Crónicas del Apolo Episodio 2: Esquiando en la Luna
Episodio 2: Esquiando en la Luna
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Enero 17, 2006: Aquí, la información para esquiadores no puede ser mejor: cielo despejado, ausencia de viento, pendientes suaves y una profunda capa de polvo que aguantará sin derretirse al menos cinco mil millones de años. Agarren sus bastones y preparen el equipaje.
Sólo una cosa, no olviden el traje espacial, porque iremos a la Luna.
Más de un astronauta del Apolo recordó maravillosos paisajes invernales al ver las montañas lunares
cubiertas de polvo. "Mi traje para la nieve está listo", bromeó Ed Mitchell, piloto del Apolo 14, tras enfundarse su
traje espacial para un paseo en torno a Fra Mauro. El comandante Al Shepard estuvo de acuerdo, "Estás listo para
salir y jugar en la nieve".
"¡Hombre, esto es muy hermoso! Me recuerda a Sun Valley (una estación de esquí en
Idaho)", exclamó por radio Jim Irwin, del Apolo 15, desde su lugar de aterrizaje cerca de la sinuosa Fisura
Hadley. Bajo sus pies, el suelo era mullido como "suave nieve en polvo". Elevándose más
de 3.700 metros 11.000 pies sobre él, el Monte Hadley Delta se asemejaba extrañamente "al Dollar
Mountain en Sun Valley, una colina con grandes condiciones para la práctica del esquí".
Arriba: El astronauta del Apolo 15 Dave Scott asciende por la mullida base del Monte Hadley Delta. Crédito de la fotografía: Jim Irwin. [Más Información]
(Tras la misión, Irwin se lamentaba, "si hubiera sabido que Sun Valley iba a invitarme a visitarles, ¡habría mencionado a todas las demás grandes estaciones de esquí del mundo!")
"Colega, ¡esto sí que es conducir!", exclamó Charlie Duke, poniendo a prueba el vehículo lunar del Apolo 16 alrededor de las Tierras Altas Descartes. "A veces patina hacia atrás", informó, "pero no hay problema". En el asiento del copiloto, el comandante John Young intervino, "Es como conducir sobre la nieve, Houston. ¡Por Dios!"
Increíble pero cierto: a 375.000 km un cuarto de millón de millas de la Tierra, en un mundo donde el Sol de mediodía calienta el suelo más que el agua hirviendo, los astronautas del Apolo no podían dejar de hablar de la nieve.
Pero a nadie le picó el gusanillo tan fuerte como al geólogo del Apolo 17 "Jack" Schmitt.
"¡Qué lástima no tener mis esquís!", exclamó por radio a Houston desde un objetivo geológico en el montañoso Valle de Taurus-Littrow.
"Jack,
¿sacaste una panorámica desde ahí arriba? El comandante Gene Cernan le recuerda a Schmitt fotografiar el lugar.
Schmitt: "No, lo olvidé. Ahora me interesa el esquí".
Cernan: "Yo la sacaré". Él mismo hace el trabajo.
Jack coloca sus dos piernas en postura de esquí, y repite el ruido de esquís
deslizándose: "Shhh. Shhh. Shhh. Shhh. Shhh. Shhh. ¡Whoo! Me voy de lado. (Pausa) Shhhoomp. Shhhoomp. Es un
poco difícil conseguir una buena rotación de caderas".
Derecha: "Shhhoomp." Dibujo de Jack Schmitt por Ulrich Lotzmann. Copyright 2003, todos los derechos reservados. [Más Información]
Refinando su técnica mediante ensayo y error, Schmitt inventó rápidamente un método para
esquiar en la Luna sin equipo. Podéis llamarlo "esquí de travesía lunar".
"En la baja gravedad lunar", explicaría 35 años después, "se puede esquiar por encima del
polvo lunar: y yo lo hice. Imagínense el balanceo de brazos y piernas al estilo del esquí de travesía. Con cada
empujón de la punta de sus pies, su cuerpo se desliza hacia delante por encima del suelo.
Balancea, planea, balancea, planea. Las únicas marcas que dejas en el polvo lunar son las huellas de la
punta de tus pies".
Cernan llamó a esto "tranquear", y no le hacía mucha gracia, prefiriendo su
propio "salto de canguro" para moverse. Pero esa es otra historia.
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Sólo hay un problema: a diferencia de la verdadera nieve, "el polvo lunar es muy abrasivo". Los astronautas del Apolo lo descubrieron cuando se introdujo en sus trajes espaciales. El polvo lunar se infiltraba en cada rincón, causando fugas de aire, soldando juntas y arañando rodamientos. Era una tremenda molestia.
El polvo lunar es abrasivo debido a la manera violenta en que se forma. Durante miles de millones de años, asteroides grandes y pequeños han golpeado la superficie lunar, astillando rocas y fundiendo el suelo para formar vidrio. El golpeo incesante (qué continúa aún hoy) ha suavizado las aserradas montañas lunares convirtiéndolas en laderas adecuadas para el esquí, y ha recubierto la Luna con un residuo polvoriento hecho de vidrios rotos y rocas afiladas: el polvo lunar.
"Para esquiar en la Luna, necesitarías un equipo que pudiera deslizarse sobre este material tan abrasivo. Quizá unos esquís recubiertos de Teflón podrían servir", sugiere Schmitt. El Teflón tiene el coeficiente de fricción más bajo que se conoce para un material sólido.
No es una idea tan descabellada.
Aquí en la Tierra, la gente esquía en dunas de arena, por ejemplo en el Gran Parque Nacional de las Dunas de
Arena en Colorado. Unos esquís normales recubiertos con rocío lubricante de silicona o WD-40 se deslizan sobre
las dunas como si fueran cuidadas pistas de esquí. Un trineo hecho con cartón y cinta para tuberías también funcionaría.
Derecha: la esquiadora Diane Winger esquía en la modalidad de telemark sobre la arena del Gran Parque Nacional de las Dunas de Arena en Colorado (N.del T. telemark: modalidad del esquí de travesía en el cual las fijaciones de los pies dejan libre el talón). Crédito de la fotografía: Charlie Winger. [Más Información]
Pero, previene Schmitt, "el polvo lunar es mucho más abrasivo que la arena". Un grano
típico de arena terrestre mide entre 250 y 500 micras (millonésimas de metro) de diámetro y tiene bordes
redondeados. Resbalan con facilidad unos sobre otros, se deslizan y ruedan. Por el contrario, un típico grano
de polvo lunar mide menos de 100 micras y tiene bordes muy afilados. Los finos granos se agarran unos a
otros "como Velcro", dice Schmitt, "y arañan cualquier cosa que entre en contacto con ellos". Unos esquís
recubiertos de Teflón podrían no durar mucho.
¿Es hora de inventar un nuevo material? La NASA volverá a la Luna, con una
primera oleada de astronautas programada en torno a 2018. El objetivo a largo plazo es establecer
una base permanente. Esquís y trineos podrían resultar útiles para el transporte diario o para el
recreo de fin de semana.
A Schmitt también le gustaría regresar. El polvo es cosa de otro mundo.
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Créditos y Contactos Autor: Dr. Tony Phillips Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls | Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Carlos Luque / Carlos Román Editor en Español: Héctor Medina |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |


