Publicado: 
05 de abril de 2018

El agradable aroma del sistema de soporte vital

Cuando el astronauta de la NASA Kjell Lindgren despegó desde Kazajistán en julio de 2015 para iniciar su primera expedición a bordo de la Estación Espacial Internacional (EEI, por sus siglas en español), tenía algunas expectativas muy altas:

“Estaba ansioso por ver la Tierra desde el espacio”, dice.

“Y no podía esperar para flotar en microgravedad”, recuerda.

Además, confesó: “Yo esperaba que la Estación Espacial Internacional oliera como un vestuario”.

Después de todo, ¿qué esperarías? Es una nave espacial hermética, ocupada continuamente, 24 horas al día, 7 días a la semana, 365 días del año, por media docena de astronautas que trabajan duro y hacen ejercicio.

Sin embargo, Lindgren estaba por llevarse una sorpresa. “En verdad, el aire en la estación espacial olía muy bien. Los filtros del sistema de soporte vital purifican muy bien el aire. No había ningún problema”.

El primer contacto con el aire puro de la estación espacial le hizo acordar a Lindgren, un cirujano de vuelo, la impresionante tecnología que posee el sistema de soporte vital de la estación.

“En la Estación Espacial Internacional, estamos poniendo a prueba tecnologías que nos permitirán vivir confortablemente durante los largos viajes al sistema solar. Nuestros sistemas de soporte vital brindan una atmósfera adecuadamente presurizada con la cantidad correcta de oxígeno, depura el dióxido de carbono del aire, mantienen la temperatura en un rango agradable y proporcionan agua, luz y todo lo que necesitamos para nuestra higiene”.

De allí el agradable aroma del aire.

“Mientras estaba en la Estación Espacial Internacional, sentí que me parecía mucho a un constructor de puentes, ayudando a allanar el camino de la humanidad hacia Marte”, relata Lindgren.

A medida que los planificadores de misiones se enfocan en el Planeta Rojo, “definitivamente estamos evolucionando gracias a las lecciones aprendidas en la EEI”, dice Molly Anderson, quien es una tecnóloga principal de la NASA. “Queremos aumentar el nivel de reciclaje de desechos más allá de lo que lo hacemos ahora en la estación. Nuestro sistema de agua en la EEI puede reciclar alrededor del 93% de las aguas residuales para obtener agua que se pueda volver a utilizar. El líquido que queda se conoce como “salmuera” y pronto volará una demostración de esa tecnología en la estación, la cual también recuperará la mayor parte del agua”.

“En la estación, si todos los sistemas están en funcionamiento, podemos reciclar algo menos del 50% del dióxido de carbono y convertirlo en oxígeno. Pero estamos tratando de aumentar ese porcentaje, al menos un 75% e incluso cerca del 100%”, continúa Anderson.

A pesar de que la estación espacial todavía depende de las naves de abastecimiento que le hacen llegar provisiones y equipamiento, los sistemas de soporte vital mejorados pueden ayudar a reducir esas necesidades, dejando más espacio para los equipos de ciencia y científicos que viajan a la estación. Además, desde la Tierra no se podrá brindar ayuda a las misiones que se realicen fuera de la órbita de la Tierra.

“A cientos de millones de kilómetros de la Tierra, nadie podrá traernos agua potable ni reemplazar sistemas que funcionen mal”, dice Lindgren. “Estaremos solos; seremos únicamente nosotros y el sistema de soporte vital”.

Es por ello que es tan importante que el desarrollo del soporte vital se realice a bordo de la estación, un banco de pruebas excelente para futuros vuelos espaciales.

Para obtener más información de la Estación Espacial Internacional, visite: www.nasa.gov/station.

Para obtener más información sobre el agradable aroma de las naves espaciales, y los sistemas que las sustentan, manténgase conectado con ciencia.nasa.gov.