| Chamizos Rodantes en el
Torrente Sanguíneo Sensores del tamaño de moléculas dentro de las células
de los astronautas podrían señalar problemas de salud provocados por la
radiación espacial. |
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Octubre 28, 2004: ¿No sería agradable que las células de su cuerpo le avisaran cuando usted está empezando a ponerse enfermo, mucho antes de que apareciesen los síntomas? ¿O que le dieran una alarma cuando un tumor está creciendo, mientras que todavía es microscópico e inofensivo? Los científicos no hacen que las células "hablen", obviamente. La idea es colocar "nanopartículas" dentro de las células para que funcionen como sensores del tamaño de una molécula. Siempre que estos sensores encuentren señales de un problema -- quizás un fragmento de un virus invasor -- empezarían a brillar, indicando al mundo exterior que algo está mal. Derecha: Imágenes de nanopartículas generadas por computador. Imagen cortesía del Centro de Nanotecnología Biológica (Center for Biologic Nanotechnology), Universidad de Michigan-Ann Arbor. [Más información] Es una tecnología elegante, y porque puede adaptarse a muchas combinaciones de tipos de células y problemas específicos, es también una tecnología muy prometedora. La investigación sobre nanopartículas ha florecido en los últimos años con científicos que exploran cómo pueden usarse para tratar cualquier cosa, desde el cáncer hasta enfermedades genéticas como la fibrosis cística.
Uno de los problemas principales en una misión a Marte es la dosis de radiación que recibirían los astronautas durante su viaje de 6 meses. La nave debería estar blindada, pero los mejores escudos antiradiación que posee la NASA podrían no proteger completamente a los astronautas. (Vea: " ¿Podemos ir a Marte?") Por esta razón los científicos están buscando mecanismos médicos para monitorear, prevenir y reparar los efectos dañinos de la radiación. Para hacer la tarea aún más difícil, estas soluciones deben funcionar correctamente en el espacio, donde los astronautas deberían poder tratarse a si mismos, y donde hay poco espacio libre para un equipo médico voluminoso. James Baker, director del Centro de Nanotecnología Biológica (Center for Biologic Nanotechnology) en la Universidad de Michigan, cree que las nanopartículas pueden ayudar a resolver el problema. Su grupo de investigación ha recibido una beca de la NASA para investigar el tema. "Las nanopartículas nos permiten monitorear el impacto biológico actual de la radiación en los cuerpos de los astronautas, lo cual es mucho más significativo que simplemente medir la radiación en sí", explica Backer. Arriba: Las nanopartículas son más grandes que las moléculas típicas, pero más pequeñas que los virus. (Están marcadas como "nanoscópicas" (nanoscopic) en este diagrama). Son similares en tamaño a muchas proteínas, lo cual es una de las razones por las que pueden funcionar bien dentro de las células. Imagen cortesía de la Universidad de Michigan-Ann Arbor. Imagínese esto: Antes de una misión espacial, un astronauta usa un aguja hipoalergénica para inyectarse un fluido claro, lleno de nanopartículas, en su flujo sanguíneo. Durante el vuelo, sitúa un pequeño dispositivo en su oído. Este dispositivo, que tiene forma de audífono, utiliza un pequeño láser para contar las células que brillan según fluyen a través de los capilares en el tímpano. Un enlace inalámbrico transmite esta información al computador central de la nave para ser procesada. Este escenario de ciencia-ficción está todavía a unos 5 o 10 años de convertirse en realidad, pero muchas de las piezas necesarias ya están cobrando forma en los laboratorios. Ese líquido claro inyectado en el fluido sanguíneo del astronauta contendría millones de nanopartículas microscópicas. Las nanopartículas en sí mismas no son nada nuevo: Los científicos las han estado utilizando en los laboratorios durante al menos 5 años, y han sido empleadas de manera segura en animales de laboratorio. El tipo particular de nanopartícula que usa Baker nos recuerda a un chamizo común: un pequeño racimo de pequeñas ramas en forma de bola que crecen desde un punto central.
Derecha: Las nanopartículas que usa el grupo de Baker se llaman "dendrímeros", y se construyen añadiendo segmentos ramificados alrededor de un núcleo central. Imagen cortesía de la Universidad de Michigan-Ann Arbor. [Más información] La selección de lasa moléculas que se agregan determina su utilización en una tarea específica. Por ejemplo, el grupo de Baker quiere adaptar sus nanopartículas para que entren en un tipo de célula blanca denominada linfocito, el cual es especialmente sensible a la radiación. "¿De qué manera nos centramos específicamente en los linfocitos?" se pregunta Thommey Thomas, un investigador adjunto del equipo de Baker. "Porque hay que tener en cuenta que una vez que se inyecten, la nanopartículas en el torrente sanguíneo pueden viajar a cualquier parte". "Debemos encontrar las moléculas específicas en la superficie de esos linfocitos a las cuales podemos dirigirnos" explica. De manera natural, todas las células del cuerpo tienen moléculas "receptoras" integradas en su superficie exterior. Estos receptores controlan cómo los elementos químicos pueden entrar dentro de la célula: por ejemplo, una hormona renal en el flujo sanguíneo solo entra en las células del riñón. Añadiendo una molécula a sus nanopartículas que encaje con un receptor específico de los linfocitos, los investigadores se aseguran de que esas nanopartículas errantes llegarán a las células correctas.
Una vez dentro de los linfocitos, las nanopartículas necesitan una forma de detectar daños causados por la radiación. Una manera es buscar signos de que la célula está a punto de auto-destruirse. Los linfocitos se suicidan (proceso llamado "apoptosis") cuando han sido deteriorados por la radiación. Este es un comportamiento programado genéticamente que se lleva a cabo por unas enzimas "suicidas". El grupo de Baker ha descubierto cómo añadir a las nanopartículas una molécula que se tiñe de color fluorescente al reaccionar con estas enzimas suicidas. Los linfocitos que comienzan a auto-destruirse por culpa de la radiación comenzarían por tanto a brillar. El grupo de investigación también ha desarrollado un sistema láser para contar las células que brillan. Ya han demostrado que pueden contar el número de células en el torrente sanguíneo de un ratón cuando éstas pasan por los capilares de su oído, pero Baker dice que todavía es muy temprano para saber qué tipo de sistema láser se utilizaría en una misión espacial -- quizás un micro-láser integrado en un dispositivo con forma de audífono -- especula. El resultado final: una monitorización continua y en tiempo-real del daño causado
por la radiación en las células del flujo sanguíneo de un astronauta -- sin necesidad de equipo
médico voluminoso. |
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Créditos y Contactos Autor: Patrick L. Barry Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls |
Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Sergio Alonso / Carlos Román Editor en Español: Héctor Medina |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |
Este artículo fue traducido al español con
el apoyo de Astroseti.org |
| más información (en inglés y español) |
Centro de Nanotecnología Biológica (Center for Biologic Nanotechnology) -- Portal del grupo de la Universidad de Michigan que realiza la investigación presentada en este artículo. El viaje de los Nano-cirujanos -- (Ciencia@NASA) Científicos financiados por la NASA desarrollan naves microscópicas, capaces de internarse en el cuerpo humano y reparar problemas -- célula por célula. ¿Podemos ir a Marte? (Ciencia@NASA) La radiación del espacio entre la Tierra y Marte supone un peligro para los astronautas. ¿Cuánto riesgo existe en ese camino? Los científicos de la NASA trabajan para averiguarlo. Dr. James Baker -- Un bosquejo biográfico del director del Centro de Nanotecnología Biológica (Center for Biologic Nanotechnology) Dr. Thommey Thomas -- bosquejo biográfico. |
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