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Ecosistema Extremo

Ecosistema Extremo

Microbiólogos han encontrado una comunidad de microbios amantes de ambientes extremos y que colaboran entre sí para sobrevivir en el fondo del extraño Lago Mono en California.

NASA

ver leyendaMayo 13, 2004: A los humanos no les gusta estar solos. De manera que cuando Richard Hoover, un microbiólogo del Centro Marshall de Vuelos Espaciales de la NASA, viaja, trata de averiguar dónde se reúnen los nativos. Pero no en hoteles, o en restaurantes o clubes nocturnos. Los lugares donde los busca son más exóticos: Minas profundas bajo la capa helada de Alaska y Siberia, las altas montañas de la Antártica y en los fondos salados alcalinos del lago Mono en California.

Y ¿qué es lo que encuentra? Vida. En abundancia.

Richard Hoover es un cazador de extremófilos. Busca en los sitios más inhóspitos para encontrar formas de vida que prefieren los extremos: Calor que escalde, frío congelante, sal, lejía, oscuridad. Y como otros investigadores que exploran los límites de vida en nuestro planeta, Richard ha encontrado una sorprendente variedad de especies que van desde simples bacterias, hasta plantas y animales.

Arriba: Hoover exhibe musgo en crecimiento que permaneció vivo aunque latente mientras estaba congelado durante 40,000 años en la capa helada de las tierras bajas de Kolyma, al nordeste de Siberia.

Descubre también que las especies de extremófilos dependen unas de otras para subsistir, de una manera muy semejante a como lo hacemos los humanos.

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"La diversidad de vida en la Tierra alucina el entendimiento humano", se maravilla Hoover. Existen cientos de miles de especies de plantas verdes. Tan sólo las algas verdes se encuentran en miles de variedades diferentes, nos dice. Hay millones de especies de animales. Más de 6.000 especies de bacterias y 3.600 virus han sido clasificadas. Los investigadores sospechan que haya más de un millón de especies de hongos, aunque sólo se hayan identificado unos 70.000.

Pocas (y quizá ninguna) de estas especies vive en total aislamiento. Dependen de otros. Las plantas utilizan la luz solar, el bióxido de carbono y minerales para crear compuestos orgánicos (azúcares, proteínas, grasas, etc.) Los animales usan estos compuestos para sus propias necesidades. Cuando los animales mueren, se convierten de nuevo en minerales y bióxido de carbono, y el ciclo se renueva.

La cooperación entre las especies es muy común. Por ejemplo el Loro Gris Africano tropical come frutas de los árboles. Por razones que nadie entiende, estos loros que no vuelan, arrojan trocitos de fruta que contienen semillas, lejos del árbol. Esto ayuda a los árboles a propagar sus semillas y reproducirse. Existen muchos otros casos documentados de animales que ayudan a la propagación de plantas a través de sus excrementos. En el complejo nivel planta-animal en un ambiente biológicamente rico, la interdependencia de las especies parece conducir hacia la vida.

ver leyenda ¿Pero se aplica esto también a formas más simples de vida que se encuentran en ambientes extremos? ¿Exhiben también ellas semejante estilo de vida interdependiente? La NASA está interesada porque la agencia ha sido encargada de explorar la vida en el Universo. Muchos científicos esperan que las primeras señales de vida confirmadas fuera de la Tierra -- sobre Marte, dentro de cometas, o en los sospechosos océanos de Europa -- sean formas de vida unicelulares como bacterias, arquea, o diatomáceos más que especies tecnológicas complejas. Para la misión de la NASA, es vital entender cómo viven estas especies en condiciones extremas.

Arriba: Una micro fotografía en colores simulados del nuevo microbio Desulfonatronum thiodismutans, recientemente descubierto en el lago Mono por Richard Hoover y sus colegas. Nótese el flagelo (abajo izquierda), el cual utiliza para moverse. [Imagen ampliada]

Hoover y la microbióloga Elena Pikuta de la Universidad de Alabama en Huntsville están trabajando para responder algunas de estas preguntas mediante el estudio de formas de vida en el lago Mono de California. Recientemente anunciaron el descubrimiento de una tercera nueva especie de bacteria, Desulfonatronum thiodismutans, que vive en el lago, en la revista International Journal of Systematic and Evolutionary Microbiology. Las tres nuevas especies de Pikuta y Hoover son extremófilos. Las bacterias se desarrollan en el lodo oscuro del lago Mono, desprovisto de oxígeno, con 3 veces mayor salinidad que el agua de mar y una alcalinidad que se aproxima a la de la lejía.

Esta tercera nueva especie es especialmente interesante por su nicho en la extrema ecología del lago. La bacteria obtiene su energía del azufre y otros compuestos inorgánicos. No requiere de la luz solar o de otros materiales orgánicos para desarrollarse y es un tipo de organismo conocido como quimiolitótrofo. Las dos especies previas de Hoover y Pikuta, Tindallia californiensis y Spirochaeta americana, también son extremófilos del lago Mono, pero ingieren materiales orgánicos. Estos organismos son conocidos como organotrofos. Juntos ofrecen una muestra de vida vinculada e interdependiente, aun en condiciones extremas.

ver leyendaPor ejemplo, D. thiodismutans obtiene su energía del hidrógeno y los compuestos de azufre en los minerales del lodo del lago. A partir de estos forma azúcares y otros materiales orgánicos. T. californiensis puede consumir aminoácidos simples y otros productos químicos y también produce compuestos orgánicos complejos como azúcares, proteínas, grasas, etc. S. americana ingiere los compuestos orgánicos complejos y segrega hidrógeno y otros gases. Cuando muere, se convierte en minerales y se completa el ciclo.

Derecha: Richard Hoover recoge muestras del lodo en el Lago Mono [Imagen ampliada]

A diferencia del ciclo planta-animal de nuestro ambiente "normal", este ciclo bacterial no necesariamente requiere de energía visible de la luz solar para realizar la fotosíntesis. Puede sustentarse enteramente con la energía química de las reacciones. De manera que en la oscuridad, en ambientes extremos, la vida parece desarrollar los mismos hilos interdependientes, con sus diferentes especies encontrando su nicho que les permite desarrollarse.

Algún día, quizá, formas de vida como estas podrán ser encontradas en otros mundos. El trabajo de Hoover y Pikuta nos está diciendo que si encontramos una especie, debemos buscar más. A los extremófilos, como a cualquier otra forma de vida "ordinaria" no les gusta estar solos.