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Un Mito sobre la Actividad Solar

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Un Mito sobre la Actividad Solar

A pesar de la proximidad del mínimo solar, el Sol continúa sorprendentemente activo.

NASA

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Mayo 5, 2005: Existe un muy popular mito acerca del Sol. Los maestros lo enseñan. Los astrónomos lo repiten. NASA lo tiene en cuenta para planear las misiones de exploración.

ver leyendaCada 11 años la actividad solar aumenta notablemente. Manchas solares salpican su superficie; éstas explotan; masivas nubes de gas conocidas como "Eyecciones de Masa Coronal", o EMC, son lanzadas a través del sistema solar. La Tierra es impactada con rayos X y protones, y con nudos de magnetismo. A esto se le llama máximo solar.

Derecha: Una explosión solar en 2001. [Más información]

Con respecto al máximo solar, no hay nada ficticio. Durante los episodios más recientes de los años 2000 y 2001, los observadores del cielo vieron auroras tan al sur como en México y Florida; los astrónomos se maravillaron con las enormes manchas solares; los operadores de satélites y las compañías de energía se enfrentaron con apagones.

Ahora, el Sol se aproxima al extremo opuesto de su ciclo de actividad solar, al mínimo solar, que se presentará en el 2006. Podemos entonces despreocuparnos, pues durante el mínimo solar el Sol está tranquilo. ¿No es verdad?

"Ese es el mito", dice el físico solar David Hathaway del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA. Lo cierto es que la actividad solar nunca se detiene, "ni aún durante el mínimo solar".

Para demostrar que esto es verdad, Hathaway contó el número de llamaradas solares clase X cada mes durante los 3 últimos ciclos solares, un período que abarca desde 1970 hasta hoy. Las llamaradas de clase X son del tipo más poderoso de explosiones solares; son asociadas con auroras brillantes y tormentas de radiación intensa. "Hubo al menos una llamarada de clase X durante cada uno de los últimos tres mínimos solares", dice Hathaway.

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Arriba: La frecuencia de las llamaradas solares de Clase X durante los últimos tres ciclos solares. Los puntos rojos indican 10 o más llamaradas en un mes: los puntos amarillos de 3 a 9 llamaradas, los puntos verdes de 1 a 2 llamaradas. Crédito: David Hathaway, NASA/MSFC.

Esto significa que los astronautas que viajen a través del sistema solar, lejos de la protección de la atmósfera terrestre y de su campo magnético, nunca pueden bajar la guardia.

Eventos recientes confirman este hecho: Retrocedamos a enero 10 de 2005. Han pasado 4 años desde el máximo solar y el Sol está casi despejado —solo dos pequeñas manchas solares son visibles desde la Tierra. El Sol se encuentra tranquilo.

Al día siguiente, con asombrosa rapidez, todo cambia. El 11 de enero aparece una nueva mancha. Al principio no era más que un punto y rápidamente se convierte en un gigante casi tan grande como el planeta Júpiter. "Sucedió tan rápido", recuerda Hathaway. "La gente me preguntaba si deberían estar alarmados".

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Arriba: Aparece una mancha solar gigante. Enero 10-14, 2005. Crédito SOHO.

Entre el 15 y el 20 de enero, la mancha solar liberó dos llamaradas de clase X, provocó auroras tan al sur como en Arizona en los Estados Unidos, y salpicó la Luna con protones de alta energía. Si se hubieran encontrado astronautas en la Luna sin resguardo, seguramente habrían enfermado.

Y esto cuando el Sol estaba tranquilo.

El incidente casi se repite el mes pasado. El 25 de Abril de 2005 surgió una pequeña mancha solar y —como un regreso al pasado— creció hasta ser varias veces más ancha que la Tierra en tan sólo 48 horas. En esta ocasión, sin embargo, no hubo erupciones.

¿Por qué no? Nadie lo sabe.

Derecha: Esta imagen en ultravioleta de una mancha solar tomada por la aeronave TRACE de la NASA revela el complicado campo magnético de la región. [Más información]

ver leyendaLas manchas solares son endiabladamente impredecibles. Están conformadas por campos magnéticos que irrumpen a través de la superficie del Sol. Corrientes eléctricas en lo profundo de nuestra estrella arrastran estos campos por todo el área, causando que éstos se enreden hasta que se vuelven inestables y explotan. Las llamaradas solares y las EMC son consecuencias de la explosión. El proceso es difícil de pronosticar pues las corrientes subyacentes están ocultas. Algunas veces las manchas solares explotan, otras veces no. El pronóstico del tiempo en la Tierra era igual de efectivo... hace 50 años.

Los investigadores como Hathaway estudian las manchas solares y sus campos magnéticos con la esperanza de mejorar esta lamentable situación. "Estamos progresando", dice.

Algo bienvenido. Predecir la actividad solar es hoy más importante que nunca. No solamente dependemos cada vez más de tecnologías sensibles al Sol como los teléfonos celulares y el GPS —siglas en inglés de Sistema de Posicionamiento Global— sino que también la NASA planea enviar gente de regreso a la Luna y de allí a Marte. Los astronautas estarán "allá afuera" durante el máximo solar, el mínimo solar y en el intervalo de tiempo entre ellos.

¿Estará tranquilo el Sol cuando debería estarlo? No cuente con ello.