Abundancia de Leónidas
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Abundancia de Leónidas
El arte de predecir meteoros Leónidas se transformó
oficialmente en una ciencia, el fin de semana pasado cuando aficionados
a la astronomía de todo el mundo, disfrutaron de tres
episodios predichos de estrellas fugaces.
21 de Noviembre,
2000 -- Ni la brillante Luna, ni las luces de la ciudad o
las nubes dispersas, pudieron apagar la
lluvia de meteoros Leónidas 2000. Los observadores
de estrellas que se aventuraron a salir pasada la medianoche
del 17 y 18 de Noviembre disfrutaron de oleadas esporádicas
de brillantes estrellas fugaces, con más de 200 por hora
sobre algunas regiones de Europa, Africa y las Américas.
"Pude ver muchas Leónidas desde el [muy iluminado] centro de Boston," informó un lector el sábado por la mañana, después que una brecha en la capa de nubes permitió ver el cielo despejado por breves instantes. "¡Un meteoro era más luminoso que el Edificio Prudential!"
Derecha: El astrónomo aficionado George Varros
filmó este vídeo de una bola de fuego Leónida sobre
el Monte Airy, MD, USA a las 0837 UTC el 18 de noviembre. Júpiter
es el objeto más brillante cerca de la bola de fuego,
seguido por Saturno y Aldebarán. A la izquierda se puede
ver la constelación de Orión. [Más
vídeos e imágenes de las Leónidas 2000]
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Para muchos norteamericanos, los momentos de mayor actividad meteórica coincidieron con la medianoche local, cuando la constelación de Leo aun permanecía recostada sobre el horizonte de este. Puntos radiantes (1) muy bajos son generalmente malas noticias, ya que hacen difícil ver las estrellas fugaces. En este caso, sin embargo, los observadores fueron premiados con un vívido despliegue de meteoros rasantes a la Tierra (Earthgrazers), se trata de estrellas fugaces que emergen justo bajo el horizonte e ingresan quemándose en la alta atmósfera casi paralelos al suelo. A menudo despliegan halos coloridos y largas estelas que se extienden 90 grados o más, a través del cielo.
"Comencé a observar poco antes de las 11:00 PM el viernes," recuerda Pierre Martin del lado este de Ontario. "Incluso con el radiante de las Leónidas a sólo 3 grados sobre el horizonte este, era obvio que se estaba desarrollando una gran actividad. ¡Aparecieron varios Earthgrazers rasantes espectaculares!... Un Leónida de color naranja, realmente impresionante, dividió el cielo en dos. Recorrió 70 grados. Uno multicolor que vi a las 11:55 PM, me dejó sin aliento... Pasó desde un azul vivo al verde y al naranja, antes de extinguirse y dejó detrás una estela que persistió por 3 segundos."

Arriba: El promedio zenital por hora, "zenithal hourly rate" (ZHR), de los meteoros Leónidas vs longitud solar durante el intervalo Nov. 16 (0000 UT) a Nov. 18 (1300 UT), 2000, basado en informes entregados por observadores a la Organización Internacional de Meteoros. Las flechas grises indican las horas predichas por los astrónomos para los cruces de la Tierra por las corrientes de restos de polvo dejados por el cometa Tempel-Tuttle. [más información (inglés)]
La brillante Luna no fue un impedimento serio para observar meteoros, como muchos habían temido. Los Leónidas eran brillantes y tendían a pasar lejos del radiante iluminado por la Luna.
A las 02:45 (Hora del Este) la Luna estaba alta en el cielo cuando Marjory Moeller de Atol, NY, EEUU, se asomó a la ventana de su dormitorio. "Fui recompensada inmediatamente por un largo meteoro amarillo que venía del este," dijo ella. "¡Una visión increíble! ¡Me habría asustado si no hubiese sabido de qué se trataba!". Minutos más tarde Jeannie Moorhead de Warwick, NY, dijo "Vi explotar una bola de fuego increíble, tan blanca como la Luna dejó una estela muy gruesa, que permaneció en el cielo por al menos 5 segundos."
"Nunca esperé una lluvia (de meteoros) tan buena con la Luna arriba," agregó Ted Nichols de la Sociedad Astronómica de Harrisburg, PA, EEUU. "En un intervalo de 15 minutos conté 45 meteoros!" Con todo, él vio 275 estrellas fugaces entre las 10:30 PM del viernes y las 03:30 AM del sábado.
Pero no todos fueron tan afortunados.
"Como muchos en el sureste de Estados Unidos, toda las lluvias que vimos fueron chaparrones de agua medimos casi 10.5 pulgadas (267 milímetros) en mi casa," se lamentaba el entusiasta de meteoros Dave Hostetter. "Hemos estado sufriendo una sequía de un año y medio. -- ¡Debiera haber sabido qué fin de semana tendríamos lluvia!"
"Los
expertos habían predicho una fuerte lluvia de Leónidas...
y caramba, eso fue lo que pasó acá," concede
Kim Youmans en Georgia, EEUU. "No puedo recordar la última
vez que llovió tan fuerte."
Afortunadamente para estos observadores, vienen más Leónidas. La modalidad de tres puntos álgidos de las lluvias de este año, parecen confirmar las nuevas investigaciones que predicen poderosas tormentas de meteoros en el futuro.
Derecha: Sin duda la imagen más extraña de la lluvia de meteoros Leónidas 2000. El gráfico sobrepone dos imágenes de la misma bola de fuego captada por los hermanos mellizos George y David Varros, ubicados a 15 millas ( 24 km) de distancia en Maryland, EEUU. Las flechas "1" y "2" marcan el paso de la bola de fuego vista desde cada lugar; las trayectorias aparentes son diferentes debido al paralaje. El objeto fantasmal con forma de red, entre Júpiter y Saturno es una red de basketball ubicada en la entrada de automóviles de la casa de David.
"Confiamos que tendremos tormentas de Leónidas el 2001 y el 2002," dijo el meteorólogo espacial David Asher de el Observatorio Armagh en Irlanda del Norte. "Los promedios en los puntos álgidos esos años debieran llegar al menos a los 10 mil meteoros por hora cuando la Tierra pase a través de las corrientes de restos del cometa Tempel-Tuttle."
Asher y su colaborador Robert McNaught de la Universidad Nacional de Australia, llamaron la atención el año pasado cuando predijeron el paso de una tormenta de meteoros Leónidas sobre Europa, con una precisión de minutos. Habían estudiado cuidadosamente las órbitas de una miríada de corrientes de restos dejados por el cometa Tempel-Tuttle durante su periódica visita cada 33 años al Sistema Solar interior. Tomando en cuenta el momento en el que la Tierra pasaba cerca de uno de estos rastros de polvo, Asher & McNaught fueron capaces de predecir las Leónidas de 1999 con una precisión inédita.
Los astrónomos siempre han tenido a las Leónidas como tenazmente impredecibles. Luego que en 1899 una gran tormenta de Leónidas falló en aparecer, después que los científicos habían incitado a millones de personas a quedarse despiertos para observarla. Este fue "el peor golpe jamás sufrido por la astronomía ante los ojos del público," según el astrónomo del siglo XIX, Charles Olivier. Durante los cien años siguientes los astrónomos apenas insinuaron pronósticos tentativos basados en registros históricos.
Izquierda: El paso de la Tierra en el espacio
se muestra en azul. Las elipses rojizas muestran muestran corrientes
de polvo dejadas por el cometa Tempel-Tuttle en los años
años señalados. Este año nuestro planeta
pasará cerca de de las huellas dejadas en 1932, 1866 y
1733. Créditos: Dr. David Asher (copyright 2000, todos
los derechos reservados). [más
información, en inglés]
A medida que la mitad de noviembre del 2000 se acercaba, los observadores de meteoros estaban ansiosos por saber si los modelos de corrientes de polvo desarrollados por Asher & McNaught funcionarían nuevamente. Parecía ser un asunto comprobable ya que de acuerdo a los modelos la Tierra se dirigía hacia la periferia de tres corrientes de restos cometarios. Las expectativas eran mitigadas por el hecho que aun faltaba para los esperados encuentros, según estos la Tierra pasaría a media distancia lunar (DL) de una corriente y a 0.3 DL de las otras dos. Los investigadores sospechaban que éstas podían ser distancias muy grandes comparadas con el ancho promedio del filamento o vía de polvo. Si las zonas periféricas de las corrientes de polvo estaban enrarecidas (vaciadas), los observadores podrían ver poca, o ninguna, actividad meteórica. (Nota: una "distancia lunar" o DL equivale e 384 mil kilómetros, la distancia promedio entre la Tierra y la Luna.)
Los
escépticos se transformaron en creyentes al final del
día 18 de noviembre a medida que los observadores de estrellas
informaban de una fuerte actividad meteórica durante los
tres encuentros. Aun hay dudas sobre las horas exactas de las
máximas y de sus amplitudes, y de cómo estas se
comparan con las predicciones, pero lo esencial está claro:
Los modelos estilo Asher & McNaught pueden predecir lluvias
meteóricas Leónidas, y con más de un año
de anticipación. Otros
investigadores
ya están trabajando para mejorar el modelo básico
predictivo, por ejemplo, agregando los efectos de la presión
de la radiación (luz) solar en los meteoroides y
tomando en cuenta los detalles de las trayectorias de las partículas
de desechos cometarios eyectados del núcleo del cometa.
Las décadas de predicciones inciertas de los meteoros
Leónidas, puede que pronto queden en el recuerdo lejano.
Derecha: Mike Boschat captó esta imagen de un colorido Leónida dejando una estela luminosa junto a las Pléyades el 18 de Nov. 2000, desde un lugar de observación en Halifax, Nova Scotia, Canadá.
Sin duda el futuro es brillante para los meteoros Leónidas, A mediados de noviembre del 2001, la Tierra pasará casi directamente a través de otras tres corrientes de polvo Leónidas. Los observadores en las Américas, Asia oriental, Australia y el Océano Pacífico serán favorecidos con buenas exhibiciones. Incluso se espera que la Luna coopere -- estará en fase casi Nueva, proporcionando cielos oscuros para los observadores.
Por lo tanto, si la lluvia o las nubes (o simplemente un reloj despertador defectuoso) arruinaron su observación de las Leónidas 2000, no desespere. ¡Lo mejor aun no ha llegado!
Predicciones de Leónidas de 1999-2006 -- de David Asher y Rob McNaught.
Historia de las Leónidas -- compilada por Gary Kronk
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