Publicado: 
07 de diciembre de 2016

El misterio del calentamiento de la corona

Así no es como funciona esto en el Sol. La superficie visible del Sol tiene una temperatura de 5.538 °C (10.000 °F). Alejarnos del infierno debería enfriar las cosas, pero no es asi. En vez, la atmósfera superior del Sol, o corona, chisporrotea a millones de grados (una temperatura que es de 200 a 500 veces mayor que la de la fogata ardiente que está por debajo).

Por más de medio siglo, los astrónomos han intentado descubrir qué es lo que causa que la corona sea tan caliente. Ese es uno de los problemas más frustrantes en la astrofísica.

El físico solar Bart De Pontieu, del Laboratorio Solar y Astrofísico Lockheed Martin (Lockheed Martin Solar & Astrophysics Laboratory, en idioma inglés), afirma: “El problema del calentamiento de la corona fue descubierto en la década de 1940. El problema involucra una variedad de procesos físicos complejos que son difíciles de medir o captar directamente en modelos teóricos”.

El 27 de junio de 2013, con fogatas ardiendo en campamentos alrededor de los Estados Unidos, la NASA lanzó el Espectrógrafo Generador de Imágenes de la Región de Interface (Interface Region Imaging Spectrograph o IRIS, por sus siglas en inglés), un observatorio espacial solar que está diseñado para poder investigar a fondo todos los detalles de cómo se calienta la atmósfera solar.

“IRIS estudia la región de transición entre la superficie y la corona del Sol”, explica De Pontieu, quien es el científico principal del observatorio. “Puede rastrear la temperatura y los movimientos del gas caliente con una resolución espacial (0,33 segundos de arco), temporal (2 s) y espectral (2 mi/s), sin precedentes”.

La mayoría de los investigadores concuerdan en que la corona probablemente se calienta de diversas maneras. Por ejemplo, las ondas de plasma del Sol pueden subir hacia la corona y chocar, depositando allí su energía. Al mismo tiempo, podrían haber “bombas de calor” que explotan. Estas explosiones ocurren cuando los campos magnéticos en la corona se entrecruzan y realinean, explotando como una llamarada solar en miniatura.

Una de las preguntas mas importantes sobre el calentamiento de la corona ha sido: ¿La corona se calienta en todos lados a la vez o el calor emana de eventos aislados, parecidos a una bomba?

De Pontieu explica: “Estas dos posibilidades son muy diferentes, y la diferencia podria ser muy difícil de ser observada”.

El problema es que la corona es un gran conductor térmico. Si una bomba de calor explota, el calentamiento producido como consecuencia de dicha explosión se extiende rápidamente a lo largo de una región extensa. Parpadea, y eso se verá muy parecido al calentamiento uniforme.

Afortunadamente, el IRIS nunca parpadea. A través de una observación reciente, llevada a cabo mediante los espectrógrafos del observatorio, se encontró evidencia de estos eventos aislados y explosivos.

Paola Testa, del Centro de Astrofísica Harvard-Smithonian (Harvard-Smithonian Center for Astrophysics, en idioma inglés), autora del articulo principal que reporta los resultados, dice: “Como IRIS tiene una resolución dies veces mejor de la región de transición que los instrumentos anteriores, pudimos ver material caliente moviéndose hacia arriba y hacia abajo a travez de los campos magnéticos de la parte inferior de la corona. Esto es compatible con los modelos de la Universidad de Oslo, en los cuales la reconexión magnética pone en marcha bombas de calor en la corona”.

Testa enfatiza que otros mecanismos de calentamiento también pueden estar actuando. Aun así, estas nuevas observaciones podrían ayudar a descifrar cuánto calentamiento proviene de eventos aislados, ayudando así a los investigadores a resolver un rompecabezas muy complejo que tiene décadas de antigüedad.

Para obtener más noticias sobre grandes misterios, manténgase conectado con ciencia.nasa.gov.