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Destilando Agua... en Marte

Este relato de ciencia ficción, con base en la historia de Jack London "Construyendo un fuego", describe la búsqueda de agua en Marte por un astronauta.

NASA

ver leyenda Agosto 9, 2002: El día había comenzado, frío y rojizo debido al polvo suspendido en la delgada atmósfera de Marte, cuando el explorador trepó la pared interna del cráter. Era una pared escarpada y uniforme, pero aun a cuatro décimas de la gravedad de la Tierra su traje espacial le hacía sentirse incómodo. Bajo estas condiciones, no es raro que se hubiera resbalado. 

El astronauta  perdió el equilibrio y cayó. Vino a parar un par de metros ladera abajo -- una pequeña caída -- pero aun así se lesionó. Oyó un ruido: algo crujió.

Dentro del traje de astronauta el hombre respiró cuidadosamente; todo parecía estar bien. Lo más probable es que el ruido es ocasionado por el roce de dos rocas, pensó, intentando mantenerse en pie. Momentos después, se encontraba en la cúspide. Desde allí podía ver el campamento para seis personas de la Expedición Marte 2020, y la planta de extracción de agua. Parecían pequeños y frágiles en comparación con el inmenso fondo del cráter. 

Arriba : Un amanecer en Marte. Crédito: John Frassanito & Associates, Inc.

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Cientos de kilómetros al norte, escondido bajo la extrema curvatura del horizonte marciano, se encontraba un casquillo de hielo polar de tres kilómetros de ancho, y lleno de agua polvorienta y congelada. Pero el explorador, un hidrólogo, debía permanecer dentro de los límites de unas colinas cercanas para obtener sus muestras. Tan sólo planeaba estudiar cuán rica en agua era esa zona, para determinar si podría sostener una colonia permanente. 

El comandante del campamento un -- biólogo -- le había advertido: ningún científico debe viajar solo afuera de las paredes del cráter. Las reglas de la misión requerían  un  "compañero." Pero él pensó que no se alejaría demasiado.

Descendió la pared del cráter en saltos cortos.  En sus talones, rodaba un caminador robótico que le llegaba hasta la cintura.  "El Husky" como lo llamaban, era un cochecillo con ruedas metálicas amortiguadas, adornado con varias cajas selladas de titanio, una bolsa de provisiones y lo que parecía ser una pequeña destilería.

De vez en cuando, bajando la cuesta, el explorador patinaba sobre rocas sueltas y levantaba un polvo rojizo y fino -- como talco que se mantiene suspenso en el aire durante varios minutos -- en la ligera atmósfera marciana. El polvo se adhería a todo. Sería más agradable montar en el Husky, pensó, mientras limpiaba el polvo de su ventanilla frontal. Pero en el año 2010, los ingenieros de la NASA habían calculado que se podría ahorrar peso en la expedición, si los caminadores se construyesen lo suficientemente pequeños para cargar equipaje en vez de pasajeros. Los viajes cortos se hacían a pie.

Abajo: Un astronauta y su Husky. : John Frassanito & Associates, Inc.

ver leyenda A las doce y media, hora de Marte, llegó a una colina entrelazada con una pequeña red de riachuelos secos que serpenteaban todo el lado norte. El espectrómetro de neutrones a bordo del caminador estaba pitando: había detectado un pico, una concentración masiva de hidrógeno, probablemente agua helada -- no lejos bajo sus pies. Estaba contento con la rapidez con la que lo había encontrado. A este ritmo podría conseguir muestras de otras colinas y volver al campamento antes de las seis, donde le esperaría una cena caliente.

Sediento por su vigorosa excursión, bebió de la provisión de agua de su traje. Borboteó como si estuviese bebiendo con un pitillo la última gota de un refresco en el fondo del vaso. Perplejo, lo intentó de nuevo. Lo había llenado esa misma mañana, debería funcionar. Luego recordó. El crujido que oyó cuando estaba en el cráter, debió ser la botella. La alcanzó y desenroscó el cilindro. Estaba rota... y vacía.

El explorador maldijo su suerte. Ahí estaba; había tenido un accidente; y estaba solo. Ese biólogo tenía razón, y sabía que le tomarían el pelo por lo menos durante dos años.

Se lamió los labios secos. Incluso dentro del traje espacial, la deshidratación era una amenaza siempre presente en el aire ártico y disecado de Marte. Tan sólo pensar en eso lo hacía aún más sediento. Trabaja en el problema, se recordó a sí mismo. Alcanzó el bolso de suministros del Husky y sacó un pequeño rollo de cinta para tubería -- no hacía parte del suministro obligatorio, pero aun así nadie salía del campamento sin la cinta. Unos momentos más tarde la botella estaba arreglada y hermética nuevamente. Seguía vacía, y tenía que rellenarla. ¿Pero cómo lo conseguiría?

Echó un vistazo, y sólo su casco evitó que se diera una palmada en la frente. !Por supuesto! Tenía lo que le hacía falta delante de sus propias narices.

ver leyenda Derecha : Un posible corte de terreno marciano. Crédito: JPL.

Activó el taladro del caminador, que parecía la miniatura de un aparato de abrir huecos para postes de energía, y empezó a perforar el suelo rojizo. Los primeros 20 centímetros fueron rápidos, tenían la textura suelta y cementada de arena que se había remojado y luego vuelto a secar. A una profundidad de medio metro, el taladro empezó a disminuir la velocidad al encontrar capas tan densas como arcilla. El explorador sacó el taladro y se arrodilló para examinar el agujero. La tierra de Marte no se parece en nada a las capas de permagel de la tundra, en las zonas habitables del ártico terrestre, donde el hielo brilla como raros cristales entre el suelo. Lo que aquí vio le recordó más a una ceniza volcánica compacta. (Ya en otra ocasión él había observado la ceniza del basalto volcánico, en las laderas del volcán Montaña Hekla, en Islandia. En Marte, no se atrevió a quitarse los guantes). El suelo se veía excesivamente seco. Aún así, su fina y crujiente textura sugiere que quizás tenga un 40 ó 50 por ciento de hielo por unidad de volumen.

Menos mal, pensó el explorador -- nunca había tenido tanta sed. Además, tampoco quería admitir su derrota.

Cuidadosamente, vertió la densa muestra en el analizador del caminador, donde encerró la muestra herméticamente, aumentando la presión. La cámara parecía bien pequeña, después de todo fue diseñada para análisis científicos. Pero él esperaba que le diese una cantidad suficiente de agua como para saciar su sed, que seguía creciendo por minuto.

El calentador del horno -- energizado por plutonio -- suministraba 100 vatios de potencia continua.  Si uno lo fija para derretir lentamente, creará una mezcla fangosa, inútil para beber. Así es que lo fijó para calentamiento rápido -- aumentando la temperatura del suelo a 200°C, lo que vaporizaría el hielo de inmediato. A través de una pequeña ventana podía ver cómo deliciosas gotitas de agua se condensaban en las placas, a medida que se enfriaban y rodaban en una taza de recolección. Con la boca seca, se alegró de lo que veía.

Se detuvo brevemente. ¿Sería potable esta agua destilada? ¿Habría quizás organismos marcianos disueltos en el agua? En el campamento, donde tenían todos los instrumentos para la esterilización de agua, nadie bebía agua de Marte.

Pero sólo viendo el vaso llenándose de agua le hizo olvidarse de esa idea. No tragaría el agua, pensó. O quizás sería la primera persona en beber agua de Marte.

ver leyenda Abrió la puerta exterior del horno, sacó la taza y trató de echar el agua a la botella de su traje espacial. Pero no fue lo suficientemente rápido. El agua empezó a burbujear y a evaporarse con furor, saliéndose del borde y luego congelándose en una pequeña nube de cristales de hielo. En unos momentos, la taza estaba completamente seca.

Intentó mantener la calma. El agua líquida era muy inestable en la atmósfera de Marte. Él lo sabía, pero lo que no sabía era cuán rápidamente herviría.

Arriba : Llamando a casa. Crédito: John Frassanito & Associates, Inc.

¿Podría regresar sin agua al campamento espacial? Miró a su alrededor al extraño terreno y sintió un poco de miedo. Pensó, al fin, que quizás debería pedir ayuda por radio para que alguien saliera a su paso y lo encontrara a medio camino con un poco de agua.

"Tenías razón, sí, tenías razón," el explorador susurró tan pronto activó el interruptor del radio. Por supuesto, fue el biólogo el que contestó.

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Nota Final: Los conocimientos actuales sobre la naturaleza de los terrenos helados marcianos, y la operación del horno analizador de gas fue proporcionado por el Dr. James Garvin, quien encabeza la exploración de Marte en las oficinas principales de NASA, con base en resultados obtenidos por la nave Mars Odyssey y otras misiones. El explorador ficticio, es por supuesto, una reencarnación, en el siglo veintiuno, del testarudo y anónimo minero en la famosa historia de Jack London "Construyendo un Fuego"; mientras que el caminador es una adaptación del husky del minero.



Créditos & Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls



Relaciones con los Medios:
Steve Roy
Traducción al Español: Cynthia Gómez Martín
Traducción de Gráficas: Boris G. Simmonds
Editor en Español: Héctor Medina
El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.

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