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La Zona "Ricitos de Oro"

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La Zona "Ricitos de Oro"

Los investigadores están descubriendo que la vida puede prosperar hasta en los lugares más inesperados.

NASA

"Esta avena está demasiado caliente," exclamó Ricitos de Oro,
así que probó la avena de la segunda taza.
"Esta avena está demasiado fría",
Así que probó la última taza de avena.
"¡Ahhh, esta avena está perfecta!," dijo alegremente,
y se la comió toda.

"Ricitos de Oro y los Tres Osos". Cuento infantil

Octubre 2, 2003:  Los científicos que andan a la caza de vida extraterrestre deben sentir mucha afinidad con Ricitos de Oro.

Por muchos años han buscado incansablemente, a lo largo y ancho del sistema solar. Mercurio y Venus eran muy calientes. Marte y los planetas exteriores eran muy fríos. Solamente la Tierra estaba perfectamente ajustada para la vida, pensaban. Nuestro planeta tiene agua líquida, una atmósfera respirable, una correcta cantidad de luz solar. Todo perfecto.

Derecha: La tierra fotografiada por la tripulación del Apolo 17.

No tenía porqué ser así. Si la Tierra estuviera sólo un poco más cerca del sol podría ser como el sofocante y cálido Venus; o si estuviera apenas un poco más lejos, como al árido y frío Marte. De alguna manera, sin embargo, terminamos justamente en el lugar correcto, con exactamente los correctos ingredientes para que floreciera la vida. Los investigadores de los años 1970 se rascaban sus cabezas y decían que estábamos en la "Zona Ricitos de Oro".

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La Zona Ricitos de Oro parecía sólo una pequeña región del espacio. Ni siquiera incluía totalmente a la Tierra. Toda la vida conocida en esos días estaba confinada dentro de ciertos límites: no más fríos que la Antártida (los pingüinos), no más calientes que el agua hirviente (los lagartos del desierto), no más altas que las nubes (las águilas), no más profundas que unas pocas minas (los microbios de las minas profundas).

En los últimos 30 años, sin embargo, nuestro conocimiento de la vida en ambientes extremos se ha extendido de forma explosiva. Los científicos han encontrado microbios en reactores nucleares, microbios que aman al ácido, microbios que nadan en agua hirviente. Se han descubiertos ecosistemas completos alrededor de las ventilas del océano profundo, adonde nunca llega la luz solar, y el agua que surge de las ventilas es lo suficientemente caliente como para derretir el plomo.

La Zona Ricitos de Oro es más extensa que lo que pensábamos.

Para averiguar cuán grande es, los investigadores están llegando a mayores profundidades, subiendo más alto, y observando hasta en el último rincón de nuestro propio planeta. La búsqueda de vida en el Universo es una de las más importantes actividades de investigación de la NASA. Encontrar vida extrema aquí en la Tierra nos enseña cuáles son las condiciones que podrían convenir a la vida "allá afuera".

Los científicos de la NASA Richard Hoover y Elena Pikuta están entre estos cazadores. Este mes dieron a conocer una nueva especie de microorganismos extremófilos, llamada Tindallia californiensis, descubierta en el lago californiano de Mono.

Izquierda: Elena Pikuta y Richard Hoover en su laboratorio en el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología Espacial (NSSTC por sus siglas en inglés).

El lago Mono es un cuerpo de agua extremadamente salado y alcalino. Es casi tres veces más salado que el agua de mar y tiene un pH de 10, aproximadamente el mismo que el WindexTM, un limpiador de vidrios hogareño (en comparación, un pH de 7 es neutro, 14 corresponde a lejía pura). Sorprendentemente, sin embargo, el lago Mono sostiene una gran variedad de vida, desde microbios, pasando por plankton y llegando a pequeños camarones. El T. californiensis se encuentra aquí como en su hogar. Prospera en condiciones altamente alcalinas (pH de 8 a 10,5) y con concentraciones salinas cercanas al 20%.

Este año Hoover y Pikuta dieron a conocer otro extraño microbio: Spirochaeta americana. Lo encontraron viviendo junto al T. californiensis y a quizás otros cientos de especies microbianas en las muestras de lodo del lago Mono. Encontrar nuevas especies en esta abundante colección de vida microbiana es una historia de detectives digna de Perry Mason o Hércules Poirot.

"La recolección de muestras en el fondo fangoso de este lago, y el mantenerlas vivas, puede ser un asunto complicado," dice Hoover. "Estas especies mueren ante la presencia de oxígeno, así que hay que tener mucho cuidado para protegerlas".

Abajo: Una microfotografía en colores simulados del Tindallia californiensis. Crédito: R. Hoover, NASA.

"La serie de exámenes necesarios para identificar una especie en particular dentro de una muestra, es muy grande," dice Pikuta. "Para que un organismo sea identificado y luego reconocido como una nueva especie, debe ser completamente estudiado. Esto incluye identificar sus requerimientos de crecimiento y su metabolismo, hábitos coloniales, características celulares, ADN y propiedades del genoma, y su sensibilidad ante los antibióticos, para lograr así una comparación detallada con todas las otras formas de vida conocidas."

Antes de que una forma de vida pueda ser considerada como un nuevo género o especie válida, debe ser depositada en dos Colecciones Internaciones de Microorganismos separadas, y un artículo científico describiendo todas las nuevas características del organismo debe ser publicado en la Revista Internacional de Microbiología Sistemática y Evolutiva o, si se publica en otra revista, debe ser verificado por el Comité Internacional de Sistemática de los Procariotes (ICSP por sus siglas en inglés), la "cámara de compensación" para las especies bacterianas.

Una vez que un microbio es finalmente aceptado como una nueva y válida especie, dice Hoover, los años de intenso trabajo de laboratorio y de revolcarse en el maloliente lodo del lago, de pronto valen la pena. La Zona Ricitos de Oro se hace un poco más grande. Y la vida "ahí afuera" parece más probable que nunca.

Más Información (en inglés y español)

La Vida Como No La Conocíamos -- (Science@NASA) Los Biólogos siempre pensaron que la vida requería de la energía del sol, hasta que encontraron un ecosistema que prospera en la completa oscuridad.

La Búsqueda de Vida extrema -- (Scientific American) Por ahora al menos, los extremófilos de la Tierra ofrecen el modelo más probable para probar la hipótesis de que la vida existe en otros lados.

Una Nueva Forma de Vida -- (Ciencia@NASA) Los científicos de la NASA han descubierto un nuevo organismo extremófilo en el exótico Lago Mono de California.

La Química del Lago Mono -- (monolake.org) haga un poco de agua del Lago Mono en su cocina o salón de clase.

Fotografías del Lago Mono: imágenes 3D del editor de Science@NASA, Dr. Tony Phillips; una vista aérea registrada por astronautas durante la misión del Transbordador Espacial STS-47; una imagen reciente desde el espacio tomada por el astronauta Don Pettit mientras se encontraba a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Derecha: Richard Hoover recoge muestras del Lago Mono.

Aminodevoradores: "T. californiensis ocupa un nicho interesante en la cadena alimenticia del lago Mono," hace notar Hoover. "Requiere absolutamente de sodio y su metabolismo se basa usualmente en la ingestión de peptona (de proteínas digestivas). Sin embargo, T. californiensis también puede vivir enteramente de pares de aminoácidos. No vive de azúcares u otros carbohidratos (como lo hacen las formas de vida superiores), y no puede vivir de productos químicos inorgánicos."

Se han encontrado aminoácidos en meteoritos y muchos científicos creen que serán encontrados en otros lugares del espacio. Ya que no son hidrocarbonos vivos, y ya que son constituyentes principales de las proteínas (los bloques constitutivos de las células vivas), un organismo que vive de aminoácidos, como el T. californiensis, podría ser un paso bacterial primitivo en el camino hacia una vida más compleja.

Conozca a Conan, la Bacteria -- (Science@NASA) Un humilde microbio podría convertirse en "El Turista (Espacial) Accidental".

Una Cacería de Microbios de Verano -- (Science@NASA) Un equipo de exploradores que incluye al astrobiólogo Richard Hoover y a los astronautas Jim Lovell y Owen Garriott viajó a la Antártida en enero del 2000 en búsqueda de microbios extremófilos.


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FIN
Créditos y Contactos

Autores: Ron Koczor, Dr. Tony Phillips
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls


Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Heber Rizzo/Carlos Román
Editor en Español: Héctor Medina
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