| Una reliquia traída a la Tierra por la nave Apollo revela sus secretos Una porción del brazo robótico de la nave Surveyor está revelando secretos a los investigadores. |
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Junio 20, 2008: Imagine posarse sobre la Luna, bajar las escaleras de su nave espacial, mirar el áspero paisaje lunar y ver otra vieja nave espacial a sólo 183 metros (200 yardas) de distancia. Eso es exactamente lo que sucedió en noviembre de 1969, cuando los astronautas Pete Conrad y Alan Bean salieron del módulo lunar Apollo 12. Allí, a pocos pasos de distancia, sobre la orilla de un pequeño cráter, se posaba Surveyor 3, una nave espacial estadounidense no tripulada que había alunizado en abril de 1967. Arriba: El astronauta Pete Conrad de la nave Apollo 12 realiza una inspección de Surveyor 3. La nave espacial de Conrad, Intrepid, se ve al fondo, aproximadamente a 183 metros de distancia.[Más información] [Visión estereoscópica] El lugar de alunizaje de la nave Apollo 12 había sido escogido deliberadamente: cerca de Surveyor 3. La pequeña nave había permanecido dos años y medio expuesta a lo peor que la Luna puede ofrecer: extremo vacío, intensa radiación cósmica, bombardeos de meteoritos, cambios extremos de temperatura. En la Tierra, ingenieros de la NASA quisieron saber cómo los metales, el vidrio y otros materiales usados para construir naves espaciales soportaban ese tipo de maltrato. Entonces, realizar una inspección directa de Surveyor 3 parecía una buena manera de averiguarlo.
La pequeña pala, la cámara y otros artefactos que se trajeron de regreso a la Tierra fueron analizados y luego guardados. En algún punto, en las cuatro décadas de intervalo, la pala, propiedad del Centro Espacial Johnson, fue trasladada en calidad de préstamo permanente a un museo del espacio en Kansas. Y allí todo permaneció tranquilo... hasta hace poco tiempo cuando investigadores del Centro de Investigaciones Glenn (GRC, por su sigla en idioma inglés), de la NASA, decubrieron que esa diminuta pala podía esconder grandes secretos. Concretamente, los secretos relacionados con las excavaciones llevadas a cabo en la Luna. La NASA regresará a la Luna con planes de establecer una base allí —y esto requerirá inevitablemente algunas excavaciones. El rocoso y polvoriento suelo lunar, o "regolito", contiene muchos de los recursos naturales que los seres humanos necesitan para vivir. Por ejemplo, hay abundante oxígeno concentrado en rocas lunares comunes y, en las regiones polares, depósitos de agua congelada pueden yacer escondidos en el suelo de cráteres ensombrecidos. Todo lo que se necesita es excavar.
Derecha: Una microfotografía del regolito lunar. La muestra es una mezcla de cuentas de cristal volcánicas, filosos fragmentos de "cristales de impacto", fragmentos de rocas y más. Cortesía de Larry Taylor, Universidad de Tennessee. "Para diseñar un equipo de excavación lunar, necesitamos predecir las fuerzas que se necesitan para mover una pala u otro instrumento a través del regolito lunar", dice Allen Wilkinson, quien es líder del equipo de Caracterización de Regolito mediante la Utilización de Recursos In-Situ (ISRU o In-Situ Resource Utilization, en idioma inglés), en el Centro de Investigaciones Glenn. Sureyor 3 y una nave hermana, Surveyor 7, en efecto excavaron en la Luna y midieron cuán difícil sería para los motores impulsores extraer, presionar y raspar el suelo. Para interpretar esas medidas más de 40 años después, sin embargo, el equipo de Wilkinson necesita saber las dimensiones de las palas de Surveyor. Lamentablemente, se enteraron, ¡los planos se habían perdido! Sólo una pala podría proporcionar la respuesta. Eso hizo que Wilkinson viajara a Hutchinson, Kansas, en abril de 2007, para tomar prestada la pala de Surveyor 3 del Museo de la Cosmoesfera de Kansas a fin de tomar medidas detalladas. Arriba: La pala de la nave Surveyor 3 siendo examinada por cuatro de los miembros del equipo de Caracterización de Regolito; de izquierda a derecha, los investigadores son: Xiangwu (David) Zeng, Enrique Rame, Allen Wilkinson y Juan Agui. Derechos Reservados 2007, Trudy E. Bell. Medir la pala, sin embargo, no resultaría una tarea fácil. No se trata solamente de colocar una regla a lo largo de la pala y leer las dimensiones. Es más, no se la puede tocar. La pala de la nave Surveyor 3 está alojada en un recipiente triangular hermético y los conservadores de la NASA no quieren que sea extraída porque manipularla al aire libre degradaría la fidelidad histórica de este artefacto único. Así que el equipo del Centro de Investigaciones Glenn pidió prestados aparatos de fotogrametría al Centro Espacial Kennedy. La fotogrametría es una técnica que se utiliza para medir objetos estrictamente a partir de fotografías. Allí tienen montado un estudio fotográfico con un fondo blanco. Juan Agui, miembro del equipo del GRC, es un experto en experimentos de fuerza de excavación y fotografió la pala en su recipiente junto a un cubo de fotogrametría estándar, el cual posee un patrón preciso, similar a un tablero de ajedrez. Después, usando un software, Robert Mueller, del Centro Espacial Kennedy, extrajo las dimensiones utilizando triangulación matemática, midiendo desde los puntos de la pala hasta los puntos donde los cuadros oscuros se juntan con el cubo. El software fue desarrollado para las actividades del Comité para la Investigación del Accidente del Columbia.
"La fotogrametría es muy buena", comenta Agui. "Obtuvimos medidas de la pala con una presición de 0,70 a 1,0 mm (0,030 a 0,040 pulgadas, respectivamente). Los investigadores construyeron una copia de la pala y ahora la están utilizando para excavar en regolito lunar simulado. "Las mediciones de las fuerzas de excavación están en proceso", afirma. La réplica de la pala se sumerge en una "cama de suelo" rectangular cubierta con JSC-1a, el cual es un sustituto de polvo lunar hecho por el hombre y que prácticamente iguala las propiedades conocidas del regolito lunar, mientras una computadora monitorea las fuerzas relacionadas. "Nuestro equipo está muy satisfecho de descubrir que las medidas parecen estar cerca de reproducir [los mejores] datos de la Luna que aporta la nave Surveyor 7. Con estas pruebas, el equipo puede, por ejemplo, probar diseños alternativos de palas y perfeccionar las teorías sobre la mecánica del suelo lunar. "Haber obtenido la réplica de Surveyor realmente hizo la diferencia", dice Agui. Los secretos relacionados con las excavaciones en la Luna están siendo revelados. |
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Créditos y Contactos Autor: Trudy E. Bell Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls |
Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Daniel Tafoya Editor en Español: Angela Atadía de Borghetti Formato y Contenido: Daniel Tafoya |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |
| Más información (en inglés y español) |
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Más sobre el programa Surveyor: en NASA y en Wikipedia. La pala de la nave Surveyor 3 se describe en un artículo de 1971: "Examen de la pala de la nave Surveyor 3 que se utilizó para tomar muestras y que fue traída de regreso a la Tierra por la misión Apollo 12 (Examination of the Surveyor Surface Sampler Scoop Returned by the Apollo 12 Mission)", por R. F. Scott y K. A. Zuckerman. Advertencia: el archivo PDF es grande (35MB). El Diario Superficie Lunar Apollo, de la nave Apollo 12 —La transcripción de la segunda serie de actividades fuera del vehículo espacial, cuando Conrad y Bean extrajeron la pala de Surveyor 3, comienza a 134:28:20; la pala fue separada de la nave casi al final como una ocurrencia de última hora, ya que no estaba en la lista original de elementos que serían traídos de regreso a la Tierra. Visite el portal en internet del Centro del Espacio y Cosmoesfera del estado de Kansas: http://www.cosmo.org/. Breve historia sobre las mediciones de la mecánica del suelo lunar: Durante sus alunizajes, varios astronautas de la nave Apollo, entre 1969 y 1972, usaron una herramienta estándar para el suelo llamada penetrómetro de cono con el fin de medir algunas de las propiedades mecánicas del regolito en los primeros 60 cm (2 pies) de profundidad. Lo mismo hicieron las misiones Soviet Luna (Luna Soviética) y Lunakhod, que alunizaron en otro lugar de nuestro satélite natural. Utilizando los datos estadounidenses y soviéticos, los mecánicos del suelo calcularon indirectamente las fuerzas de excavación. Sólo dos naves espaciales lunares estadounidenses midieron directamente las fuerzas de excavación y de formación de surcos (las mediciones directas son las más precisas y útiles para el diseño de los excavadores lunares): Surveyor 3 (que alunizó en Oceanus Procellarum -Océano de las Tormentas- el 20 de abril de 1967) y Surveyor 7 (que alunizó cerca del cráter Tycho, el 7 de enero de 1968). Esas dos naves espaciales de reconocimiento incluían un brazo desplegable con un pala en la punta (oficialmente llamado Recolector de Muestras de la Superficie Mecánica del Suelo). Entre otras pruebas, cada pala presionaba verticalmete hacia abajo para medir la relación peso-fuerza del regolito y jalaba la pala en dirección a la nave mientras se orientaba hacia abajo para cavar zanjas. Sólo los datos de la nave Surveyor 7, sin embargo, fueron considerados lo suficientemente confiables como para proporcionar las fuerzas de excavación necesarias. Hace apenas un año, el equipo del Centro de Investigaciones Glenn calculó la fuerza de excavación esperada para la única medición publicada de la fuerza de la nave Surveyor 7. Pero, evidentemente, algo estaba mal: las predicciones que calcularon, basadas en el tamaño de la pala que habían estimado tomando como referencia las fotografías, eran de 5 a 10 veces menores que las que en realidad se obtuvieron en la Luna. Ese descubrimento originó un año de esfuerzos destinados a encontrar todos los datos de excavación y artefactos de la nave Surveyor que todavía existían; de esta manera, el equipo del Centro de Investigaciones Glenn pudo calibrar sus experimentos y establecer un punto de referencia para la fuerza de sus pruebas de suelo. Esta búsqueda, similar a la de un detective, dio como resultado que el equipo del Centro de Investigaciones Glenn hallara imágenes de video de la pala de la nave Surveyor 7 mientras excavaba, así como también la pala de la nave Surveyor 3, posibles archivos de datos con los registros de las corrientes eléctricas del motor durante otra ronda de excavación de Surveyor 7 y las curvas de calibración usadas en los años '60 para convertir las corrientes eléctricas del motor en fuerzas de excavación. El equipo del Centro de Investigaciones Glenn se dio cuenta de que los planos del excavador de la nave Surveyor se habían perdido. Ellos encontraron dos prototipos de ingeniería de la pala: uno en exposición, en el Museo Smithsoniano del Aire y el Espacio y el otro almacenado en las instalaciones de Restauraciones Garber. Un miembro de dicho equipo, Juan Agui, quien es un experto en experimentos de fuerzas de excavación, visitó ambos lugares para medir las palas. Para su consternación, descubrió que los dos prototipos de ingeniería variaban en detalles de diseño esenciales. Pero, ¿cuál correspondía a las unidades reales de vuelo? La respuesta fue: ninguno. El equipo del Centro de Investigaciones Glenn lo supo gracias a Floyd Roberson, de 74 años, un científico veterano del JPL (Laboratorio de Propulsión a Chorro o Jet Propulsion Laboratory, en idioma inglés), quien había desarrollado las palas de la nave Surveyor y había supervisado sus operaciones junto con el fallecido Ron Scott del Instituto de Tecnología de California, investigador principal de la mecánica del suelo en el proyecto Surveyor. De sus archivos personales, no obstante, Roberson verificó que la pala de Surveyor 7 era idéntica a la pala de Surveyor 3 que los 12 astronautas de la nave Apollo 12 habían traído de regreso a la Tierra. La clave del enigma, por lo tanto, era la pala de Surveyor 3 que se encontraba disponible para ser estudiada en un museo, en Kansas... El futuro de la NASA: Política de Exploración Espacial de Estados Unidos |
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