Publicado: 
04 de diciembre de 2012

El extraño atractivo de un eclipse con nubes

Este es el relato de un testigo presencial del eclipse solar que tuvo lugar el 14 de noviembre, el Dr. Tony Phillips, quien es el editor de producción de Ciencia@NASA.

23 de noviembre de 2012: El astrofísico y legendario cazador de eclipses Fred Espenak tiene un esquema de clasificación de maravillas naturales. "En una escala de 1 a 10", dice, "los eclipses totales son un millón".

Aparentemente, esto es así incluso cuando el eclipse está casi completamente tapado por las nubes.

La semana última, experimenté un eclipse de esas características en Four Mile Beach, fuera de la ciudad turística de Puerto Douglas, en Queensland, Australia. Durante años, turistas, astrónomos y cazadores de eclipses habían estado anticipando un fantástico espectáculo en el Mar de Coral, el 14 de noviembre de 2012. Apenas después del amanecer, la Luna pasaría directamente frente al Sol, que pendía en lo bajo. Esto produciría un eclipse total que se podría observar plenamente en muchas ciudades turísticas de la costa. Más de cien mil personas (entre las cuales se incluye mi familia y yo) se dieron cita allí para presenciar el suceso.

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El eclipse total del 14 de noviembre de 2012 visto a través de las nubes en Yorkeys Beach, en Queensland, Australia. Crédito y derechos de autor: Stephen Mudge

La noche anterior al eclipse, el cielo estuvo transparente como el cristal; todas las estrellas del cielo del sur titilaban brillantemente sobre nuestras cabezas. Sin embargo, cuando llegó el amanecer, había nubes en el horizonte y, para las 6.30 de la mañana (hora local), a menos de 10 minutos antes de la totalidad del eclipse, miles de personas en la playa observaron con consternación cómo un irregular banco de nubes blancas y esponjosas rodaba justo frente al Sol.

Fue en ese momento que me di cuenta de que incluso un eclipse con nubes está fuera de cualquier esquema de clasificación.

Aunque deseábamos que las nubes se retiraran urgentemente, me di cuenta del beneficio que aportaban: las nubes actúan como filtro natural. El Sol parcialmente eclipsado llegó hasta la Luna a través de la gris pelusa esponjosa ubicada arriba de ella. Los espectadores, imprudente pero también irresistiblemente, se quitaron las gafas para eclipses con el fin de lograr la clase de visión directa que hubiera sido imposible obtener con un cielo límpido. Fue fascinante.

En ese momento, únicamente una cosa podía quitar nuestros ojos del cielo: la llegada de la sombra de la Luna. La sentimos antes de verla. Incluso a las 6.30 de la mañana, la playa estaba caliente y húmeda. De repente, nos vimos envueltos en un frío inesperado. Miramos a nuestro alrededor y vimos que el paisaje rápidamente se oscurecía. Los pájaros tropicales que habían estado revoloteando ruidosamente en las copas de los árboles cercanos se detuvieron y un silencio sobrenatural descendió en la playa.

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Los rayos del Sol eclipsado a través de las nubes en Queensland, Australia, el 14 de noviembre de 2012. Observe la forma de media luna de la reflexión interna, justo por encima del codo derecho del fotógrafo. Crédito de la fotografía: Tony Phillips [Más]

La palabra clave es "sobrenatural". La sombra de la Luna atraviesa más de un cuarto de millón de kilómetros a través del oscuro vacío del espacio y, cuando alcanza la playa en Australia, parece traer con ella algo del silencioso frío. Algo innegablemente cósmico estaba en el aire.

En ese momento, con la marea subiendo alrededor de nuestros pies, las nubes partieron y dejaron al descubierto a la Luna y al Sol en una alineación casi perfecta. A través de un pequeño agujero, vimos a la delgada y brillante media luna estrecharse y desaparecer. La corona solar surgió alrededor del negro disco de la Luna, exactamente igual que la página desplegable de un libro de texto de astronomía.

Giré hacia donde estaba mi hija Amelia, de 16 años, e involuntariamente grité: "¡Dios mío! ¡Mira!" (como si ella ya no lo estuviera haciendo).

La playa estalló de expresiones de deleite durante... un segundo, dos segundos, tres segundos... un largo conteo hasta llegar a tres y luego las nubes desaparecieron nuevamente. El eclipse había terminado.

Meteor Smoke (signup)

Se suponía que la totalidad duraría dos minutos y solamente habíamos visto tres segundos de ella. Cabe destacar que a nadie pareció importarle. A lo largo de Four Mile Beach, miles de personas se pararon en el frío centro de la sombra de la Luna, envueltos por la oscuridad lunar, y miraron fijamente, fascinados, la mancha con nubes donde el eclipse estaba desplegándose detrás de un inflado velo gris de gotas de agua. Un breve vistazo de la corona del Sol había enviado a los observadores un impacto eléctrico y estábamos petrificados.

Un minuto y 57 segundos más tarde (un intervalo que pareció ser mucho más breve), la Luna se deslizó fuera del disco solar. Las nubes abruptamente "florecieron" con luz. Pareció como si hubiera ocurrido una explosión en la atmósfera, no muy por encima de nuestras cabezas. Aparecieron colores tornasolados alrededor del borde de las nubes a medida que las gotas de agua difractaban los rayos de la luz que emergía.

Estoy bastante seguro de que nadie en la playa quedó desilusionado.

A medida que la totalidad finalizaba, el centro oscuro de la sombra de la Luna recorrió y abandonó la playa. Así dio inicio a un rápido viaje de 14.500 kilómetros (9.000 millas) a través del inhabitado Pacífico Sur. Los pájaros comenzaron a cantar de nuevo, mientras nosotros nos frotábamos los brazos para apresurar la partida del frío.

Solamente había una última cosa por hacer: correr un maratón.

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"¡Cuidado con ese árbol!" (Corriendo un maratón a través del bosque lluvioso con gafas para eclipses)

Por primera vez, los corredores habían organizado una carrera de 42 kilómetros (26,2 millas) con un eclipse como indicador de la partida. La finalización de la totalidad fue nuestra señal para reunirnos en la línea de partida y salir de prisa a través de los verdes bosques y campos de caña de azúcar del noreste de Queensland. Mi compañera de carrera fue el ave de goma de la NASA, Camilla, quien correría el maratón en favor del programa "Entrenar como un astronauta" ("Train Like an Astronaut", en idioma inglés), de la agencia espacial. Camilla es la primera ave de goma que realiza tal proeza.

El eclipse parcial todavía estaba ocurriendo cuando cientos de corredores inundaron la salida; de modo que la mayoría de los atletas todavía tenían puestas sus gafas para eclipses. A medida que las nubes se dispersaron, pudimos mirar hacia arriba y ver cómo el Sol retornaba a su figura habitual al abandonar la forma de delgada media luna dorada y pasar a ser una abultada media luna para, finalmente, convertirse de nuevo en un círculo completo. Los corredores experimentados están acostumbrados a ver paquetes vacíos de geles energizantes durante el recorrido de las carreras largas. En este maratón, el recorrido en cambio estuvo repleto de gafas para eclipses desechadas.

Pronto, el cielo estaba completamente límpido y el caluroso sol australiano arrojó sus rayos sobre los corredores. La temperatura ascendió a casi 32 grados Celsius (90 grados Fahrenheit) y la humedad de Queensland hizo que el índice de calor llegara cerca de los 38 grados Celsius (100 grados Fahrenheit). ¡Definitivamente estábamos quedándonos sin nubes! Para combatir el calor, recordé cómo se sentía la fría sombra de la Luna y, en mi mente, repasé una y otra vez los tres segundos de la totalidad que había presenciado (una película en la mente que todavía se estaba desarrollando, cuando Camilla y yo cruzamos la línea de llegada, más de cuatro horas después). Incluso ahora, casi no puedo quitármela de la mente.

Después de todo, quizás un millón sea poco.

Créditos y Contactos
Funcionaria Responsable de NASA: Ruth Netting
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Traducción al Español: Ángela Atadía de Borghetti
Editora en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Ángela Atadía de Borghetti


Más información (en inglés y español)

Página del Eclipse Solar, de la NASA

Entrenar como un astronauta (Train Like an Astronaut, en idioma inglés) -- un programa de la NASA para estar en buen estado físico

Galería fotográfica del eclipse solar australiano

La cura que propone la NASA para una fobia común -- conozca más sobre el ave de goma que corrió el maratón del eclipse solar

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