Secretos de un Superviviente de Agua Salada
Un microbio que vive en el Mar Muerto está enseñando a los científicos el arte de reparar el ADN.
Septiembre 10, 2004: Podemos aprender mucho de un microbio. En estos momentos, un diminuto bicho del Mar Muerto esta enseñando a los científicos cosas nuevas sobre la biotecnología, el cáncer y la posibilidad de vida en otros mundos. Y esto es solo para empezar:
Este microbio, llamado Halobacterium, podría tener la
clave para proteger a los astronautas de uno de los mayores peligros a los que se enfrentan
durante una misión a Marte: la radiación espacial. La severa radiación del espacio interplanetario
puede penetrar los cuerpos de los astronautas, dañando el ADN de sus células, lo cual puede provocar
cáncer y otras enfermedades. El daño al ADN es algo que también afecta a las personas que sufren
cáncer en la Tierra.
Derecha: Células de Halobacterium vistas a través de un microscopio de alta resolución. Las células individuales en la imagen tienen unas 5 micras de largo.[Más información]
El Halobacterium parece ser un maestro en el complejo arte de la reparación del ADN. Esta maestría es lo que los científicos desean aprender: en años recientes, una serie de experimentos realizados por investigadores auspiciados por la NASA en la Universidad de Maryland han sondeado los límites de los poderes de auto-reparación del Halobacterium utilizando las últimas técnicas sobre genética, para determinar exactamente la clase de trucos moleculares que utiliza para conservar su ADN intacto.
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Esta cualidad de poder reparar un ADN deteriorado convierte al Halobacterium en un microbio pequeño pero muy resistente: en los experimentos realizados por el grupo de investigación, el Halobacterium ha sobrevivido a dosis normalmente letales de radiación UV, a extrema resequedad y aun al vacío del espacio.
El Mar Muerto no está tan muerto
¿Pero a qué se debe que el Halobacterium sea un sobreviviente tan tenaz? ¿Qué fue lo que causó su sobresaliente desarrollo en los mecanismos de reparación del ADN? Y ¿cómo funcionan esos mecanismos?
Jocelyne DiRuggiero, líder del grupo de investigación de Maryland ha estado explorando estas preguntas durante los últimos cinco años. Ella piensa que la respuesta tiene como base el hecho de que el Halobacterium vive de forma natural en algunos lugares realmente inhóspitos: en cuerpos de agua ultra salados como es el Mar Muerto.
La mayoría de la vida marina sería afectada y finalmente moriría en el agua salada del Mar Muerto, la cual es entre 5 y 10 veces más salada que el agua normal del mar. La salinidad extrema daña las células de los organismos y especialmente al ADN dentro de esas células. Esto sucede porque las moléculas de ADN están acostumbradas a verse rodeadas por un denso enjambre de moléculas de agua y el ADN realmente depende de la influencia de estas moléculas para mantener su estructura de la doble hélice helicoidal intacta y así evitar el peligro. Pero en aguas ultra saladas, las sales disueltas superan a las moléculas de agua. Privadas parcialmente del contacto con el agua que requieren, las largas tiras de ADN se dañan y aun llegan a romperse, causando una operación anormal o se mueren.

"La evolución para hacer frente a un estilo de vida altamente salino podría explicar porqué el
Halobacterium se comporta tan bien en sobrevivir a la radiación y a otros peligros",
razona DiRuggiero:
"Las altas concentraciones de sal conducen al mismo tipo de lesión en el ADN que produce
la radiación", nos explica. "De manera que si los organismos se adaptan a la extrema salinidad,
tienen la maquinaria para reparar estas lesiones cuando se encuentran con la radiación".
Izquierda: El Mar Muerto es 5 veces más salado que el resto de los océanos de la Tierra. A medida que el agua se evapora, la sal se sedimenta. Cuando se alcanza el punto de saturación, la sal forma estos pilares. Crédito: Universidad Purdue.
DiRuggiero y su grupo de investigación han comenzado a descubrir esta maquinaria
de reparación del ADN en una serie reciente de experimentos auspiciados por el Grupo de Sistemas
de Exploracion de la NASA (Exploration Systems Mission Directorate).
En algunos experimentos expusieron células de Halobacterium a una intensa
radiación UV. "Utilizamos un UV-C a 254 nm, que es la longitud de onda más letal de los ultra
violeta", dice DiRuggiero. La mayoría de los microbios como E. coli que viven en el intestino
humano habrían sido completamente eliminados; aun así el 80% de las células de
Halobacterium sobrevivieron. De hecho, continuaron viviendo y reproduciéndose como
si nada hubiera pasado.
En otros experimentos, los investigadores utilizaron una cámara al vacío en el Centro
Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA para exponer las células de Halobacterium a un
vacío similar al del espacio (1 militorr). Aquí, su adaptación en ambientes de agua muy salada se
comprobó que fue la protección del Halobacterium: el vacío provocaba que el agua
se evaporase y la sal quedase ahí formando cristales. Las pequeñas células de Halobacterium
quedaban atrapadas, junto con un poco de agua, dentro de estos cristales.
"El cristal de sal es como una pequeña casa en la cual las células se protegen a
sí mismas de una mayor desecación", explica DiRuggiero. Las células pueden dormir en un estado
semi-latente dentro de los cristales por muy largo tiempo. Cuando se disuelven nuevamente en agua,
las células retornan a la vida, reparan todo el daño ocasionado a su ADN por la desecación parcial,
y continúan viviendo.
Derecha: Una enzima reparadora corrigiendo un error en una molécula de ADN. La enzima está a la derecha en color naranja y verde y parte de la doble hélice del ADN está a la izquierda en azul. Crédito de la imagen: Albert Lau.
Algunos científicos llegan hasta anunciar que han encontrado células vivas de
Halobacterium incrustadas en depósitos de sal que tienen 250 millones de años de
antiguedad. (ver referencias en lista de publicaciones al final del artículo). Los anuncios
son controvertidos, pero si fuesen correctos, podrían tener unas implicaciones muy profundas en
la cacería de vida microbiana en Marte. La evidencia de las naves exploradoras marcianas,
Spirit y Opportunity, anunciada en marzo, sugiere que en algún tiempo ancestral la superficie
marciana tuvo lagunas de agua salada, la cual se evaporó lentamente.
"De esta manera, si la vida microbiana se desarrolló en Marte y después se evaporó el agua y
los microbios quedaron atrapados en cristales salinos, aún podrían estar ahí y hasta podrian revivirse.
Basados en los datos que tenemos en la Tierra, esto es totalmente plausible", dice Kish.
Leyendo el "libro de la vida"
Para comprender cómo se las arreglaron estas células de Halobacterium para sobrevivir
a los experimentos a los cuales fueron sometidas, el equipo de DiRuggiero envió a las "víctimas" de
sus pruebas al
Instituto para Sistemas de Biología en Seattle. Allí, los científicos utilizaron un instrumento de
genética moderno denominado "microarreglo de ADN" (Conjuntos de áreas de reacciones químicas
miniaturizadas que pueden utilizarse para probar fragmentos de ADN, anticuerpos o proteínas) para
ver una imagen completa del comportamiento del Halobacterium al ser dañado: el conjunto
total de herramientas moleculares que entran en acción ante una dosis de UV o en la
exposición a un vacío similar al del espacio.
Estas "herramientas de reparación molecular" pertenecen a una categoría de proteínas
denominadas enzimas. Las enzimas son las fuerzas de trabajo de todas las células vivas: catalizan
los miles de reacciones químicas que son necesarias para la vida, tales como descomponer los
alimentos o reparar las fallas en el ADN. Halobacterium mantiene siempre una cierta cantidad de enzimas
a la mano de manera que cuando una dosis de radiación se aplica, este almacén de enzimas puede
administrar rápidamente "los primeros auxilios" al ADN. Pero entonces tiene que iniciar también la
producción de otras enzimas de reparación para continuar la labor, activando los genes que
producen esas enzimas. Este incremento en la actividad genética es lo que puede ser detectado
a través de las
pruebas miniaturizadas, permitiendo así mostrar qué enzimas son importantes para las maravillosas
propiedades de reparación del ADN en el Halobacterium.
Izquierda:
Un microcircuito de ADN, visto a través de un microscopio. Cada pequeño punto
corresponde a uno de los miles de genes del organismo y el color del punto indica el nivel de
actividad de ese gen. Crédito de la Imagen: James Smiley.
A partir de estos microarreglos, el equipo de DiRuggiero ha aprendido que cuando
se trata de reparar el ADN, el Halobacterium es una especie de "bicho del Renacimiento".
Es multifuncional. Su genoma, de solamente 2.400 genes, contiene diferentes juegos de
mecanismos de reparación del ADN. Algunos de estos juegos de herramientas se asemejan a las herramientas
de reparación de ADN encontradas en las plantas y animales; otros juegos son más parecidos a los de
las bacterias y aun otros son característicos de un grupo de vida mucho menos conocido denominado
"Arquea" (el grupo al cual pertenece el Halobacterium. El Halobacterium las tiene todas.
Y yendo más allá de todo esto, el Halobacterium tiene unos pocos mecanismos de reparación de
ADN ¡que nadie ha visto anteriormente!
Aprendiendo cómo funcionan todos estos mecanismos de reparación podría enseñar a
los científicos cómo se logran las reparaciones de ADN en los humanos y quizá encontrar
caminos para aumentar las formas cómo la misma gente puede hacerle frente a su ADN dañado -- una posible
buena fortuna para los astronautas.
"Muchas de las proteínas de reparación en el grupo Arquea son muy similares a los
del Eucariota -- el grupo de vida que nos incluye a usted y a mí -- por lo tanto el Arquea puede
ser usado como un simple modelo para el estudio de procesos más complejos que ocurren en eucariota",
explica DiRuggiero.
Algunas de estas herramientas novedosas podrían también demostrar su utilidad para
la industria y la biotecnología, sospecha DiRuggiero. Después de todo, fue estudiando un primo de
Halobacterium -- un microbio amante del calor -- que los científicos encontraron la proteína que
copiaba el ADN, lo que hizo posible obtener la secuencia completa de los genomas. Sin ella, el proyecto del
Genoma Humano nunca hubiera podido tener éxito.
No está nada mal para un humilde microbio.
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Créditos y Contactos Autor: Patrick L. Barry Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls | Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Liberto Brun/Carlos Román Editor en Español: Héctor Medina |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |

