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La Luna es un Testigo Cruel

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La Luna es un Testigo Cruel

La Luna conserva un registro de las catástrofes causadas por impactos de asteroides en nuestro planeta

NASA

Enero 26, 2007: Tome los binoculares y examine la rugosa faz de la Luna. Está cubierta de miles de hoyuelos, cráteres causados por el impacto de asteroides y cometas interplanetarios. ¿Alguna vez se ha preguntado por qué la Tierra, que es un blanco mucho más grande, aparenta tener tan pocos cráteres? Es tan raro encontrarlos que el mejor ejemplo de ellos, el cráter del Meteoro Barringer, en Arizona, es en verdad una atracción turística. ¿La Tierra tuvo suerte y pudo esquivar tan pesada artillería?

No. A través de la historia del Sistema Solar, la Tierra ha sido bombardeada inclusive mucho más que la Luna. Pero nuestro planeta se mantiene tan activo geológicamente que los terremotos, los volcanes y los cambios climáticos, que nos parecen ya tan familiares, continuamente están aplastando, derritiendo y moldeando su corteza. Es decir, la Tierra destruye constantemente la evidencia de su pasado, incluyendo la evidencia de antiguos impactos. Prácticamente todos los cráteres terrestres identificados -sólo 170 hasta el momento- han estado sometidos a tanta erosión que las pistas esenciales se han borrado.

Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la Luna. De acuerdo con Paul Spudis, un científico planetario adjunto del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins, una de las razones más importantes que tiene la NASA para regresar a la Luna es aprender más sobre la Tierra.

"La Luna es un ‘plato testigo’ para la Tierra", declara Spudis, tomando prestado este acertado término del área de la investigación de armas. Cuando los científicos quieren medir el tipo, la cantidad y el patrón de daño ocasionado por una explosión, ubican estos ‘platos testigo’, hechos de diversos materiales y que sirven para efectuar un diagnóstico, cerca de donde ocurrirá la prueba, con el fin de registrar el impacto de la metralla y la radiación.

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"La Tierra y la Luna ocupan la misma posición en el sistema solar", explica Spudis. "No obstante, mientras que la Tierra es un planeta muy dinámico, la Luna es un mundo fósil, sin atmósfera. De modo que la Luna conserva un registro de las etapas tempranas del sistema solar, que ya no se puede leer en la Tierra."

Esto no es sólo especulación. A principios de la década de 1970, los astronautas de las últimas tres misiones Apolo (15, 16 y 17) trajeron consigo muestras obtenidas por medio del sondeo profundo de tres lugares distintos en la Luna. Los instrumentos perforaron el regolito lunar (la capa de roca triturada y polvo que cubre la Luna) hasta alcanzar una profundidad mayor que 2 metros.

"Las muestras que estos instrumentos extrajeron a mayor profundidad tenían dos mil millones de años, y prácticamente no han cambiado desde entonces", dice Spudis. Pero un reciente nuevo análisis reveló una gran sorpresa. "El regolito lunar atrapa partículas que provienen del viento solar. Y las muestras obtenidas por medio del sondeo revelan que hace dos mil millones de años el viento solar tenía una composición química distinta de la que tiene en la actualidad. No existe una explicación para esto dentro de la teoría solar, pero este descubrimiento es crucial para entender la formación de la Tierra -y también la evolución de las estrellas."

Abajo: El astronauta de la misión Apolo 16, Charlie Duke (se muestran sus pies), introduce un tubo de extracción de muestras en el regolito lunar. [Más Información]

Otro gran interrogante que podría ser develado regresando al plato testigo de la Luna es el siguiente: ¿Qué provocó las repentinas extinciones en masa de las diversas formas de vida que marcan el final de las distintas eras geológicas en la Tierra?

La más famosa es la llamada extinción K-T, que provocó la desaparición de los dinosaurios hace más de 65 millones de años, y que marcó el final de la era Mesozoica (la época de los reptiles) y el comienzo de la era Cenozoica (la época de los mamíferos). Gran parte de la información sugiere que un asteroide de 10 km de ancho aproximadamente impactó contra la Tierra y produjo cambios climáticos tan catastróficos que ocasionaron la desaparición de las plantas verdes que realizaban la fotosítesis y el hambre de la mitad de todas las criaturas vivientes. De hecho, se ha identificado al Cráter de Chicxulub, en la Península de Yucatán, México, como la zona cero. Dicho cráter mide alrededor de 160 kilómetros de diámetro.

En el registro fósil, existe evidencia de que tales impactos ocurren periódicamente, "una vez cada 26 millones de años", dice Spudis. "No todos están de acuerdo con esto, aunque creo que la evidencia es bastante condundente."

Pero, ¿por qué sucedería esto? "¡Algunas teorías parecen bastante absurdas!" Podría ocurrir que el Sol tuviese un compañero oscuro y distante que periódicamente provocara perturbaciones en la Nube de Oort, lo que provocaría la caída de los cometas en forma de lluvia hacia la Tierra. O quizás el Sistema Solar en su conjunto esté moviéndose hacia adentro y hacia afuera del plano de la Vía Láctea ocasionando de este modo episodios periódicos de bombardeo.

Sin embargo, antes de dejarnos llevar por la teoría, "necesitamos establecer si esto realmente sucede", advierte Spudis. ¿Es la Tierra verdaderamente bombardeada en forma periódica? Una vez más, la Luna tiene la respuesta. Un estudio detallado del suelo de varios cientos de cráteres lunares podría validar o invalidar la hipótesis relacionada con el período de 26 millones de años. "Tenemos que estudiar las muestras del material que se derritió a causa del impacto y determinar las edades de los cráteres."

La Luna es un testigo cruel, pero confiable, de la historia de la Tierra.

Créditos y Contactos

Autora: Trudy E. Bell
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls

Relaciones con los Medios: Steve Roy
Traducción al Español: Iris Mónica Vargas
Editor en Español: Angela de Borghetti
Editor Científico: Carlos Román
El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.