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Ninguna de estas cosas llegó a los titulares. La explosión fue una llamarada solar de "clase X", y durante los años que rodean a un máximo solar, tales como el de 1998, estas llamaradas son comunes. Ocurren cada pocos días o semanas. El evento del 24 de agosto fue poderoso, pero aún así, típico. Arriba: Una llamarada solar arroja gas caliente desde el limbo solar. [video]
Venía del espacio exterior. "La fuente de la explosión era SGR 1900+14, una estrella neutrónica a 45.000 años luz de la Tierra", dice el astrónomo de la NASA Pete Woods. "Fue la más grande explosión de rayos X y rayos Gamma que hayamos registrado nunca". SGR 1900+14 es una clase especial de estrella neutrónica llamada magnetoestrella. "Las magnetoestrellas poseen los más poderosos campos magnéticos del universo: mil billones (1015) de gauss", dice. Como comparación, el campo magnético del sol es menor a 10 gauss en la mayoría de los lugares, y de aproximadamente 1.000 gauss en las cercanías de las manchas solares. El magnetismo y las llamaradas solares vienen juntos. En el sol, las llamaradas ocurren cuando los campos magnéticos sobre las manchas solares se retuercen y estiran. Son como bandas elásticas estiradas muy fuertemente. ¡Snap! Retroceden con resultados explosivos. Los físicos lo llaman "reconexión magnética".
Izquierda: Concepto artístico de una llamarada en una magnetoestrella. Los rizos rojos trazan el intenso campo magnético de la estrella. Los eventos de reconexión en el sol emiten hasta 1032 ergios de energía. Las llamaradas de las magnetoestrellas son hasta un billón de veces más fuertes, aproximadamente unos 1044 ergios, como corresponde a sus mucho más intensos campos magnéticos. "Son llamaradas solares con esteroides", bromea Woods. Cuando la onda explosiva de SGR 1900+14 llegó el 27 de agosto de 1998, golpeó el lado nocturno de nuestro planeta (algo que las llamaradas de nuestro sol nunca hacen) y chamuscaron la atmósfera superior de la Tierra. La radiación separó átomos y moléculas creando iones cargados. Los iones interactúan con las señales de radio, ya sea absorbiéndolas o reflejándolas, así que los radio-escuchas supieron que algo había ocurrido. Por ejemplo, una enfermera de Seattle conducía hacia casa desde su trabajo a las 2:00 am mientras escuchaba un programa en la radio de su automóvil. La estación desapareció (un apagón) y momentos más tarde fue reemplazada por música country proveniente de Omaha, Nebraska. En la costa oriental de los EE.UU., donde estaba amaneciendo a esa hora, los radioaficionados que conversaban allí recogieron trasmisiones de voz provenientes de lugares distantes en Canadá. Extraño. Estos efectos en la propagación, en forma similar a los experimentados durante las llamaradas solares comunes, desaparecieron rápidamente. Sin embargo, el evento causó una profunda impresión en los astrónomos. Desde una distancia de media galaxia, SGR 1900+14 había "tocado" a nuestro planeta.
Inan encabeza el Grupo de Investigación de Frecuencias Muy Bajas en la Universidad de Stanford. Él y sus colegas operan una red de estaciones de radio de baja frecuencia en Norte América y la Antártida. Cuando la Tierra es golpeada por radiación ionizante, la red registra los cambios en la propagación radial. "Vimos la explosión de SGR 1900+14 en 1998; fue muy clara", dice. Derecha: La red de receptores de Muy Baja Frecuencia de la Universidad de Stanford registró un apagón de las señales de 21,4 kHz el 27 de agosto de 1998, cuando la explosión de la magnetoestrella llegó a la Tierra. El área sombreada muestra la parte de nuestro planeta alcanzada por la explosión. [más información] "Muchas cosas pueden cambiar la ionización de la atmósfera de la Tierra", agrega Inan. "Los relámpagos pueden hacerlo. También lo hacen las sorpresivas explosiones de auroras en las latitudes altas". Pero todas estas cosas generan ionizaciones locales. Las llamaradas solares, en cambio, tienen efectos globales, ionizando la totalidad de la atmósfera terrestre en su lado diurno. Las llamaradas de las magnetoestrellas también pueden ionizar el lado nocturno. Estas características (nocturno vs. diurno, global vs. local) ayudan a Inan a identificar el origen de la ionización. Sus "fuentes desconocidas" son probablemente magnetoestrellas que todavía no han sido descubiertas por los astrónomos. "La mejor manera de localizar a una magnetoestrella", dice Woods, "es capturarla cuando está explotando, pero éso no es fácil porque las explosiones son breves e impredecibles. A menudo vienen y se van en menos de una décima de segundo". A la fecha, solamente se conocen diez de esas estrellas. Muchas más están esperando ser descubiertas, según cree. ![]() Arriba: La distribución de candidatas a magnetoestrellas en la Vía Láctea. El punto rojo debajo del plano de la galaxia está localizado en la Gran Nube de Magallanes. Crédito de la imagen: Rob Duncan. Encontrarlas es tarea de la Red Interplanetaria (IPN, por sus siglas en inglés); una flotilla de naves espaciales diseminadas por todo el sistema solar. Entre sus miembros se incluyen a Ulysses, 2001 Mars Odyssey, RHESSI y otros. Ninguna de estas misiones está dedicada a la investigación de magnetoestrellas, pero cada una de ellas transporta un detector de rayos X o de rayos Gamma, usualmente con un propósito no relacionado. El detector a bordo del 2001 Mars Odyssey, por ejemplo, se utiliza en la búsqueda de hielo sub-superficial en Marte. Localizar magnetoestrellas es una actividad no planeada. He aquí como funciona: cuando una onda de radiación barre a través del sistema solar, golpea a las diferentes naves en tiempos ligeramente diferentes. Los astrónomos pueden calcular de dónde vino la explosión comparando los tiempos de llegada. "Es una simple triangulación", dice Kevin Hurley de la Universidad de California Berkeley, quien dirige el trabajo. "La astronave Ulysses es particularmente importante por su larga órbita en bucles alrededor del sol. La gran distancia entre Ulysses y las otras astronaves hace que la triangulación sea precisa".
Tan pronto como la IPN localiza una explosión, las coordenadas son comunicadas por e-mail a los astrónomos alrededor del mundo, para que puedan observar la magnetoestrella utilizando sus telescopios en la tierra. Misiones de la NASA como el observatorio de rayos X Chandra y el explorador de rayos X Rossi también se unen a veces al esfuerzo. Las candidatas a magnetoestrellas atraen la atención de docenas de observadores. Es comprensible. "Desde el punto de vista de la física", hace notar Woods, "el reservorio energético en la magnetósfera y la corteza de las magnetoestrellas es de 10 a 100 veces mayor que la energía liberada durante la explosión del 27 de agosto de 1998. Así que existe el potencial de eventos mucho más energéticos. Es buena idea mantener la vista alerta en estas cosas". Y el oído. La próxima vez que usted esté conduciendo hacia su casa a mitad de la noche, e inesperadamente, una tonada country suene en su radio, quizás se pregunte... ¿fue una magnetoestrella la que hizo ésto? El cosmos está lleno de las más extrañas sorpresas. |
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Créditos y Contactos Autor: Dr. Tony Phillips Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack Editor de Producción: Dr. Tony Phillips Curador: Bryan Walls |
Relaciones con los Medios: Steve Roy Traducción al Español: Heber Rizzo/Carlos Román Editor en Español: Héctor Medina |
| El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión. | |
Este artículo fue traducido al español con
el apoyo de Astroseti.org |
| Más Información (en inglés y español) |
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Las Más Grandes Explosiones del Sistema Solar -- (Science@NASA) No son tan poderosas como las explosiones de las magnetoestrellas, pero aun así son impresionantes: llamaradas solares. Magnetoestrellas, Repetidores Gamma Suaves & Campos Magnéticos Muy Fuertes -- (U. Texas) El recurso Internet definitivo para la información sobre magnetoestrellas, escrito por el astrofísico Rob Duncan, quien junto con su colega Chris Thompson inventó el modelo magnetoestrella. La Red Interplanetaria de Registro Temporal -- (UC Berkeley) Una flotilla de naves espaciales diseminadas por el sistema solar ayuda a localizar las explosiones de las magnetoestrellas, A causa de su larga órbita en rizo alrededor del sol, Ulysses es uno de sus miembros más importantes. Efectos de propagación de las llamaradas solares -- (Windows on the Universe) Las explosiones de las magnetoestrellas pueden hacer muchas de las cosas descritas en este Portal. Grupo de Investigación de Frecuencias Muy Bajas -- (Universidad de Stanford) El grupo de Umran Inan ha detectado 10 eventos de ionización cósmica desde 1998. |
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