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Los Misterios del Cáncer

Los investigadores están de acuerdo en que la radiación espacial puede provocar cáncer. Pero no están seguros de cómo esto ocurre.

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Mayo 9, 2005: A pesar de las continuas advertencias de Hollywood, no son los extraterrestres de doble mandíbula el mayor riesgo de los viajes espaciales. La radiación es un peligro mayor. No desgarra la carne, pero sí las moléculas de ADN, y puede causar gran cantidad de problemas. Uno de ellos: el cáncer.

Extrañamente, según el Dr. John Dicello, especialista en cáncer en la Escuela de Medicina de la Universidad John Hopkins, la radiación "no es la mayor causa del cáncer". Los productos químicos pueden producir daños peores, como lo demuestra la fuerte correlación entre la contaminación ambiental y el incremento del cáncer.

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Arriba: Fuera de la atmósfera terrestre, los astronautas están expuestos a la radiación espacial.

Para los viajeros espaciales, sin embargo, la radiación es de gran preocupación. Los astronautas están expuestos a un nivel de radiación mucho más alto que en la Tierra. Además, es una clase diferente de radiación. Los rayos cósmicos del espacio profundo, por ejemplo, están formados por partículas más pesadas que a las que nuestros cuerpos están acostumbrados, y estas rompen fácilmente las cadenas de ADN.

La ruptura del ADN, en sí misma, no es preocupante. Las cadenas de ADN se rompen todo el tiempo. "Si Ud. se golpea con un martillo", apunta Dicello, "puede causarse mucho más daño que si se expone a la radiación. Pero como este tipo de daño ocurre frecuentemente, el organismo ha desarrollado mecanismos para repararlo".

Cuando esto sucede, el error puede conducir a que la célula ignore su buen programado comportamiento. Un cáncer puede empezar cuando genes alterados permiten a la célula y su descendencia multiplicarse libremente.

Derecha: Daño al ADN producido por la radiación espacial. [Más Información]

Así contada, la historia parece simple: La radiación daña el ADN, la reparación falla y aparece el cáncer.

Pero no es tan simple, dice Dicello; de ninguna manera. La radiación puede afectar los tejidos de formas impredecibles, y la cadena de eventos que van desde la irradiación al cáncer es increíblemente compleja. "Si realmente entendiera todo el proceso, sin duda ganaría el Premio Nobel".

Considere lo siguiente: Algunos astronautas, veteranos de largas misiones tienen "significativas aberraciones cromosómicas" en sus células sanguíneas 1. Estas aberraciones podrían estar "asociadas con el desarrollo del cáncer", apunta Dicello, pero no pueden por si mismas causar cáncer. Para que esto ocurra, las células mutantes deben seguir una serie de mutaciones posteriores. De acuerdo al Instituto Nacional del Cáncer, "el número de divisiones celulares que ocurre durante este proceso puede ser astronómicamente grande —los tumores humanos se vuelven aparentes solo después de haber alcanzado un tamaño de 10 a 100 mil millones de células2" Pueden pasar años, y a veces décadas, entre la irradiación y la aparición de un tumor.

Debido a esta demora es muy difícil determinar exactamente cuándo o cómo se inicia un cáncer. Estas son las malas noticias.

La buena noticia —para los astronautas y para el resto de nosotros— es que existen muchas etapas en este lento desarrollo en las cuales un cáncer incipiente puede ser detenido. En efecto, varios investigadores han identificado algunos de los genes involucrados 3 y están desarrollando tratamientos dirigidos específicamente a ellos.

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Arriba: Etapas en el desarrollo de un tumor canceroso. [Más Información]

No obstante, saber cómo detener el cáncer no nos dice necesariamente cómo empieza.

A menudo, las células reaccionan de formas inesperadas ante la radiación, apunta Dicello. Por ejemplo, hay un fenómeno desconcertante conocido como respuesta adaptativa. Algunas veces, cuando un tejido se expone a radiación nociva, no solo se auto repara, si no que, además, aprende a repararse mejor la próxima vez. Cómo ocurre esto, es algo que todavía se esta investigando.

El daño por radiación, además, no siempre es proporcional a la irradiación. "Nuestra investigación muestra algunas cosas poco usuales" comenta Dicello. Algunos tipos de alteraciones cromosómicas son muy sensibles a la radiación. "Basta una baja irradiación para que aparezcan". Mientras que otras alteraciones requieren dosis mucho más elevadas. Los investigadores todavía están tratando de averiguar cúal es cúal y... ¿por qué?

Estas incertidumbres hacen muy difícil predecir cómo reaccionarán los tejidos humanos a la radiación en el espacio. Los astronautas, señala Dicello, encontrarán al menos dos tipos de radiación: (1) rayos cósmicos de alta energía, procedentes de lejanas explosiones estelares, y (2) protones y fotones menos energéticos, procedentes de las llamaradas de nuestro Sol, y podrían estar expuestos a ambos al mismo tiempo.

ver leyendaDerecha: El Dr. John Dicello, especialista en cáncer. [Más Información]

Aunque los investigadores conocen en parte cómo responden las células a cada tipo de radiación por separado, un aspecto del trabajo del Dr. Dicello sugiere que la exposición a una mezcla de ambos tipos podría llevar a resultados imprevisibles.

El daño total, podría ser menor que la suma de los daños por separado, ¡o podría ser mayor! Una respuesta adaptativa podría aparecer, donde los protones de las llamaradas solares estimulen un proceso de auto reparación que reduzca el efecto de los rayos cósmicos. O podría ocurrir algo inesperado.

Todavía hay mucho para aprender. Dicello enumera algunas de las preguntas: "¿Cuán importante es la respuesta adaptativa? ¿Qué importancia tiene la interacción entre las células? ¿Qué importancia tienen los antioxidantes? Aún no lo sabemos."

"Las respuestas son importantes para todos," agrega. Entender cómo el cuerpo responde a los daños del ADN podría ayudar a los médicos a prevenir complicaciones al tratar el cáncer con radiación. También podría ayudarlos a tratar los efectos de la precipitación radioactiva, —de un atentado terrorista con bombas sucias, por ejemplo; o los daños al ADN producidos por la contaminación ambiental o química.

Finalmente, confía Dicello, los investigadores resolverán el problema. Y cuando ello ocurra, la gente en la Tierra se beneficiará tanto como los astronautas en el espacio...

...los cuales podrán volver a las viejas preocupaciones, como los extraterrestres con dos mandíbulas.

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Créditos y Contactos

Autor: Karen Miller
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls


Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Mario Torres / Carlos Román
Editor en Español: Héctor Medina
El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.

Astroseti.orgEste artículo fue traducido al español con el apoyo de Astroseti.org


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Referencias:

Aberraciones cromosómicas en los Linfocitos de la Sangre de los Astronautas después de un Vuelo Espacial (Chromosome Aberrations in the Blood Lymphocytes of Astronauts after Space Flight), K. George et al., Radiation Research, 2001 Dec;156(6):731-8


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