inglés), que les permite ver detalles tan pequeños como un rover en Marte desde el espacio.

Usando ambas cámaras para crear mapas digitales de elevación, Leask y Ehlmann descubrieron que muchas de las sales estaban en depresiones, que alguna vez albergaron estanques poco profundos, en llanuras volcánicas de suave pendiente. Los científicos también encontraron canales sinuosos y secos cerca, antiguos arroyos que alimentaron la escorrentía superficial (del derretimiento ocasional del hielo o el permafrost) en estos estanques. El conteo de cráteres y la evidencia de sales en la parte superior del terreno volcánico les permitió fechar los depósitos.

“Lo sorprendente es que después de más de una década proporcionando imágenes de alta resolución, estéreo e infrarrojos, el MRO ha impulsado nuevos descubrimientos sobre la naturaleza y el momento de estos antiguos estanques de sal conectados a ríos”, dijo Ehlmann, subdirectora e investigadora de CRISM. Su coautora, Leask, ahora es investigadora postdoctoral en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, la cual dirige CRISM.

Los minerales de sal fueron descubiertos por primera vez hace 14 años por el orbitador Mars Odyssey de la NASA, que se lanzó en 2001. El MRO, que tiene instrumentos de mayor resolución que Odyssey ha estado estudiando las sales, entre muchas otras características de Marte, desde su lanzamiento en 2005. Ambos son administrados por el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL, por su acrónomo en inglés) la NASA en el sur de California.

“Parte del valor del MRO es que hace que nuestra visión del planeta se vuelva más detallada con el tiempo”, dijo Leslie Tamppari, científica adjunta del proyecto de la misión en el JPL. “Cuanto más del planeta cartografiermos con nuestros instrumentos, mejor podremos entender su historia”.

Más datos de la misión

JPL, una división de Caltech en Pasadena, California, administra la misión MRO para la Dirección de Misiones Científicas de la NASA en Washington, D.C.. La Universidad de Arizona, en Tucson, opera HiRISE, que fue construido por Ball Aerospace & Technologies Corp., en Boulder, Colorado. MARCI y la CTX fueron construidas y son operadas por Malin Space Science Systems en San Diego.

Traducido por CEV-MDSCC​
Leer en inglés